Lo han comentado en reiteradas ocasiones nuestros mejores árbitros y abogados de parte de la actualidad: el futuro del arbitraje está garantizado con una nueva generación más preparada y que quizás haya tenido más posibilidades de viajar y estudiar idiomas que en épocas anteriores.

Hablar del futuro del arbitraje es hacerlo del CEA-40, el grupo de abogados de menos de 40 años pertenecientes al propio Club Español del Arbitraje (CEA) y que ya supera los 250 miembros del total de 618 miembros en 31 países con los que cuenta dicha asociación presidida por Antonio Hierro y Jesús Remón. DIARIOJURIDICO ha conversado con algunos de sus actuales Coordinadores para conocer qué piensan de la actividad arbitral y qué planes tiene este colectivo de profesionales.

La actual Coordinación del CEA-40 recae en un equipo formado por Jesús Pérez de la Cruz, socio director del Bufete Pérez de la Cruz; Maribel Rodríguez, abogada de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira; Luis Capiel, abogado de Uría Menéndez; Víctor Manuel Sánchez, abogado de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira en Barcelona actualmente desplazado en Brasil en las oficinas del despacho brasileño Pinheiro Neto; Cristina Ayo, asociada principal del área procesal en Barcelona de Uría Menéndez y Sofia Martins, abogada de Uría Menéndez en Lisboa. (ver foto). Todos ellos atesoran una formación internacional de posgrado o experiencia profesional fuera de nuestras fronteras y han encontrado el CEA en el momento en que ya tenían cierta práctica profesional con el arbitraje, tanto como abogados de parte como de árbitros.

“Como ya viene siendo habitual, el 24 de junio, día antes del VII Congreso Internacional del CEA (que tendrá lugar en Madrid del 24 al 26 de junio de 2012), nuestro colectivo tiene su evento más importante de todo el año”, explica Maribel Rodríguez. En esta ocasión se debatirán apasionantes temas relacionados, entre otros, con los Estados como partes en el arbitraje comercial internacional y el apoyo judicial al arbitraje en contextos transfronterizos  con especial atención a  la asistencia para práctica de prueba”. Pueden consultar la web http://www.clubarbitraje.com/ver.php?idm=34&it=15 para más información sobre las actividades del CEA-40.

“Será el VI Encuentro del CEA-40, por lo que creemos que este evento ya tiene cierta tradición”, comenta Luis Capiel. “Sólo en el Encuentro del pasado año tuvimos más de cien inscritos, con participación y asistencia de representantes de prácticamente los cinco continentes”. Además, indica que se procura que los dos idiomas del CEA, portugués y español, tengan su impulso en estas actividades.

“Hay que recordar que la puesta en marcha del CEA-40 tuvo lugar un año después de la creación del propio CEA”, indica Jesús Pérez de la Cruz. “Es el escenario ideal de los profesionales que nos vamos introduciendo en el mundo del arbitraje y una fuente de contactos e intercambio de conocimientos y experiencia muy importante”. De hecho, según han reconocido otras asociaciones de jóvenes abogados dedicados al arbitraje, el CEA-40 es, posiblemente, una de las agrupaciones under forty más activas en la difusión del arbitraje en Europa y con mayor participación de países en las actividades retransmitidas por videoconferencia. Otros grupos under forty que promueven el arbitraje se aglutinan en la plataforma Co-Chairs’ Circle (http://www.co-chairs-circle.com/)

Arrancamos la conversación hablando del arbitraje y el momento actual de esta práctica en un mundo de crisis. En opinión de Luis Capiel esta evolución ha sido positiva en los últimos años y no considera que la crisis cambie la tendencia. “Es posible que, debido a la menor actividad económica que vemos hoy, tengamos menos disputas mañana. Estamos en un momento en que los clientes son más exigentes y analizan cualquier coste, pero no parece afectar en gran manera al volumen de trabajo que hay”. Desde su punto de vista es más factible que en un momento como el actual las empresas se decanten por el arbitraje, al ser éste un método rápido frente a la controversia habitual.

De la misma opinión es Víctor Manuel Sánchez por dos razones que esgrime con claridad, “muchos  juzgados están saturados, en algunos de ellos pasa un año desde que planteas la demanda y se fija la audiencia previa, con lo cual la vía arbitral puede ser apreciada si se busca solución de urgencia”. Para este letrado el mundo del arbitraje es contracíclico: “la crisis ha fomentado las disputas, de ahí que el impacto de la crisis sobre el arbitraje sea sólo marginal”.  Maribel Rodríguez recuerda que en estos dos últimos años ha habido mucho trabajo. “Desde mi punto de vista, la práctica de arbitraje internacional no se ha visto apenas afectada por la crisis, aunque ésta revista un carácter global; las grandes compañías siguen teniendo que hacer frente a los problemas que surgen en los distintos lugares en los que operan y continúan necesitando soluciones eficientes para resolver estas diferencias”.

