La Comisión Europea presentó el pasado viernes  su Comunicación «Política industrial: reforzar la competitividad», que se centra específicamente en los resultados de la competitividad industrial de los Estados miembros.

 

La recuperación económica de la UE ha sido relativamente lenta y sigue siendo frágil. Esto se refleja en el empeoramiento de la confianza en la economía europea. También existe un claro riesgo a la baja derivado de los mercados financieros, del aumento de los precios de la energía y las materias primas, y la necesidad de consolidación presupuestaria. Sin embargo, la industria de la UE está en buena forma y tiene potencial para impulsar de nuevo la economía europea hacia el crecimiento.

 

Existen diferencias considerables entre los Estados miembros: la productividad laboral media en el sector manufacturero va de casi el 125 % del valor añadido bruto por trabajador, en Irlanda, a menos del 20 % en Bulgaria. La proporción de empresas innovadoras varía entre el 80 % de Alemania y el 25 % de Letonia. El marco reglamentario más favorable a las empresas es el de Finlandia, mientras que Italia va en última posición. Ante esta situación, la Comunicación de hoy alienta a los Estados miembros a aplicar rápidamente políticas que contribuyan a alcanzar niveles de competitividad coherentes con la participación en el euro y en el mercado interior.

 

Esto requiere, por parte de los Estados miembros, políticas industriales y de PYME sólidas y coordinadas. Para ello, la Comisión está dispuesta a promover y supervisar las mejoras estructurales, pues la economía europea necesita urgentemente volver a la senda del crecimiento.

 

El Vicepresidente de la Comisión Europea, Antonio Tajani, responsable de Industria y Empresa, declaró que  «la industria europea está en buena forma y lista para competir, pero la desaceleración de la recuperación debe empujarnos a dar todavía más prioridad política a la competitividad y el crecimiento. Necesitamos reformas estructurales encaminadas a liberar el potencial de nuestros empresarios, que son los agentes principales de la recuperación».

 

La comunicación  se acompaña de los informes de 2011 sobre la competitividad europea y sobre las políticas y resultados de los Estados miembros en materia de competitividad. Más información

 

Industrial Competitiveness: “An Industrial Policy for the Globalisation Era”

 

Ámbitos de actuación fundamentales

 

Es vital mejorar la competitividad global de la industria europea, ya que el 75 % de las exportaciones de la UE procede de empresas manufactureras, responsables asimismo del 80 % de la industria de I+D. La Comunicación determina los ámbitos clave en los que podría reforzarse la competitividad de la economía de la UE con vistas a progresar de manera significativa para alcanzar los objetivos de Europa 2020, a saber:

 

1) facilitar los cambios estructurales en la economía, para avanzar hacia sectores más innovadores y basados en el conocimiento, con mayor crecimiento de la productividad y que han sufrido menos de la competencia mundial (como las industrias ecológicas o los equipos eléctricos y ópticos);

 

2) fomentar la innovación en la industria, en particular, poniendo en común los escasos recursos, reduciendo la fragmentación de los sistemas de ayuda a la innovación, facilitando la introducción de soluciones innovadoras en el mercado y mejorando la focalización de los proyectos de investigación. Por ejemplo, se considera que los mercados de las tecnologías facilitadoras esenciales (como nanotecnologías, materiales avanzados o biotecnología industrial) crecerán hasta un 50 % de aquí a 2015, lo que generará miles de nuevos puestos de trabajo de mucho valor añadido.

 

3) promover la sostenibilidad y la eficiencia en el uso de los recursos, en particular la innovación y las tecnologías más limpias, velando por que los precios de la energía sean justos y no distorsionados y prosiguiendo la mejora y la interconexión de las redes de distribución de energía;

 

4) mejorar el entorno empresarial, sobre todo reduciendo la carga administrativa que pesa sobre las empresas y promoviendo la competencia entre los prestadores de servicios que utilizan las infraestructuras de banda ancha, energía y transporte;

 

5) aprovechar las ventajas del mercado único, ayudando a los servicios innovadores y aplicando plenamente la legislación del mercado único, en particular la Directiva de servicios, lo que podría generar hasta 140 000 millones EUR de beneficios económicos a escala de la UE, que representan un crecimiento potencial del 1,5 % del PIB;

 

6) apoyar a las pequeñas y medianas empresas (PYME), en particular, favoreciendo el acceso a la financiación, facilitando la internacionalización y el acceso a los mercados, y velando por que las administraciones públicas reduzcan los plazos de pago.

 


 

Resultados principales de los informes

 

–       Productividad laboral (por trabajador del sector manufacturero)  El índice de productividad supera la media de la UE en Irlanda, los Países Bajos, Austria, Finlandia, Bélgica, Luxemburgo y Suecia, mientras que es inferior a la media en Eslovaquia, Polonia, Eslovenia, Chipre, Hungría, República Checa, Portugal, Estonia, Lituania, Rumania, Letonia y Bulgaria.

 

–       La UE tiene menos empresas jóvenes innovadoras: las empresas de la UE tienen peor desempeño que las de EE.UU. y Japón en cuanto a las aplicaciones y la comercialización de la investigación y la innovación. La proporción de empresas innovadoras es especialmente elevada en Luxemburgo, Alemania, Bélgica y Portugal, mientras que es baja en Hungría, Polonia, Letonia y Lituania.

 

–       La industria está cada vez más interconectada con los servicios: en particular, la industria recurre cada vez más, directa o indirectamente, a servicios de empresas que utilizan mucho el conocimiento, que representan hasta un 9 % de las exportaciones de la UE-12 y el 18 % de las de la UE-15.

 

–       La industria de la UE está mejorando la eficiencia en el uso de las materias primas: se recicla cada vez más y se usan materiales innovadores de sustitución, pero el acceso a las materias primas no energéticas y su precio razonable son factores esenciales para la competitividad de la industria manufacturera de la UE que las utiliza mucho.

 

–       Eficiencia industrial: en muchos casos, la UE va por delante de los EE.UU. y se acerca a Japón, pero existen diferencias significativas de rendimiento entre Estados miembros y entre sectores industriales de la UE.

 

–       Marco reglamentario nacional favorable a las empresas: es más favorable en Luxemburgo, Finlandia, Estonia, Chipre, Dinamarca y Suecia, mientras que lo es menos en Bélgica, Portugal, Grecia, Hungría e Italia. Para más información, véase el MEMO/11/702.

 

Antecedentes

 

Como parte de la estrategia Europa 2020, en 2010 la Comisión puso en marcha una nueva y ambiciosa política industrial[1], que ponía de relieve las medidas necesarias para reforzar el atractivo de Europa como centro de inversión y producción —entre otras, el compromiso de supervisar las políticas de competitividad de los Estados miembros—.

 

Los informes de 2011 sobre la competitividad europea y sobre las políticas y resultados de los Estados miembros en materia de competitividad contribuirán a la evaluación de los Estados miembros en el marco más amplio del «semestre europeo» y de Europa 2020.

 

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