Xavier Ribas lleva 25 años ejerciendo la abogacía en el campo de las nuevas tecnologías. Este dato, teniendo en cuenta que hablamos de un sector que sufre cambios profundos cada tres años, habla por sí solo. Empezó a moverse en este terreno, de conflictos derivados del uso de Internet, en un momento en que no existían las redes sociales ni los usb’s, ni los iphones ni los ordenadores portátiles. En una época en la que nadie había acuñado la expresión 2.0 y en el que la mayoría de la población de este país no hablaba en lenguaje digital. Y no sólo eso. 25 años atrás la legislación española tampoco contemplaba muchos de los conflictos que surgen en la red. De modo que Ribas ha conseguido durante su trayectoria profesional, no sólo adaptarse a una realidad cambiante sino también formar parte de casos  novedosos en el terreno de la protección de bases de datos en internet y muchos otros aspectos derivados de la propiedad intelectual. Ha ayudado por tanto a difundir y mejorar la praxis legal del Derecho Digital durante todos los años de dedicación, es considerado uno de los juristas precursores en el Derecho de la Sociedad de la información y su blog es uno de los más visitados sobre temas de nuevas tecnologías. 

Precisamente por eso, para reconocer y homenajear el trabajo que ha llevado a cabo en este campo, el Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona – ICAB – le ha otorgado recientemente el galardón a “Mejor Abogado en Derecho Digital” en el marco del Digital Law Congress organizado por el mismo Colegio. “Lo recojo con mucha ilusión, me parece que es en cierto modo la confirmación de que los últimos 25 años han servido para alguna cosa”, asegura Ribas, que con una trayectoria consolidada sigue ambicionando nuevos retos. De hecho, y tras diez años como socio de PwC Tax & Legal opta por abrir su propio despacho. Toma esta decisión porque asegura que necesita recuperar el contacto perdido con los clientes. “Yo siempre he confiado en mi proyección en el mercado y en mi capacidad para conseguir clientes. Me adaptaré a lo que el cliente pida y estoy seguro que de una manera u otra nos acabaremos entendiendo”. Porque Ribas asegura que su dedicación ahora irá destinada a “invertir, crear y cumplir mis sueños en este campo”.

¿Cómo era la situación cuando comenzaste a ejercer la abogacía?

Hace 25 años los informáticos vestían con bata blanca y ahora van con tejanos. Cuando empecé a ejercer trabajaban con unas tarjetas perforadas y unas disqueteras immensas y los floopys, disquetes superiores a cinco pulgadas y cuarto. Después llegaron los cd’s y ahora, como es natural, todo está en la nube. O sea que hemos pasado del disquete de 5 pugadas y cuarto, del disco duro de 20 megas, a tenerlo en la nube. La verdad es que ha cambiado mucho la cosa.

¿Qué tipo de casos llevaba?

Al principio mis clientes eran empresas de informática sobre todo de software y me dedicaba básicamente a hacer licencias de uso y contratos de garantía, porque hay que tener en cuenta que lo que hacían las empresas informáticas por aquellos entonces era copiar las licencias americanas que ya existían. Pero el resultado final no era bueno, porque incluía, por ejemplo, la cláusula as is, que grosso modo, venía a decir que el software se entregaba tal como estaba y que el usuario asumía que era una tecnología imperfecta que podía tener errores, de manera que el usuario aceptaba esos errores. Todo esto se tuvo que trasladar y adaptar a la legislación española porque todas estas cláusulas eran nulas en ese momento.

Precisamente por eso estos 25 años han sido una ilusión, la de estar haciendo historia del derecho. Todo lo que conseguíamos era una “primera vez”. La primera sentencia, el primer contrato de
outsourcing, la primera sentencia de protección de bases de datos a través de internet, aproximadamente en el año 96-97.

¿Se acuerda en particular de alguno de estos casos?

Recuerdo el caso de una empresa de Alicante que cogió las bases de datos de legislación y jurisprudencia de Aranzadi y cambió los números de referencia. Nos suscribimos al servicio a través d un detective y fuimos guardando todas las sentencias de modo que pudimos comprobar que eran exactamente las mismas, tenían los mismos defectos – que estaban protocolorizados notarialmente-. Esta fue la primera sentencia en materia de bases de datos copiados por internet.

Y recuerdo otro caso. Aunque para entenderlo hay que explicar antes que el Código Penal de 1987, pedía un plus de intencionalidad a la hora de copiar obras. El texto de hecho decía “el que intencionadamente copie….”, de modo que necesitábamos poder demostrar este dolo específico. Yo en esa época defendía a Ashton Tate, que tenía la DBASE III, y de hecho cuando se ejecutaba el programa te salía una pantalla, como la de las películas o DVD’s, en la que te advertía de lo que implicaba copiar, y donde debías poner aceptar para entrar y poder usar el programa.

