Sandra EnzlerSeptiembre siempre ha sido un mes destacado para el sector jurídico, especialmente para aquellos que se inician en el mundo profesional. Este año, además, supone un punto de inflexión para universidades, despachos y recién graduados. La mayor parte de facultades estrenarán, este mes, el polémico máster de acceso a la abogacía, al mismo tiempo que las empresas están fichando a los talentos que todavía provienen de la antigua licenciatura. 

Ante ello, son muchas las dudas planteadas: ¿Cómo están afectando los cambios formativos en las contrataciones de nuevos abogados? ¿Habrá, finalmente, examen de acceso?, ¿Qué perfiles están buscando los despachos?, ¿Se notan signos de recuperación? De todo ello hablamos con Sandra Enzler, Directora de relaciones corporativas y carreras profesionales en ESADE, además de profesora en la facultad de Derecho.

¿Finalmente habrá examen de acceso?

Hasta dónde sabemos sí.

¿Cuándo será?

No disponemos en estos momentos de una fecha definitiva, inicialmente se habló de enero-febrero, sin embargo las últimas noticias de las que hemos tenido conocimiento, indican que quizás pueda retrasarse a primavera. En cualquier caso, sólo son previsiones, deberemos esperar.

¿Para preparar la formación os basáis en las pruebas piloto publicadas por el Ministerio?

No únicamente en ellas, porque nosotros no queríamos hacer un máster enfocado únicamente a aprobar un examen sino dotar a nuestros alumnos de todos aquellos conocimientos necesarios para poder acceder al ejercicio profesional, y que no han tenido ocasión de adquirir o consolidar durante sus estudios de Grado. Dado que el grado ha quedado reducido a cuatro años y nuestro programa siempre había sido de cinco, quisimos poder dar todo un baño de especialización a los alumnos que para nosotros era muy importante. Además de acabar con el resto de cuestiones que por madurez, y por sumar un año más, puedes adquirir de forma mucho más sólida.

¿Crees que van a cambiar las fechas de incorporaciones en los despachos?

Hasta ahora, la fecha de incorporación de los perfiles junior en la mayoría de despachos era septiembre. Este año aún han podido mantener la fecha puesto que siguen habiendo licenciados para cubrir este tipo de perfil. No obstante, también existe un grueso importante de alumnos que está inmerso en el máster de acceso, alumnos que finalizarán sus estudios en breve pero que a fecha 1 de septiembre no están en condiciones de incorporarse al no poder colegiarse puesto que no han realizado el examen de acceso. Por ello, creo que a la larga los despachos tendrán que modificar su fecha de incorporación y trasladarla justo después de la fecha definitiva de examen. En caso contrario, los graduados una vez ya colegiados deberían esperar bastantes meses hasta poder incorporarse. En cualquier caso, es una cuestión compleja que habrá que ir resolviendo cuando ya tengamos la certeza de cuándo será el examen.

¿Tenéis algún tipo de contacto con el Ministerio para tratar este tipo de dudas?

Con el Ministerio tuvimos una serie de reuniones que, en su momento, lideró Iberian Lawyer. En ellas estábamos representados universidades y despachos. Pero también nos mantenemos informados a través de noticias del Consejo de la Abogacía Española o a través la prensa. Y muchas cosas te llegan de manera extra-oficial.

De todas maneras, dada la experiencia que tuvimos el año pasado con los licenciados, hemos decidido no entrar más en la cuestión. De momento, lo que sabemos es que hay examen.

¿Consideras que se ha escuchado suficientemente a las universidades en la redacción de la ley de acceso y en todos los cambios posteriores?

Personalmente creo que no, al igual que tampoco creo que se haya escuchado lo suficiente al mundo profesional. Lo lógico hubiera sido que tanto universidades como operadores jurídicos hubiéramos tenido más peso en todo el proceso. Pero creo que esto sigue las pautas de cómo se legisla en general.

El grado y la adaptación a Bolonia ya fue un tema muy complicado que requería muchísimos recursos, sobre todo para la universidad pública. Y personalmente, opino que Bolonia bien implementada es buena. Porque te acerca mucho más al mundo profesional y a parte de desarrollar conocimientos te ayuda a desarrollar una serie de habilidades que en el mundo actual son imprescindibles. Pero claro, esto es como todo: hay que implementarlo bien, hay que enseñarlo bien y hay que dotarlo de los recursos necesarios. Y no ha sido así.

Con el máster de acceso pasa un poco lo mismo. Nos encontramos ante una situación compleja ya que si no se sabe exactamente cómo ni cuándo va a ser el examen ni qué se va a exigir, ¿cómo podemos las facultades de derecho organizar adecuadamente el máster? Nosotros hemos intentado dar a nuestros alumnos la mejor base jurídica y conocimientos necesarios que nuestra experiencia nos decía que era la necesaria para que los alumnos tuvieran, después, una buena carrera profesional.

Muchos han alertado del peligro que supone que el máster se convierta en el quinto año de carrera pero a precio de máster. ¿Crees que existe ese peligro?

