El Parlamento Europeo ha aprobado esta semana la puesta en marcha de la patente única de la Unión Europea en 25 países miembros con la excepción de España e Italia, que han considerado que se está discriminando a sus lenguas oficiales ya que las patentes sólo se podrán registrar en inglés, francés o alemán. Así se cierra un proceso de negociación que comenzó hace tres décadas y que verá la luz a principios de 2014.

Nuria Marcos Herrezuelo es Directora General de ‘PONS Patentes y Marcas‘, firma líder en asesoramiento y defensa de los derechos de propiedad industrial e intelectual en España. En la primera entrevista que concede tras la aprobación de la nueva normativa, Marcos nos cuenta las diferencias sustanciales del nuevo sistema de registro y expone su punto de vista sobre la postura adoptada por el Gobierno, que comprende pero critica al mismo tiempo. También vaticina que España acabará uniéndose al tratado ya que quedarse fuera conlleva, según ella, una pérdida de competitividad para las empresas españolas y para la economía española en general.

¿Cómo cambia la situación tras la aprobación del Reglamento sobre la patente única?

La diferencia es sustancial en el sentido de la competitividad de las empresas. Económicamente, ahora va a ser mucho más fácil solicitar la nueva patente porque para hacerlo entrará una única solicitud y saldrá una única concesión. Con el sistema anterior, entraba una solicitud y una vez se concedía la patente, se tenía que traducir en todos los idiomas de los países donde se quería validar. Entre traducciones y tasas, el coste se multiplicaba. En cambio, con el nuevo sistema se concede una sola patente directamente en todos los países que han firmado el tratado.

¿Qué le parece la postura que ha adoptado el Estado Español de quedarse al margen del tratado?

Por un lado, hemos sido coherentes desde el principio con el argumento de que el peso del idioma español es muy relevante en el mundo, siendo el segundo idioma después del chino por número de hablantes. Es cierto que durante todo el proceso no hemos tenido ni voz ni voto, no han colocado ninguna de las instituciones en España y encima nuestro idioma se diluye frente a los otros tres. Sin embargo, quedarnos fuera del tratado tampoco nos beneficia. En España quedamos desprotegidos y corremos el riesgo de que las multinacionales no tengan interés en validar sus patentes aquí. Desde el punto de vista de PONS, esto no es bueno ni para las empresas españolas ni para la economía española en general porque nos deja fuera de un sistema que es muy interesante para las multinacionales.

¿Cuánto costará patentar en Europa? ¿Y aquí?

Registrar una patente única para los 25 países de la Unión Europea costará entre 3.000 y 5.000 euros. Para tener esa patente en España o Italia habrá que pagar casi lo mismo, entre los costes de traducción y las tasas. ¿Interesará tanto España? No lo sé. Yo creo que estamos poniendo un poco más de trabas a las empresas que quieren patentar aquí porque se va a triplicar el coste absurdamente y eso es algo que no se ha tenido en cuenta y que en algún momento alguien se planteará.

¿Cree que España reconsiderará su posición y se unirá al tratado?

Ahora mismo estamos manteniendo nuestra posición de fuerza y vamos a agotar la vía del recurso, pero es cierto que tenemos la posibilidad de incorporarnos al sistema del tratado en cualquier momento y supongo que al final no nos va a quedar otra salida. El Estado español interpuso un recurso por considerar que la normativa era discriminatoria para nuestro idioma pero se ha resuelto negativamente para nuestros intereses y yo creo que en un momento dado habrá que tomar una decisión. Supongo que con la fuerza de los hechos y la experiencia de un par o tres de años, si realmente comprobamos que esto es un perjuicio para nuestras empresas y para nuestra competitividad, nos acabaremos adhiriendo.

Como dice, el abogado general del TUE dictaminó el pasado martes que España no había sido discriminada por razones lingüísticas, pero todavía falta la decisión del tribunal.

Efectivamente. Pero la decisión del abogado general tiene mucho peso y se prevé que vaya a seguirse su dictamen. El ministerio de Economía y Competitividad está haciendo una labor ingente de presión en defensa de nuestros intereses. Estamos intentando agotar las vías para conseguir un resultado más favorable, acudiendo al correspondiente Recurso, pero va a ser complicado conseguirlo.

En el dictamen se expone que el régimen lingüístico no es una condición que determine la validez de autorizar una cooperación reforzada. ¿Qué le parecen los argumentos que ha usado el abogado general?

Si nos ponemos en una postura muy estricta para defender los intereses de España y queremos llegar al extremo que el idioma español sea la base de nuestra argumentación, nos va a pasar lo que ha sucedido en este caso. El abogado general ha dicho que esto son intereses individuales de un Estado y que no coinciden totalmente con los intereses generales de un sistema que lleva 20 años diseñándose y que lo que quiere es ser más competitivo. Nadie discute que el idioma de las patentes sea el inglés. La posición de España, en cierta medida, es la adecuada para defender nuestros intereses, pero el límite siempre estará en que no se acabe perjudicando los intereses de nuestras empresas y de nuestra economía en general.

