En la Cámara de Diputadas y Diputados continúa la discusión acerca de la reforma constitucional que reconoce el trabajo doméstico.

La Comisión de Mujeres y Equidad de Género de la Cámara de Diputados continuó la discusión general del proyecto de reforma constitucional que busca incluir, dentro de las garantías constitucionales, el reconocimiento al trabajo doméstico y a la labor consistente en el cuidado de personas (boletín 12.490).

La Comisión pudo conocer la opinión de diversas organizaciones, tanto que estudian el impacto social y económico de dicha labor, y de las que se dedican al cuidado de personas.

Recabó la opinión de la Cooperativa de Economía Feminista Desbordada, Comunidad Mujer, de la Corporación Círculo Emancipador de Mujeres y Niñas con Discapacidad y de la Asociación Yo Cuido.

En representación de la Cooperativa Desbordada expuso Camila Bustamante, quien se refirió a la importancia de reconocer y valorizar el trabajo doméstico no remunerado, que es altamente feminizado, y llamó a desmontar el mito de las mujeres “inactivas” o que “no trabajan”.

La economista señaló que estas labores son las que permiten tener una fuerza de trabajo activa y disponible para participar en el mercado laboral y producir para el funcionamiento del sistema.

A pesar de ser indispensable, el trabajo doméstico aún se encuentra invisibilizado, precarizado y feminizado. Bustamante también mencionó que, según un estudio de la Cooperativa, las mujeres después de los 70 años trabajan en total más de 40 hs semanales, entre trabajo remunerado y no remunerado.

Por otro lado, lamentó que se dejara sin financiamiento la Segunda Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT), que se iba a realizar este año.

Era importante para visibilizar el trabajo doméstico que, en la medición de 2015, alcanzó el 21,8%, superando al resto actividades productivas, en cuanto a Valor Económico según Costo de Reemplazo.

Paula Poblete, directora de la Comunidad Mujer, explicó que las mujeres tiene una carga global de trabajo que supera las 55 hs a la semana, lo que excede el máximo para una salud aceptable, ello considerando que a la jornada laboral, se agrega el trabajo doméstico pre y post jornada.

Sobre la distribución del trabajo entre hombres y mujeres, los hombres realizan 2/3 de trabajo remunerado mientras que las mujeres realizan más de 2/3 de trabajo no remunerado (68,1%).

En cuanto a horas destinadas al trabajo no remunerado de parte de las mujeres, alcanza a 72%, lo que se traduce a 67% si se valora en pesos.

Paula Poblete indicó que la división sexual del trabajo la construimos desde la perspectiva de desigualdad de género, con estereotipos de género desde la primera infancia.

La normalización de que las niñas realizan el trabajo doméstico, que las mujeres trabajan el doble que los hombres en las tareas domésticas y, en las leyes y prácticas laborales, donde costo de la parentalidad no es compartido.

Fuente: Cámara de Diputadas y Diputados de Chile


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