En nuestro caso no es así, ya que se trata realmente de un máster, que propicia que los alumnos no solo consigan el nivel requerido para incorporarse con éxito al mundo profesional sino que dispongan de una especialidad. Nosotros ofertamos un doble máster, ya que al máster de acceso se suma un máster de especialización, bien sea en asesoría y gestión tributaria, en derecho de los negocios, en derecho laboral, en derecho público económico o en International Law.

Así los alumnos evitan tener que cursar un segundo máster de especialización, lo que preocupaba a muchos. 

Efectivamente porque ya adquieren una doble titulación. Es un tema que trabajamos muchísimo con los despachos. Antes de lanzar cualquier programa, lo trasladamos a nuestro Consejo Profesional, en el que están representados los distintos operadores jurídicos. Ellos siempre nos asesoran y aconsejan sobre cómo diseñar o implementar el programa acorde a las necesidades del mercado.

Todos teníamos mucho interés en no perder nuestra especialización, que ya era un signo distintivo de nuestra antigua licenciatura y que el mundo profesional veía como un plus en nuestros alumnos. Ahora realmente hemos podido condensarlo todo en cuatro meses, durante los que los alumnos únicamente están con su especialidad. Y como ya llevan la buena base del grado, lo asimilan mucho mejor.

Sinceramente, hablando con ellos y con los despachos donde han realizado prácticas, yo creo que el valor añadido es muy alto y sí que es de máster y no de un quinto año. Porque, al final, en un quinto año seguías con tus asignaturas pero aquí la estructura es totalmente distinta.

Hablando de las necesidades del mercado, ¿Qué perfiles están pidiendo los despachos?

Yo no creo que hayan cambiado mucho este año o en los últimos años respecto lo que ya venían solicitando. Simplemente, en estos momentos, y dada la situación económica actual, creo que son mucho más exigentes ya que se lo pueden permitir. Hace unos años, cuando teníamos tantísima demanda y los alumnos tenían la suerte de recibir muchísimas ofertas, llegaban momentos en que aquellos despachos que no captaban todo el talento que necesitaban dada su cantidad de trabajo, podían permitirse el ser un poco más laxos sin que eso fuera en ningún caso en menoscabo de su calidad y exigencia. Ahora, no obstante puede llegar a haber más talento que puestos, lo que hace que los despachos puedan permitirse el lujo de ser, si cabe, más exigentes todavía.

Las incorporaciones en los grandes despachos han descendido y se vuelven a buscar, realmente, aquellos perfiles que encajan a la perfección en todos los sentidos. No obstante, creo que siempre han buscado lo mismo: una persona que técnicamente sea muy buena -y por tanto, con un brillante expediente académico-. Lo que ocurre es que muchos despachos contrarrestan, yo creo que muy acertadamente, este expediente académico con una prueba interna de conocimientos.

Por otra parte, al expediente se suman como exigencia los idiomas y determinadas habilidades o también llamadas soft skills o competencias, tales como: trabajo en equipo, iniciativa, empatía, liderazgo, autocontrol emocional, capacidad de adaptación, planificación, etc.

¿Cómo se evalúan estas competencias?

Cada despacho tiene su modelo y por tanto sistema de evaluación. Las competencias se pueden evaluar de distintas maneras, por ejemplo a través de una entrevista por competencias en la que llevas al entrevistado a una situación concreta que haya vivido para que no te responda con hipótesis sino con experiencias reales., También hay test de competencias. Algunos más fiables que otros. Otro sistema de evaluación es a través de dinámicas de grupo, donde se ponen de manifiesto claramente competencias como la iniciativa, el autocontrol, las habilidades de comunicación, la empatía, la escucha activa… Yo creo que es, quizás, la mejor manera de evaluarlas. Pero el caso es que no hay una única prueba.

Y, por último, siempre es básico el tema de la actitud y el carácter. Creo que cuando un candidato demuestra entusiasmo, ilusión, ganas de aprender y de trabajar, , tiene medio proceso ganado. Y a sensu contrario: cuando ven una persona que tiene un expediente académico brillante pero que es un tanto apática, que no sabe muy bien lo que quiere, que no la ven ilusionada ni motivada, se genera la duda, ya que el ejercicio de la profesión es muy duro y ya saben que o estás muy motivado, ilusionado, con muchas ganas de comerte el mundo y de aprender o si no es complicado.

No hemos mencionado los idiomas.

Los idiomas los considero como competencias cognitivas y son un requisito casi sine qua non. En el inglés, un nivel de advanced ya es imprescindible. Para según qué despachos se pide un proficiency y un segundo idioma se valora muchísimo.

¿Se está notando algún signo de recuperación en el volumen de contrataciones?

A fecha de hoy lamentablemente no mucho. La contratación de septiembre del año pasado fue para nosotros la más dura, donde vimos realmente las dificultades que tiene cualquier licenciado o futuro graduado en nuestro país. Este año ya veremos… Por ahora hemos tenido la suerte de poder tener prácticas de calidad para todos nuestros alumnos del Master de acceso y esto, en cierta manera, ya es un éxito. El tema está en ver si estas prácticas luego se convierten en trabajo definitivo. En algún caso ya está siendo así y eso significa que las prácticas han sido satisfactorias y que pese a la incertidumbre generada con el examen, lo despachos siguen apostando por el talento y buscando fórmulas para poder incorporarlo. Pero es cierto que tenemos un incremento de solicitud de prácticas, de despachos y empresas, increíble.

