Debate de alto nivel al que tuvimos la oportunidad de acudir, la noche del pasado jueves,  el que organizó el Grupo de Abogados Jóvenes de Madrid en su ya tradicional cena coloquio anual. En esta oportunidad el tema elegido no podía ser de más actualidad: el derecho al olvido y sus derivaciones. Y dos ponentes que dejaron abiertas muchas incógnitas; Francisco Pérez Bes, Abogado. Vocal de la Sección de Derecho TIC del Ilustre Colegio de abogados de Barcelona (ICAB). Vicepresidente de ENATIC y Secretario de AERCO-PSM y Pablo Fernández Burgueño, letrado y socio director de Abanlex Abogados, quienes contextualizaron este nuevo fenómeno muy relacionado con el desarrollo de las redes sociales

Tras las presentaciones de Patricia Gómez, vicepresidenta primera de GAJ Madrid  (en la foto en medio de Burgueño y Pérez Bes, de izda a derecha ) y la advertencia de César Zárate, responsable de la Comisión de esta entidad de nuevas tecnologías, que los asistentes a la cena enviásemos las preguntas por via twuitter con el hastag #cenacoloquiogaj,dando la bienvenida a este evento, los dos ponentes situaron el tema en la actualidad.  Para comenzar a  ilustrar el tema, Burgueño puso en relación el Derecho al Olvido con las consecuencias derivadas de los mecanismos legales que prevé la Ley Orgánica 2 de 1984, reguladora del derecho de rectificación: “se aleja de toda toda lógica que en el mundo digital se mantenga la solución clásica de la publicación inconexa de la noticia original y de la réplica, cuando la segunda debería ser motivo de edición de la primera”.

Sobre el derecho al olvido, el socio director de Abanlex, comento que aún es una cuestión sin regular de forma específica y que en muchos casos depende de la buena voluntad de buscadores como Google para desindexar esas informaciones. “Siempre puedes acudir al medio para que retire esa noticia; cuestión que puede hacer si introduce los parámetros txt en un archivo de texto, con esa instrucción  se logra que el buscador no indexe esa información”. Desde su punto de vista el futuro Reglamento Europeo de Proteccion de Datos ya incluirá dos artículos, 17 y 18 sobre este tema aunque de todas formas habrá que ver su posterior desarrollo práctico. “En el propio 18 se habla la posibilidad de exportar los datos de una red social a otra, un tema que al usuario podrá darle mucha fuerza en redes sociales”,insistió.

Psicosis al olvido

En su exposición inicial, Francisco Pérez Bes coincidió con Burgueño en el nuevo escenario que abre el citado Reglamento europeo de Protección de Datos, “creo que ha llegado el momento de hacer una reflexión sobre lo que es el derecho al olvido y lo que queremos que se olvide para no entrar en una espiral de psicosis sobre estos temas”. Y dejó sobre la mesa diferentes cuestiones como que el derecho al olvido no es un derecho absoluto y puede tener ciertos límites con el derecho a la libertad de expresión y también si puede haber un derecho al recuerdo “es decir, he pedido que borren mis datos pero ahora quiero volver a recuperarlos”, comentó

A su juicio, y en un contexto como el que vivimos es fundamental delimitar muy bien el procedimiento de derecho al olvido; “saber exactamente lo que hay que hacer si eres un afectado; qué daños y consecuencias puedes tener de esta mala práctica. De momento aún hay muchas dudas sobre este posible desarrollo de este procedimiento”.

Tras la cena y la entrega de los tres premios a  los artículos presentados por los miembros del GAJ Teresa Gónzalez, (en la foto a la derecha)  Fernando Rodriguez y Jose Vicente del Pino, todos ellos obsequiados con material jurídico de las editoriales Dykinson y Rasche, vinieron las preguntas de los asistentes que allí estábamos en esta cena coloquio.  Gracias a una de ellas pudimos saber a través de Pablo Fernández Burgueño que un buscador como Bing es más agresivo que Google en cuanto a recuperación de datos.

Ambos ponentes coincidieron en la complejidad de diseñar un código ético o una normativa internacional que pudiera regular esta práctica en las redes sociales.  “Es verdad que se ha logrado a nivel publicitario y con el colectivo de menores”recordó Pérez Bes, pero en este entorno de derecho al olvido aún es más complejo.  Por su parte, Burgueño comentó a los asistentes que en Japón este derecho al olvido se denomina derecho a ser feliz. Tambien insistieron en que hay que desarrollar los medios necesarios antes de implantar otras herramientas para luchar contra la extraterritorialidad de Internet en en este tipo de circunstancias.

A pregunta de este periodista sobre si hay un plazo para poder ejercitar ese derecho al olvido por parte del afectado, al igual que hay en el llamado derecho de rectificación, los expertos señalaron que no “Internet es un elemento que tiene mucha influencia en ti, e interfiere siempre en tu presente, recordó Burgueño. Para luego añadir que éste es un derecho muy personal en el que el plazo no prescribe. En similares términos se expresó Pérez Bes, quien comentó que no se debe limitar el tiempo de ejercer ese tipo de acciones si te ves afectado por el derecho al olvido

En definitiva, se abre un periodo muy interesante con la aprobación del Reglamento Europeo de Protección de Datos donde si hay una interpretación del derecho al olvido, “que no es más que una prolongación que los derechos de rectificación y cancelación tradicionales”, comentaron ambos expertos en sus intervenciones.

Lo importante será el futuro, a medio plazo, y saber  por donde pueden caminar las resoluciones de la AEPD, entidad encargada de recoger este tipo de demandas. Según datos de la última memoria del 2011, de las tres solicitudes iniciales recibidas en la Agencia en 2007 se ha pasado a las 160 reclamaciones de 2011, lo que indica la expansión del fenómeno y la necesidad de regularlo, por todo ello, de forma conveniente en los próximos años.