Javier-MartínEl lunes 23 de junio el Gobierno ha hecho público el Anteproyecto de reforma tributaria que modifica, básicamente, el IRPF, el Impuesto sobre Sociedades y el IVA.

En el primero de estos tributos se produce una reducción de la tarifa general estatal, que pasa a tener sólo 5 tramos (en lugar de los 7 actuales), en dos fases y que representa una bajada media del 12’5%. En 2015 el tipo queda fijado en un mínimo del 20% y un máximo del 47% (para más de 60.000 euros) y, en 2016, del 19% y 45%, respectivamente (los actuales son del 24’75% y 52%). La tarifa que grava la base imponible del ahorro [básicamente rendimientos del capital inmobiliario y ganancias patrimoniales (donde será irrelevante el período de generación)] se desagrega en tres tramos: hasta 6.000 euros, 50.000 y más de este importe. Los tipos pasan a ser del 20%, 22% y 24% en 2015 y 19%, 21% y 23% en 2016.

Se produce una importante subida de los mínimos personales y familiares y se complementa con nuevas ayudas de 100 euros al mes, similar a la actual aplicable a las madres trabajadoras, para las familias con discapacitados (33% de discapacidad reconocida), ascendientes o descendientes, siendo acumulables.

El régimen de módulos, para determinar el rendimiento neto de los autónomos, se mantiene para la agricultura, ganadería y pesca, así como para los que presten determinados servicios y sólo facturen a particulares. Con ello se zanja la polémica sobre su mantenimiento, ya que se ha caracterizado por ser un foco de fraude, además de alterar la neutralidad, pero no se elimina totalmente, tal y como mantenía el Informe de la Comisión de Expertos.

Este método no puede aplicarse cuando, de un lado, el volumen de rendimientos íntegros en el año inmediato anterior supere, en la actividades agrícolas, ganaderas, y forestales, los 200.000 euros anuales y los 150.000 en el resto, salvo que, en estas últimas, más del 50% proceda de otros empresarios o profesionales. Y, de otro, el volumen de las compras en bienes y servicios, excluidas las adquisiciones de inmovilizado, en el ejercicio anterior supere la cantidad de 150.000 euros anuales. 

Ahora bien, quedan expresamente excluidas las actividades a las que se aplica actualmente el tipo de retención del 1%: actividades de fabricación (con pequeñas excepciones) y construcción (albañilería, fontanería, instaladores, carpintería, cerrajería, pintura). Por tanto, permanecerán en el régimen las de fabricación de pan y bollería, pastelería y masas fritas; impresión de textos, comercio al por menor, cafeterías, restaurantes, quioscos, hoteles de dos estrellas o inferior categoría, talleres de reparación, transporte de viajeros por carretera, taxistas, mensajeros, escuelas y autoescuelas, tintorerías y peluquerías.

El tipo de retención del autónomo profesional de reduce del 21% al19%. Cuando tenga ingresos íntegros inferiores a 12.000 euros y siempre que más del 75% de sus rentas procedan de actividades económicas, el tipo será del 15 por 100.

En el Impuesto sobre Sociedades el tipo general pasa del actual 30% al 28% en 2015 y al 25% en 2016, lo cual presentará repercusión en los pagos fraccionados a cuenta de estos ejercicios. El actual tipo de pymes se mantiene (25%), así como el de entidades de nueva creación (15%). Al objeto de adecuar la regulación de este tributo a los países de nuestro entorno económico, se produce una ampliación de la base imponible, coherente con la iniciada en los últimas reformas.

Para todas las sociedades se crea una reserva de capitalización (minoración del 10% de la base imponible por incremento de fondos propios) que sustituye a la actual deducción por reinversión de beneficios. Las pymes, además, tendrán acceso a una nueva reserva de nivelación. Se trata de una minoración del 10% de la base imponible con un límite de un millón de euros. La cantidad se compensará con bases imponibles negativas en un plazo de 5 años. El tipo de gravamen de las pymes puede llegar al 22,5% si utilizan la reserva de nivelación y al 20,25% si suman la de capitalización. El actual régimen especial de entidades de reducida dimensión se mantiene.

Por último, los tipo de gravamen del IVA, en contra de los requerimientos de los organismos internacionales y del citado Informe, se mantienen inalterables, salvo los de los productos sanitarios (que pasan del tipo reducido al general), a excepción de las gafas y lentillas, para acatar la Sentencia del Tribunal de Luxemburgo.

Todas estas medidas tratan de poner más dinero en el mercado, lo cual debe ser bienvenido. La reforma en profundidad del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones queda a la espera, como es lógico, de la negociación con las Comunidades Autónomas de su nuevo sistema de financiación. Algo parecido ocurre con la de los tributos locales, que debe ir pareja a aquélla (salvo el nuevo tratamiento de las daciones en el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana). La tramitación parlamentaria permitirá pulir algunas de las medidas estudiadas o incluir otras nuevas. Esperemos que el resultado sea para mejor.

Javier Martín Fernández.

Socio Director de F&J Martín Abogados.

Profesor Titular de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad Complutense (Catedrático Acreditado).

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