La adopción de criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) avanza con fuerza en Chile

El impulso de los criterios ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) en Chile busca mejorar la sostenibilidad y competitividad empresarial, respondiendo a exigencias internacionales, normativas locales más estrictas (como la NCG461) y la necesidad de gestionar riesgos a largo plazo para atraer inversión. Esto fortalece la reputación, eficiencia e innovación de las empresas, preparándolas para un mercado global que valora las prácticas sostenibles.

Los inversionistas internacionales y locales exigen altos estándares ESG para asegurar rentabilidad y disminuir riesgos en sus carteras.

Estos estándares están siendo impulsados por nuevas exigencias regulatorias y una creciente presión por mayor transparencia. Sin embargo, el desafío ya no está solo en definir políticas o reportar indicadores, sino en cómo las empresas gestionan estos estándares en su operación diaria.

En Chile, los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) son fundamentales para la sostenibilidad empresarial y la inversión responsable, impulsados fuertemente por la Norma de Carácter General 461 (NCG 461) de la CMF, que exige reportar estos factores.

En 2024, el 95% de las principales empresas locales reportaron su desempeño ESG, reflejando una mayor transparencia y gestión de riesgos.

La NCG 461 obliga a las empresas reguladas a integrar la sostenibilidad y la gobernanza en sus memorias anuales.

La implementación de criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) en Chile enfrenta desafíos significativos en 2026, pasando de ser un tema voluntario a una exigencia regulatoria compleja que genera complicaciones operativas y estratégicas.

En la práctica, implementar ESG implica una serie de procesos internos que muchas veces pasan desapercibidos, pero que son clave para el cumplimiento. Desde la gestión de contratos con proveedores bajo criterios de sostenibilidad, hasta el seguimiento de compromisos laborales, el cumplimiento normativo y la trazabilidad en la toma de decisiones, las organizaciones enfrentan un escenario cada vez más complejo.

Por ejemplo, en el ámbito de gobernanza —uno de los pilares del ESG— las empresas deben ser capaces de demostrar cómo se toman decisiones, cómo se gestionan riesgos y cómo se cumple con distintas normativas. Esto implica contar con información ordenada, accesible y verificable, algo que no siempre ocurre cuando los procesos están dispersos en correos, planillas o sistemas no integrados. El 35.48% de las empresas reporta desafíos en la gobernanza de datos, dificultando la medición precisa de indicadores ESG.

La necesidad de cumplir con normativas como la Reforma al SEIA y la exigencia de informes auditables implica un aumento sustancial en la carga de trabajo para las gerencias legales y de sostenibilidad.

El cambio en la cultura corporativa está pasando de solo «reportar» indicadores a «gestionar» activamente la sostenibilidad en la operación diaria.

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