La UE asume por primera vez colectivamente esta iniciativa, que había sido planteada por el primer ministro británico, Gordon Brown, pero que choca con la oposición de Estados Unidos.

Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE reclamaron «renovar el contrato económico y social» entre los bancos y la sociedad para garantizar que ésta «se beneficie en tiempos de bonanza y esté protegida del riesgo». Para lograr este objetivo, el Consejo Europeo «anima al FMI a considerar» el establecimiento de «una tasa mundial sobre transacciones financieras», según se recoge en las conclusiones de la reunión.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, justificó la propuesta de crear esta tasa alegando que los bancos deben pagar ahora por los errores que causaron la crisis financiera. Barroso dijo que espera que otros centros financieros cooperen con la UE para evitar la competencia desleal. «Esperamos que otros centros financieros cooperen en esto. No sería justo que algunos impongan cargas muy fuertes y otros no», resaltó.

«Tiene sentido que el sector financiero, que creó tantos problemas para nuestras economías cuyas consecuencias están sufriendo los contribuyentes, aporten una contribución a la economía en general. Y por eso hubo apoyo a esta idea», dijo Durao Barroso al ser preguntado por los motivos que llevaron a los jefes de Estado y de Gobierno a proponer la nueva tasa.

El nuevo impuesto servirá, según el presidente de la Comisión, para obtener «fuentes de financiación innovadora» que permitan ayudar a los países en vías de desarrollo. «En la actual situación, con nuestros problemas presupuestarios no sólo en Europa sino también en los países desarrollados, será extremadamente difícil pedir algún esfuerzo adicional. Por eso se plantea esta idea de financiación innovadora», dijo. Barroso insistió además en que la medida debe ser mundial para «evitar competencia desleal».

Los 27 reclaman asimismo que se examinen otras opciones como «los fondos de resolución», equivalentes a los fondos de garantía que existen en España para que los propios bancos contribuyan a la reestructuración o liquidación de entidades con problemas; o «tasas de seguro» para que las entidades asuman el coste de cualquier garantía pública.

Exigen al sector financiero «aplicar con efecto inmediato prácticas sanas de retribución» y animan a los Estados miembros a «considerar sin demora opciones a corto plazo disponibles». Esta referencia supone un apoyo explícito a la tasa que tienen previsto aplicar Reino Unido y Francia sobre los bonus cobrados por los directivos bancarios en 2009.

En este sentido, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, justificó que París haya seguido la estela de Londres alegando que «los bonus sólo pueden gravarse si se gravan a ambos lados del canal de la Mancha». «Deseamos y esperamos que el resto haga lo mismo porque estamos en un mundo globalizado», dijo Sarkozy.

Reino Unido anunció este miércoles que impondrá una tasa extraordinaria del 50% para las primas cobradas por los banqueros en 2009 que superen las 25.000 libras (casi 28.000 euros). Y Sarkozy también aplicará un impuesto similar a las primas de 2009 superiores a 27.000.

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