Por último, Jesús Pérez de la Cruz advierte que además de la agilidad propia del arbitraje, “lo que ofrece confianza a las partes es contar con especialistas, los árbitros, en la materia objeto de controversia”. Y señala como ejemplo en materia energética o productos financieros, sobre todo si implica a diversos países”. Desde su punto de vista el arbitraje plantea dos inconvenientes, “es evidente que es más caro que la jurisdicción ordinaria; los honorarios de los árbitros suelen establecerse en función de la cuantía litigiosa”. Otro tema a tener en cuenta tiene que ver con que el laudo no es revisable en apelación como una sentencia ordinaria. “Se puede anular el laudo en determinados supuestos, pero el recurso de anulación, a diferencia del de apelación, no permite entrar directamente en el fondo del asunto”, explica.

Cambios en el Reglamento CCI

El CEA-40 tiene en la actualidad 252 miembros del total de los 618 del CEA y sus miembros se encuentran en 31 países distintos y en los 19 Capítulos Internacionales del CEA existentes en los continentes europeo, americano y asiático. Es indudablemente una entidad en expansión con perspectiva internacional. Por ello, a nuestros interlocutores les preguntamos por los últimos cambios introducidos desde el pasado 1 de enero en el Reglamento de la CCI, algunos de los cuáles influyen de forma directa en el papel del árbitro, una figura que parece tener más peso específico ahora: “A la vista de que los usuarios del arbitraje perciben la celeridad como una de sus principales ventajas es fundamental la disponibilidad de los árbitros para que impulsen el procedimiento arbitral sin dilaciones”, comenta Capiel. Ahora, recuerda que la propia CCI pide de forma expresa que el árbitro  haga una declaración no sólo de independencia e imparcialidad sino también de  disponibilidad para atender a sus obligaciones. “Creo que es una buena medida y fortalecerá el arbitraje”.

En opinión de Sánchez, estas modificaciones van en la línea correcta, “considero que no había cosa que más frustrara a abogados de las partes que la ilimitada prórroga de esos seis meses concedida a los árbitros  para dictar el laudo. Ahora se concederá en situaciones excepcionales”.

Para Rodríguez, el impulso a la figura del árbitro de emergencia es también una de las novedades destacables ya que, “si bien esta figura se encontraba dentro del catálogo ofrecido por la CCI –para ello las partes tenían que acogerse a un protocolo de reglas específico-, con la entrada en vigor del nuevo Reglamento la regla general permite acudir al árbitro de emergencia salvo que las partes excluyan esta posibilidad”.


Cortes Arbitrales en España

En España existe un número importante de instituciones arbitrales, entre las que se encuentran cortes de reconocido prestigio, como las que colaboran con el CEA (es el caso, por ejemplo, de la Corte de Arbitraje de Madrid, la Corte Civil y Mercantil de Arbitraje, la Corte Española de Arbitraje y la Corte de Arbitraje del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid).

“Es positivo que entidades con significativa vocación internacional como la CCI coexistan con otras que tienen, en principio, un origen más doméstico”, comenta Maribel Rodríguez. Es bastante posible, desde su punto de vista que se valore más la proximidad a la hora de gestionar esos asuntos. “Y además los costes administrativos de estas entidades suelen ser menores que los de otras instituciones más consolidadas a nivel internacional”. De cara al futuro, la mejora de las instituciones arbitrales en todo el mundo consistiría en intentar devenir más competitivas, vía reglamento de arbitraje, servicios que ofrecen, capacitación del personal, precio, etc.

“Nunca es malo que exista competencia”, reflexiona Luis Capiel. “Es bastante probable que el mercado sea quien discrimine y haga la criba”. Este jurista valora positivamente los cambios que han hecho determinadas cortes españolas que han reformado sus reglamentos para adaptarse al nuevo momento que se vive. “Es evidente que dependiendo de las necesidades de cada empresa y de cada relación comercial, hay distintas Cortes arbitrales con un carácter más o menos local que pueden ofrecer ese servicio”.

Para Víctor Manuel Sánchez parece complejo que en España se siga el modelo suizo y nuestras cortes arbitrales adopten un reglamento común, si bien las más prestigiosas cortes han adoptado el Modelo de Reglamento del CEA, contenido en el Código CEA de Buenas Prácticas Arbitrales y que se puede descargar en la web del Club en español (http://www.clubarbitraje.com/files/docs/reglamento_arbitral_cea_esp.pdf) e inglés (http://www.clubarbitraje.com/files/docs/reglamento_arbitral_cea_eng.pdf). “De hecho es poco habitual que un contrato con partes ubicadas en una región española determinada pueda incorporar una cláusula de arbitraje de una institución que no sea de esa zona, principalmente en el caso de los arbitrajes domésticos”. Al final cree que hay Cámaras de Comercio y cortes suficientes para que la empresa se acoja a aquella que pueda resolver sus necesidades en ese momento. “También creo que en este sentido el mercado al final hace su selección natural”.

