sentenciaEl juzgado de lo Penal 23 de Barcelona ha condenado a un trabajador a tres años y medio de cárcel por revelar a su jefe que dos de sus compañeros eran homosexuales, información que obtuvo al acceder al correo electrónico de uno de ellos sin su consentimiento. El juez considera que su conducta constituye un delito de revelación de secretos pero le absuelve del de injurias que solicitaba la acusación particular.

Los hechos se remontan al año 2008, cuando Cristian P., responsable de oficina en la capital catalana envió un correo electrónico al jefe del departamento de ventas de la empresa en Austria revelando la orientación sexual de dos trabajadores y asegurando que lo había descubierto tras leer unos correos “de increíble contenido guarro”. Según la sentencia, el condenado concluía que “lamentablemente” había descubierto que los dos trabajadores eran gays y “se llevaban muy bien”, lo que según el juez permite deducir que acababa de conocerlo y que no le gustaba la condición sexual de sus compañeros.

Según la magistrada, lo que se dijeran entre ellos en estos correos electrónicos pertenece a la esfera íntima, y nada tiene que ver con el trabajo. Subraya que la orientación sexual no puede ser considerada una traba para trabajar, por lo que no se entiende por qué decidió trasladarle tal información a un superior jerárquico. Esta actitud, afirma, es discriminatoria, se comunica algo que no tiene que ver con la marcha empresarial, y que además, se ha conseguido sin consentimiento. Por eso se le condena por haber cometido un delito del artículo 197.1 y 5 por revelación de secretos.

La acusación particular pedía además que se le condenara por un delito de injurias. Argumentaban que en una carta entre Cristian P. y su jefe, el primero aseguraba estar harto del “teatro de estos enfermos”. Es precisamente esta última palabra lo que les hacía pedir la condena. La defensa argumentó que en ningún caso la expresión “enfermos” tenía relación con el hecho de que los dos trabajadores fueran homosexuales sino con que cogían muchas bajas laborales. Según la sentencia, no puede concretarse a qué se estaba refiriendo, por lo que se le absuelve del delito de injurias y le impone una pena de 3 años y medio de prisión.