En este juicio del que hablaba, el acusado venía muy aleccionado por su abogado. Yo le pregunté si sabía lo que era la propiedad intelectual, si era consciente que el software está protegido. Obviamente me dijo que no. Le pregunté entonces si era usario de DBASE III, y me dijo que sí. Le pregunté si era un usuario avanzado, y también respondió afirmativamente y añadió que lo usaba unas 3 o 4 veces al día. Entonces, provocando un poco, le dije que se acordaba de lo que ponía la primera pantalla. Y lo recitó de memoria: “Este programa está protegido por la propiedad intelectual…”. Cuando acabó, de dije: Muy bien, buena memoria. No hay más preguntas.

Ahora, en cambio, los conflictos generados por las nuevas tecnologías están a la orden del día.

Sí, yo en esa época hacía contratos, demandas por proyectos fallidos. Había muchos proyectos informáticos que acababan mal y tenías que demandar por reclamación de proyectos de desarrollo de software que no funcionaban.

Después vinieron los casos de propiedad intelectual, y de hecho en el año 88 conseguimos como cliente a Microsoft, que se constituyó como BSA – Business Software Aliance – y estuvimos asesorándoles hasta el año pasado, cuando tuvimos que dejarlo por temas de independencia. Con lo cual, durante 24 años de asesoramiento a BSA hemos conseguido más de 300 sentencias, y todas ellas tenían algo de innovador.

¿Cómo es ahora este campo del derecho y hacía dónde cree que iremos?

Creo que habrá muchas subespecializaciones, y que se deberá conocer en profundidad la materia para poder entrar. Desde un punto de vista jurídico, creo que seguiremos estando uno o dos años por detrás de la realidad. Por ejemplo, existe una problemática que se deberá resolver, y es qué pasa con las cuentas de twitter, facebook, etc. de una persona que muere. Puede ser que en un momento dado los jueces consideren que, de la misma manera que existen los testamentos, tiene que existir un testamento digital. Al final lo que hay en internet es un legado, e incluso se podría declarar patrimonio histórico un blog de una persona que ha sido premio Nobel, etc. Luego está también el derecho al olvido, que es una propuesta de reglamento en Europa. Es decir, hay cosas que están resueltas pero hay cosas que no.

¿Qué consideración le merece esta propuesta europea del derecho al olvido?

Creo que hay que buscar un equilibrio entre el derecho de los usuarios de internet a recibir información pero también a la intimidad y de los medios de comunicación a informar o advertir. Por ejemplo, se pueden cancelar los antecedentes penales por una sentencia firme, pero en cambio no se pueden cancelar los antecedentes a internet. Creo que hay casos en que se debe preservar la intimidad pero hay casos en que se debe mantener el derecho de los medios a informar.

Sobre esto hay otro aspecto, y es que google tiene un efecto multiplicador, en el sentido de que basa el orden en el que aparecen los contenidos en la popularidad, pero también en el morbo. Porque por ejemplo, si un deportista ha tenido problemas con las drogas, lo más seguro es que la gente clique en las páginas que hablen de este problema. De manera que google le da prioridad, y cuando pones este nombre, saldrán antes sus problemas de adicción que su trayectoria deportiva. Y esto a veces sabe mal.

Hablaba antes de la especialización. ¿Sería mejor que existieran más asignaturas en la universidad sobre las nuevas tecnologías o más másters?

Hombre, si hay másters y más asignaturas mejor. Tengo un amigo que decía “yo cuando hablo con abogados acentúo mis conocimientos informáticos para tener superioridad y estar en ventaja. Pero cuando hablo con informáticos acentúo mi condición de abogado para hablar con lenguaje leguleyo y acentuar mi posición”. Lo que quiero decir con esto es que cuando nosotros empezamos el mérito estaba en saber informática, el mérito estaba en poder hablar con una empresa tecnológica con el mismo lenguaje y que nos entendiéramos. Esto es lo que más sorprendía a los clientes, que decían: “hombre, el primer abogado que conozco que puedo hablar, me entiende, y yo le entiendo a él”. Y esto, te convertía en un intérprete entre tú y el mundo del derecho, tú y los jueces, tú y los fiscales….tú y la parte contraria en los casos en que el otro abogado no tenía conocimientos en esta materia, que era algo habitual.

