La crisis financiera está expulsando del mercado a muchos trabajadores, que se ven obligados a aceptar empleos en la sombra. La necesidad es mayor en los países en vías de desarrollo, donde no existe la protección por desempleo, según argumenta la OCDE en su informe ¿Es normal lo informal?

El texto dibuja un horizonte sombrío para los próximos años. Lejos de disminuir, el peso de los trabajadores en negro crecerá hasta representar dos tercios en 2020. Y puede crecer más si la crisis destruye más empleos y aumenta el número de inmigrantes que vuelven a sus países de origen dispuestos a trabajar sin contrato.

“Incluso en épocas buenas, con crecimientos económicos robustos, el empleo informal creció en muchos países en vías de desarrollo”, argumenta Johannes Jutting, uno de los autores del estudio, según un comunicado hecho público por la organización.

El informe alerta sobre las desventajas que tiene el alza del empleo sumergido. La principal es la caída de los salarios en países pobres sin red de protección social. Las mujeres, que ocupan mayoritariamente los trabajos menos cualificados, son las más afectadas por este fenómeno, así como los jóvenes y los trabajadores de mayor edad.

El empleo sumergido representa tres cuartas partes del total en el África subsahariana, más de dos tercios en el sur y sureste de Asia y la mitad en Latinoamérica, Oriente Próximo y el norte de África.

“Se necesitan urgentemente medidas inmediatas y no convencionales”, asegura la OCDE, que aboga por promover el empleo de calidad tanto en la economía legal como en la sumergida. Mejorar las infraestructuras, perfeccionar las herramientas de desarrollo y promover reformas institucionales son “elementos clave” en esta estrategia.

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