¿Crees que se están ocupando antiguos puestos de trabajo con estudiantes en prácticas?

Puede ser en algunos casos. Como algunas plantillas se han adelgazado, en picos de trabajo, es útil contar con becarios.

¿Qué recomendáis que haga el alumno que no ha conseguido que le contraten en el proceso típico de selección?

Les recomendamos que por una parte intenten seguir, si es posible, realizando prácticas. En cierta manera sabe mal propiciar que continúen sin una oferta de trabajo y suplirla con una de prácticas, pero es una manera de que esa persona al menos, no esté inactiva, y que siga aprendiendo y sobre todo que esté dentro del mercado ya que muchas veces, esa práctica se convierte en oferta definitiva y vale la pena porque el proceso ha llevado su tiempo pero al final, esa persona ha conseguido el trabajo.

En muchos casos también les recomendamos que hagan algún máster de especialización. Y siempre les ayudamos a través del coaching para poner en valor todas sus aptitudes y sus conocimientos y abrirles otras opciones que quizás no hayan contemplado y donde puede ser más fácil su inserción. También trabajamos con consultoras externas desde nuestra red de Alumni, donde se hacen muchas sesiones de formación para facilitar la superación de los procesos de selección y la entrada en el mundo profesional.

En cuanto a las salidas, hemos hablado mucho de bufetes y empresas. ¿Qué hay de las oposiciones?

En nuestro caso no es la opción más demandada por nuestros graduados, y por tanto no suele superar el 15 %. Los que optan por esta salida normalmente opositan a notarías, registros y judicaturas. Quizás ahora se contempla más esta salida que hace unos años, cuando algunos alumnos se lo planteaban pero al tener ofertas casi millonarias sobre la mesa, más de uno cambiaba de opinión. En cualquier caso no deja de ser muy vocacional con lo que el porcentaje siempre varía en función de las promociones.

¿En qué áreas legales están más interesados?

A priori, las áreas más demandadas son normalmente mercantil y fiscal. En los últimos años hay un incremento de procesal y laboral.

¿Cómo ayudáis a los más indecisos a elegir una especialización?

Una de nuestras asignaturas está especialmente dirigida a esta cuestión, que no es otra que ayudar a nuestros alumnos a enfocar su carrera profesional, decidir qué salida escoger, y a qué área o áreas de especialización optar. Para ello, visitamos distintos despachos, empresas e instituciones. También propiciamos que hablen con antiguos alumnos para que tengan el feedback de su día a día. Organizamos mesas redondas con distintos operadores jurídicos: directores de asesorías jurídicas, representantes de instituciones, abogados en ejercicio, etc… Muchos, además, hacen prácticas en verano lo que también facilita la decisión posterior de escoger la especialización.

Por último se les ayuda individualmente gracias a una entrevista personal, donde aplicando técnicas de coaching y evaluando sus competencias, podemos darles herramientas de trabajo para que decidan cómo enfocar su carrera profesional, al menos el inicio, ya que ésta irá desarrollándose y por tanto probablemente cambiando.

Tampoco debemos olvidar, que aunque existan preferencias, últimamente y teniendo en cuenta esta crisis, los alumnos están muy abiertos a cualquier opción, puesto que son conscientes de la situación. Justamente vuelvo a ver mucho las ganas y esta actitud de “al mal tiempo buena cara”. Y creo que esto, los despachos también lo están valorando.

6 Comentarios

  1. No conozco a esta mujer.. pero respecto a esta frase: “Dado que el grado ha quedado reducido a cuatro años y nuestro programa siempre había sido de cinco, quisimos poder dar todo un baño de especialización a los alumnos que para nosotros era muy importante” tengo que decir que esto es también conocido como BUSINESS. Te quitan un año de carrera para imponerte (ya que el máster es obligatorio, sólo con un grado no se va a ningún lado y mucho menos te podrías colegiar) otro año más a precio de Máster. Y ¡cuidado! que si te incluyen especialización el precio es doble. Así ahora entiendo porque para ellos es tan importante ese baño de euros.

  2. Graduada, no es un obligatorio cursar un doble master, ni ESADE lo impone ni entran todos los que quieren. Tampoco es obligatorio ir a una universidad privada, ni los negocios están prohibidos. Muy al contrario, uno es bien libre para entrar en ellos. Y, el master de ESADE, es altamente recomendable para todo aquel que quiera ejercer la Abogacía al más alto nivel.

    Cuestión diferente es que a otros les moleste que exista el más alto nivel.

  3. Seamos serios Maria, no es obligatorio cursar un doble master pero tener que pagar por cosas que realmente deberian ser publicas, solo para que las empresas sin iniciativa propia ganen dinero… es cuanto menos reprobable eticamente.

    No molesta el nivel molesta la dualidad cada dia mas patente de educacion de ricos y pobres…

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