Además, el trámite de la patente europea actual también se hace en inglés, francés o alemán y ningún Gobierno español había hecho intentos para cambiarlo.

Sí, se ha llevado la situación un poco al extremo. Con el nuevo sistema se pretende aprovechar el modelo que ya existía para no tener que duplicar instituciones. Como ya existía la Oficina Europea de Patentes (EPO) se va a utilizar esa misma institución para gestionar el nuevo tratado. Allí ya hay 2.000 o 3.000 personas que tienen su formación y trabajan en inglés, francés o alemán, así que se van a aprovechar recursos, que también tiene sentido. En España tenemos esta dualidad: intentamos conseguir algo interesante para el país pero la decisión que se ha tomado a nivel de la Unión Europea tampoco es tan descabellada. Aún así, en Pons contamos con un equipo de más de 30 técnicos en patentes y nos encontramos con opiniones diferentes acerca de si nuestro idioma debería tener más peso en el nuevo sistema.

Italia sí que ha aceptado entrar en el acuerdo de la jurisdicción única. ¿Cómo funcionará este sistema?

Hasta ahora, cuando tu querías empezar un pleito de patentes europeas tenías que ir país a país, a cada uno de los tribunales para defenderte. Ahora se ha creado un tribunal, que en principio tendrá la sede principal en París, que va a permitir que puedas defender la patente de todos estos países en un solo tribunal. Se trata de un abaratamiento de costes que también parece razonable. Hasta ahora no se litigaba mucho en patentes porque era muy costoso. Una multinacional se lo podía permitir, pero una pyme en ningún caso. Con esto, lo que se va a hacer es abaratarlo. Le va a dar más oportunidades de defenderse a una pequeña empresa de las que tenía hasta ahora. Tenemos la OAMI en España y yo creo que movidos por ese criterio hemos intentado lograr tener algo que decir aquí, pero finalmente no ha sido posible.

Una de las consecuencias de que España no esté dentro de la jurisdicción única será que puedan haber contradicciones entre las resoluciones que se dicten aquí y las demás. ¿Cómo se salva esto?

Hasta ahora se llegaba al absurdo de tener resoluciones realmente distintas en cada uno de los países en pleitos idénticos. Con la jurisdicción única al menos se va a mantener un criterio uniforme acerca de las resoluciones. Desde España mantendremos nuestra posición de fuerza hasta que agotemos nuestras oportunidades para intentar conseguir un poco más de presencia, que también me parece razonable y supongo que en un momento dado, si realmente vemos que esto perjudica la competitividad de nuestras empresas nos subiremos al carro y ya está.

Teniendo en cuenta que nuestro país presenta un porcentaje muy ínfimo de solicitudes de patentes, ¿Cómo ve el futuro de la propiedad industrial en España?

Nos preocupa mucho que se deje de hacer inversiones en I+D, teniendo en cuanta que las patentes son un indicador de la capacidad innovadora de los Estados. Hacer menos inversión en I+D y poner dificultades como quedarnos fuera de este sistema hace que nuestras empresas tengan más dificultades para competir. Son argumentos para que España vaya perdiendo el poco peso que tenía en cuanto a número de solicitudes de patentes.

No hay que desesperar, hay que seguir trabajando porque en España hacemos mucho I+D y muy bueno. Tenemos un número de publicaciones científicas altísimo y de altísima calidad. El problema siempre ha sido que tenemos una investigación pública muy buena, pero es muy difícil que acabe llegando a las empresas como algo con potencial de comercialización. Este es el gran obstáculo que tenemos que salvar. Las multinacionales españolas sí que son conscientes que tienen que proteger a su propiedad industrial y la protegen. Pero al sector público le falta esa conexión con la empresa privada para darle salida a las patentes y que no sean papel mojado.

¿Esto no ocurre tanto en Europa?

No. Y menos en Estado Unidos. En las universidades públicas y los centros públicos de investigación trabajan para y por las empresas. Es el famoso sistema de transferencia de tecnología que en España no ha funcionado, y que tenemos que potenciar. Porque la investigación básica buena tiene que hacerse en el ámbito público por definición. Y debe ser algo al servicio de la empresa. Esta parte aún nos falla.

Pero ello implica que siempre se tenga que investigar sobre cuestiones rentables.

Eso es. Una empresa privada no va a investigar en algo que no sea rentable y que no sea muy claro para sus intereses. Ese es el problema que tenemos si se deja de invertir en investigación pública.

Por último, ¿Cómo les está afectando la crisis al despacho?

En PONS seguimos incrementando nuestra cifra de negocio pese a la situación general porque nuestros clientes, sobre todo las grandes empresas españolas, no pueden permitirse el lujo de no proteger sus activos. Pero sí que es cierto que a las pyme españolas la crisis sí que les está afectando en mayor medida porque los costes de extensión de patentes y marcas fuera de España son altos.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.