Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el 68,02% de los varones de 16 a 64 años activos están ocupados, es decir, tienen un trabajo ya sea por cuenta ajena o cuenta propia, frente al 57,12% de las mujeres de 16 a 64 años. A esto hay que sumar que las mujeres, según el propio Instituto Nacional de Estadística, perciben un salario un 15% inferior al de los varones. Es decir, por el mismo trabajo ellas reciben de media 13,6€ la hora y ellos 15,94€ (datos 2017).

Si nos centramos en el trabajo autónomo, al analizar los datos por género (cierre de 2018), comprobamos, una vez más, que el ritmo de creación de empleo autónomo femenino en 2018 fue superior al registrado por los varones: mientras los varones aumentaron un +1,1%, las mujeres lo hicieron al 2,4%.

El año pasado ellos crecían en un 0,3% y ellas en un 0,4% lo que nos da la certeza de que el emprendimiento femenino y su impulso para crear empleo ha llegado para quedarse y es una realidad que facilita la incorporación al mundo laboral a la mujer. Son sus propias jefas, con ideas propias, con fuerza y creadoras de empleo natas a quien hay que apoyar para que consoliden sus negocios”, ha asegurado Candelaria Carrera, coordinadora del área de Mujer de ATA.

En valores absolutos, tal y como reflejan los datos de la Tabla 1, de los 49.986 nuevos cotizantes que sumó el RETA en el año que acaba de finalizar, 27.680 son nuevas emprendedoras (el 55,3%) frente a 22.306 nuevos trabajadores por cuenta propia varones. Las mujeres representan el 35,6% del total de autónomos.

A lo que hay que añadir que se matiza bastante la cuestión de la brecha salarial. En tanto en cuanto a ingresos se refiere la diferencias de ingreso bruto en el colectivo autónomo está muy polarizada, es decir la muestra se concentran fundamentalmente en dos polos, uno los que ganan 25.000€ y menos brutos al año y dos los que tienen ingresos superiores a 46.000€ y en este último caso, hay diferencia por género, ya que el 29,9% de los varones están en esta circunstancia y el 20,5%, pero la diferencia es menor, la mitad que cuando se hablaba de ingresos más reducidos. Esto se traduce que a pesar de que entre el colectivo autónomo también hay diferencias de género entre la ganancia, la posibilidad de generar mayores ingresos para una autónoma es mayor que en el caso de ejercer su profesión por cuenta ajena.

brecha salarial - diario juridico

El perfil de la autónoma es el de una mujer casada (el 54,3%) aunque destaca el número de mujeres solteras que son autónomas, el 26% del total, frente a únicamente el 10% de varones que manifiestan estar solteros, según se desprende del informe “Autoempleo vs desigualdad salarial” realizado por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos, ATA. Una de las principales cuestiones que se dan, es la conciliación de la vida laboral y familiar, ya que parece que social y culturalmente es más obligación de la mujer que del hombre, ya que el grado de corresponsabilidad no ha alcanzado los niveles de igualdad que debiera. Muchas mujeres encuentran en el autoempleo una fórmula de conciliar la vida laboral y familiar o por lo menos es lo que se piensa en un inicio, sin embargo no es tan sencillo, ya que el número de horas que se dedica a un negocio propio es elevado y no siempre es fácil.

Siguiendo en la misma línea, respecto a las condiciones familiares, los datos obtenidos denotan que más de la mitad de las mujeres encuestadas manifestaban tener hijos (59%) frente a un 41% que decían no tener hijos. Sin embargo en el caso masculino los trabajadores autónomos con hijos a su cargo era significativamente mayor que el de las mujeres, el 79,8%, lo que se significa un 20% más de hombres con cargas familiares que en el caso de las mujeres. En resumen, cuatro de cada diez mujeres trabajadoras autónomas no tienen hijos y solo dos de cada diez autónomos están en la misma situación, es decir sin cargas familiares.

¿Qué lleva a las mujeres a darse de alta como autónomas?

La mujer autónoma históricamente ha estado muy supeditada al negocio familiar, sin embargo la tendencia está cambiando según el estudio realizado por ATA, ya que la mitad de las autónomas se decidieron a emprender o bien por proporcionarse su propio empleo o bien por desarrollar su propia idea de negocio. Por otro lado se observa que hay un 12,1% de mujeres que compaginan un trabajo por cuenta ajena con el emprendimiento que aunque algo más bajo que el porcentaje de varones que está en esta misma situación un 19,9%, no deja de ser un porcentaje significativo.

Respecto a si tienen o no trabajadores a su cargo en la muestra no se hallaron datos significativos en cuanto a género, la mitad de los autónomos encuestados tenían trabajadores a su cargo, concretamente el 46,3% de los varones y en el caso las mujeres el 47%. En el caso contrario es decir los que manifestaron no tener trabajadores a su cargo el 53,7% de varones dieron esta respuesta y el 52,3% de las mujeres afirmaron no tener trabajadores a su cargo.

La diferencia de género en este aspecto se dio fundamentalmente en el número de trabajadores, de aquellos que afirmaron tener trabajadores a su cargo, más de la mitad de las mujeres decían tener uno o dos trabajadores, (59,6%), sin embargo los varones con uno o dos empleados representaban el 47,7% de la muestra.

A medida que se preguntaba por mayor número de empleados la representatividad de autónomas era inferior, los autónomos con tres o más trabajadores a su cargo representan el 53,3%, sin embargo para esta misma condición las mujeres solo representan el 40,3% de las encuestadas.

El autoempleo a la luz de estos datos se demuestra como una herramienta fundamental para la eliminación de la brecha salarial entre hombre y mujeres en España. Permite un nivel de ganancia y salario mayor que el trabajo por cuenta ajena y un nivel de desarrollo personal también mucho alto. Las mujeres que optan por el autoempleo desarrollan su propia idea de negocio, organizan su tiempo, y deciden su futuro. Y son conscientes de lo que cuesta llegar a ahí por lo que no distinguen entre sexos a la hora de contratar ni de pagar salarios. Aunque en este punto hay que reconocerles también el mismo mérito a los varones autónomos”, asegura Candelaria Carrera, coordinadora del área de Mujer de ATA. “La brecha salarial existe pero se reduce cuando eres tu propio jefe o cuando trabajas para un autónomo. Muchas grandes empresas podrían tomar nota. Pero lo que está claro es que la eliminación de la brecha salarial empieza por el autoempleo al igual que son los autónomos los que aseguran el crecimiento del empleo y apuestan constantemente por crecer ellos y contribuir así a la economía nacional”.

Desde ATA consideramos “esencial potenciar el autoempleo como herramienta para la eliminación de la brecha salarial entre hombres y mujeres por varios motivos, entre los mismos se pueden destacar el acceso a un empleo de calidad o los referentes a la posición de la mujer como empresaria, lo cual es el punto de partida para la igualdad en el resto de la empresa, consiguiendo por estas dos vías la posible eliminación de las diferencias salariales”, concluye Carrera. “El próximo objetivo es además evitar que la brecha digital se una a la brecha salarial”.