El esfuerzo que han hecho muchas cortes arbitrales españolas por introducir la tecnología en sus procedimientos es valorado por Jesús Pérez de la Cruz en este sentido. “Ahora es posible, gracias a Internet, la tramitación de procedimientos on-line; hará falta que las partes lo interioricen, pues no siempre quieren utilizar este sistema y prefieren seguir métodos más tradicionales”. Pese a ello considera que este tipo de iniciativas, frente a otras instituciones del sector, supone un avance competitivo importante.  “Al final que el arbitraje arraigue en un país tiene que ver también con los servicios añadidos de ese país, desde disponibilidad de hoteles, frecuencia de vuelos, no sólo que la propia Corte, por la agilidad en su funcionamiento, sea atractiva”.

Elección de Institución Arbitral

Si los árbitros son clave en un procedimiento arbitral, someterse a una institución de arbitraje también es muy importante, sobre todo cuando ahora Reglamentos como el de la CCI deja claro que la responsabilidad del trabajo de los árbitros y de su selección recae sobre estas entidades: “Para incluir a una u otra institución en una cláusula de arbitraje, es clave la experiencia que hayas tenido en arbitrajes anteriores”, aclara Pérez de la Cruz. En opinión de Rodríguez hay que fijarse también en otros aspectos, como pueden ser “el personal que está detrás de esa institución arbitral, el Reglamento -que debe ofrecer una ordenación del procedimiento equilibrada y que sea acorde con las expectativas del cliente-, el tipo de lista de árbitros con que cuenta dicha institución, esto es, si es una lista cerrada o si por el contrario es abierta y las partes pueden, por tanto, nombrar a otro árbitro que no figure previamente en aquélla”.

“No podemos hacer experimentos con nuestros clientes” asevera Capiel. Hay que ir, en su opinión a aquellas instituciones que se sabe que funcionan bien, “sin embargo la elección suele recaer en los abogados que negocian los contratos, y surgida la disputa nos viene dada la cláusula de arbitraje”. También reconoce que en diversas ocasiones se suele incorporar la propia cláusula arbitral en el último momento, “no se la da mucha importancia a esta cuestión, pero realmente sí la tiene”. Neutralidad y una solución justa es lo que se busca a la hora de seleccionar una institución arbitral, comenta Sánchez. A la hora de escoger la sede del arbitraje, además de la nacionalidad de las partes,  también habrá que tener en cuenta cómo ese país ha abordado los recursos de nulidad y, pese a que muchos de los países son firmantes del Convenio de Nueva York, si el país de la sede y el país donde se quiera ejecutar el laudo son firmantes del mismo y su aproximación al  reconocimiento y ejecución del laudos”.

Sobre la nueva Ley de Mediación

Aprovechamos también este debate para conocer la opinión de estos letrados sobre el Real Decreto-ley 5/2012, de 5 de marzo, de mediación en asuntos civiles y mercantiles y saber cómo se van adaptar las instituciones arbitrales a este nuevo foco de negocio al que pueden optar: “Lo primero que habrá que hacer es incorporar cláusulas de mediación a los contratos y esperar que surjan esas disputas para ver cómo funciona la propia mediación como institución”, comenta Pérez de la Cruz. Para este jurista ya la última modificación de la Ley de Arbitraje del 2011 parece apuntar que arbitraje y mediación son actividades diferentes aunque “si se media se busca que la controversia no alcance estado litigioso, sea arbitraje o procedimiento ordinario”.

En relación con ello, Rodríguez apunta que “uno de los debates clásicos ha sido si el mediador puede actuar posteriormente como árbitro del mismo entre las partes”. Por otra parte, recuerda que el CEA-40 organizó durante el pasado mes de octubre una actividad en la que Josef Fröhlingsdorf, miembro de la Junta Directiva del CEA, explicó el papel del árbitro como facilitador de acuerdos con especial inspiración en el sistema jurídico alemán, “sin que esa labor de facilitación de acuerdos equivalga a un proceso de mediación”, aclara.  También considera que es trabajo del abogado el tratar de conocer lo máximo posible sobre de la concreta disputa para asesorar al cliente acerca de los mecanismos de resolución disponibles (jurisdicción, arbitraje, mediación, negociación, etc.) e identificar el más adecuado. “Hay ocasiones en las que, por el tipo de posiciones que vienen manteniendo las partes, claramente la mediación no sería una alternativa viable sino que haría perder tiempo a las partes, mientras que en otros supuestos ésta puede ser la vía más indicada.”

Para Capiel, mediador y árbitro son figuras que poco tienen que ver, “un mediador se puede reunir con las partes por separado, lo que sería impensable para un árbitro”. Otra cuestión es si el árbitro debe fomentar acuerdos sin ser mediador. Desde la visión de Sánchez arbitraje y mediación son actividades diferentes, “la primera por lo general se basa en la existencia de una disputa, la fase negocial está acabada, de modo que cada parte quiere hacer valer su pretensión y  se pide al árbitro que decida; por el contrario en la mediación todavía no se ha agotado la fase negocial y las partes entienden que tienen margen para alcanzar un acuerdo”. Y considera que el árbitro debe solventar la disputa y no buscar acuerdos entre las partes: “como sustituto que es del juez, éste tampoco lo va a hacer”.

 

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