Una vez, de hecho, estuvimos en una negociación en Bilbao hasta las 6 de la madrugada porque nos costó mucho hacer entender al abogado de la otra parte de qué trataba todo aquello. Ahora esto no pasa porque los nativos digitales saben mucho de esto, más que yo sobre redes sociales, etc. yo por ejemplo puedo tener una discusión con mi hija en la que me puede dar 10.000 vueltas en ciertos aspectos.
Lo que puede pasar es que la formación o conocimiento informático que antes se necesitaba ya no lo necesitamos porque el estado de la juventud ya es suficiente para que se atrevan en este tema. Y después estaría la formación específica en la especialidad, que lo bonito es investigar, formar-se, pero es verdad que si hay un máster, una asignatura en la escuela, pues es mucho mejor.

Y además los nativos digitales en este sentido tienen ventaja sobre abogados consolidados, no?

La barrera de entrada en la especialización si eren un nativo digital la tienes superada por lo que respecta al conocimiento tecnológico, y al mismo tiempo tienes una herramienta que si las dominas puedes hacer un marketing de guerrilla y gracias a facebook y twitter y sobre todo a los blogs puedes conseguir un alto nivel de popularidad.

Yo hablo a veces uso una frase del inventor del revólver, Samuel Colt, para hablar sobre esto. Colt dijo “Dios ha hecho a todos los hombres diferentes y Colt los hizo iguales”. Porque con un revólver todo el mundo puede matar. Y con internet ha pasado esto, en el sentido de que todos los despachos son distintos, pero internet ha igualado eso. Si vas a buscar clientes a través de internet tienes las mismas posibilidades que un despacho grande. Un despacho grande tiene dificultades porque si no conoce el medio puede dejarse mucho dinero entre servidores, etc…..y además tener un posicionamiento mucho peor……y un chico en su casa que realmente domina las nuevas tecnologías puede tener un posicionamiento muchísimo mejor.

Además usted ha sido un precursor y fiel defensor del arbitraje online…

Sí, en el año 89 después de que saliera la ley de arbitraje constituimos ARBITEC – asociación española de arbitraje tecnológico-. Esta asociación tuvo mucho trabajo y muchos casos sonados. El arbitraje además tiene dos aspectos muy positivos.  La cláusula de arbitraje funciona muy bien como cláusula disuasoria para los incumplidores, porque si eres incumplidor a lo mejor prefieres ir al juzgado, alargar el caso al máximo posible e intentar pagar pocos intereses. En cambio con el arbitraje sabes que tienes entre 3 y 6 meses y si no tienes razón tendrás que pagar rápido.

De manera que defiendo mucho el arbitraje por la fuerza disuasoria que tiene pero sobre todo por la especialización. Porque en ese momento me di cuenta que los jueces verdaderos en temas tecnológicos eran los peritos. Eran los que decidían la sentencia. Y las sentencias estaban redactadas en un cortar y pegar de los informes periciales. De modo que si te tiene que estar juzgando un perito, lo que pensé fue: vamos a hacer un arbitraje con un abogado, es decir, con conocimientos jurídicos y de la ley, y que sea más equilibrado. Y así nació la asociación.
En su momento, la verdad, era predicar en el desierto, pero lo cierto es que conseguimos de entrada que unas 400 empresas introdujeran la cláusula de arbitraje, con lo cual cada año caían 3 o 4 arbitrajes. En cambio ahora hay mucha oferta y no hay tantos arbitrajes.

Y ahora comienza una nueva etapa con su propio despacho. ¿Por qué ha tomado esta decisión?

Dejo Price para arriesgarme con un proyecto personal. Salgo de un portaviones para ir a una zodiac. Claro, un portaviones tiene muchas cosas buenas. La mala es que si quieres cambiar de trayectoria tienes que consultar 15 satélites para conseguir una orden del almirante. En cambio con una zodiac tu llevas el mando y disfrutas de las olas pero también, como es natural, hay más peligro de naufragio.

Y yo lo que sí que echaba de menos es que, conforme vas subiendo de grado vas asumiendo competencias directivas y cada vez te distancias más de tu cliente. Y hubo un momento en que se convirtió en una pérdida total de contacto, y ahora quiero recuperar el contacto con mi cliente y quiero que mi creatividad, más que ir orientada a solucionar problemas internos que al final son intrascendentes, esté orientada a resolver los problemas de mis clientes.

¿Y hacía donde le interesa enfocarse?

Ahora mismo estoy muy metido en temas de cloud computing, porque veo que las empresas están realmente en las nubes, en una situación de mucho desconocimiento, muy desorientadas y contratando muy mal. Aplicando una buena metodología se puede hacer mucho, y me quiero decantar más del lado de la empresa usuaria que no del lado de la oferta. Muchas veces los clientes de cloud computing no saben donde se meten y no han valorado suficientemente el contenido del contrato.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.