Hoy en día existe gran incertidumbre entre los trabajadores a la hora de valorar si es posible hacer algún tipo de reclamación frente a su despido. ¿Puedo reclamar mi despido? ¿Qué hago? ¿Qué pruebas necesito para documentarlo? ¿Qué plazo tengo? Vamos a intentar responder todas estas preguntas.

Antes de comenzar, debemos señalar que el trabajador posee el derecho a indemnidad recogido en el artículo 24 CE según la doctrina jurisprudencial. Por tanto, tiene derecho a no sufrir represalias por parte de la empresa tras ejercitar sus derechos laborales ante el empresario, ante la Inspección, mediante presentación de papeleta de conciliación o ante los juzgados. Con ello, el trabajador se encuentra plenamente protegido y todas las acciones que la empresa pueda tomar en su contra serán valoradas como nulas en sede judicial. Siempre y cuando, existan indicios suficientes sobre la vulneración de este derecho.

Unas de las represalias más comunes que suele tomar la empresa es el despido. Así que, antes de llevar a cabo cualquier acción reivindicatoria de derechos, es aconsejable hacerse de suficientes documentos acreditativos que faciliten la reclamación del despido en sede judicial. Para ello se recomienda que, cualquier reclamación ante el empresario, se debe efectuar por medios no exclusivamente verbales para que pueda quedar constancia del hecho. Puesto que será muy difícil argumentar dicha reclamación, si no existen testigos o si los únicos testigos presentes son los propios compañeros de trabajo que pueden negarse a declarar por miedo a comprometer su puesto de trabajo. Además, la aportación de los testigos dependerá de la valoración judicial, no siendo una prueba tan contundente.

Aunque, se debe aclarar que no siempre el despido proviene de una represalia, existiendo multitud de causas que igualmente pueden ser reclamadas en vía judicial. La gran mayoría de los despidos o extinciones de contratos temporales por fin de obra o servicio o circunstancias de la producción pueden ser reclamados en vía judicial ya que suelen contener defectos de forma o de fondo.

A continuación, aportaremos una serie de recomendaciones para obtener una base probatoria válida y suficiente para cualquier despido antes de que el empresario destruya la información o descubra su intención de demandar.

En primer lugar, una de las pruebas más decisivas son las grabaciones audiovisuales. Debemos aclarar que son totalmente lícitas y válidas en sede judicial, siempre y cuando en la grabación participe como interlocutor el propio trabajador, aun sin conocimiento de la otra parte. No obstante, si son grabaciones de audio exclusivamente pueden depender del reconocimiento de voz en el juicio. Por esta razón se recomienda que, en la medida de lo posible, se grabe con imagen o se aporten documentos fotográficos de hechos que se consideren de gran relevancia.

En segundo lugar, otra de las pruebas más efectivas se trata de la geolocalización. Se recomienda activar la geolocalización del móvil para que se registre, en todo momento, cuánto tiempo pasa el trabajador en su puesto de trabajo y así poder acreditar las horas reales que dedica a su actividad laboral ya que en numerosas ocasiones el empresario no cotiza todas las horas trabajadas, sin incluirlas tampoco como horas extra. Es conveniente realizarlo ya que un elemento fundamental para calcular la indemnización por despido y valorar; por tanto, si conviene reclamar, será el salario y este está constituido por la jornada real con las horas extras en su caso.

En tercer lugar, se aconseja que no se firmen nunca documentos en un papel sin contenido y siempre se debe tener pleno conocimiento de lo que se firma, si no se entienden no deben firmarse o firmar y escribir directamente “no conforme”. Solicitando, en su caso, una copia de todos los documentos para garantizar el posterior ejercicio de acciones judiciales.

Saber que no se puede demorar mucho en el tiempo si tiene intención de realizar alguna acción judicial, ya que el plazo para oponerse al despido es de veinte días hábiles (sin contar sábados, domingos y festivos).

Para poder valorar correctamente la posibilidad de reclamar el despido, se aconseja contactar con un profesional laboral que analice el caso concreto y las pruebas obtenidas. Así mismo, es recomendable que la consulta se realice desde el momento que se sospeche que puede ser objeto de despido, para intentar recopilar la documentación relevante de cara al juicio antes de que se pierda contacto con la empresa.

Aunque existe gran cantidad de profesionales, es aconsejable que se trate con un abogado que pueda responder cuestiones procesales con gran fiabilidad. Se puede optar por un abogado de oficio; o bien, por un abogado de libre designación. Aunque ambos harán una gran labor, el abogado de oficio puede no ser experto en derecho laboral por ello recomendamos, si le es posible, elegir un abogado laboralista.

En caso de precisar un abogado de oficio en Córdoba puede presentar la solicitud ante el Servicio de Orientación Jurídica, situado en el Edificio Ciudad de la Justicia, C/ Isla Mallorca s/n o ante el Juzgado Decano más cercano a su domicilio. Señalar que, el abogado de oficio no es siempre totalmente gratuito ya que podrá cobrar si consigue beneficio económico en el caso defendido.

Si prefiere un abogado particular puede contactar con nuestro despacho de abogados dedicado exclusivamente al ámbito laboral donde le atenderemos con total garantía y sin ningún compromiso.

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