La desnutrición infantil está en aumento en Colombia. El año pasado se presentaron 24,226 casos en menores de 5 años, un 14% más que en 2022, siendo Bogotá la ciudad con mayores registros.

Aspectos económicos como el desempleo, la informalidad y la desigualdad entre las zonas rurales y urbanas son algunas de las principales barreras en la economía colombiana. Además, los hogares rurales tienen que destinar más del 30 % de su ingreso en alimentos por lo que su seguridad alimentaria se considera en riesgo.

En Colombia hay crisis alimentaria no por disponibilidad de alimentos sino porque se tiene negado el acceso suficiente y adecuado a los alimentos, y por ello somos ejemplo de un país con las peores expresiones de inequidad e injusticia social de Latinoamérica.

Los efectos de la desnutrición en la primera infancia (0 a 8 años) pueden ser devastadores y duraderos. Pueden impedir el desarrollo conductual y cognitivo, el rendimiento escolar y la salud reproductiva, debilitando así la futura productividad en el trabajo.

La desnutrición continúa cobrando vidas en el país, siendo Bogotá la ciudad con los índices más altos, con 3,359, Guajira con 2,871, Antioquia 2,281 y por último Cundinamarca con 1,372. Según cifras del Instituto Nacional de Salud el año pasado, 233 menores de 5 años murieron por esta causa, más que en el 2022. 

El Defensor del Pueblo, Carlos Camargo se pronuncia frente a esta crítica situación que tiene en jaque a diferentes regiones: “Es oportuno que la institucionalidad gubernamental en sus distintos niveles implemente planes integrales cuyo fin radique en que los menores de edad no continúen siendo afectados por de la inseguridad alimentaria”

Como resultado de esta problemática, miembros del Frente Parlamentario Contra el Hambre del Congreso hacen un llamado contundente: “Le he propuesto al presidente del ADR, que fomentemos un programa de seguridad alimentaria por lo menos con 100,000 familias campesinas produciendo alimentos para el autoconsumo y para venta de excedentes para la población más necesitada”, afirmó el senador Robert Daza.

“Que se incluyan programas y proyectos dentro de los Planes de Desarrollo que se están elaborando en todos los entes territoriales, necesitamos asignar recursos porque sino es letra muerta y no alcanzaríamos las metas”, mencionó la senadora Soledad Tamayo del Partido Conservador.

Consumir agua en buen estado y tener acceso a un saneamiento adecuado ayuda a prevenir las enfermedades infecciosas, una de las principales causas de desnutrición infantil. Por este motivo, un grifo y un retrete juegan un papel fundamental en la lucha contra la desnutrición.

La Comisión Accidental del Frente Parlamentario Contra el Hambre es un espacio que desde el legislativo promueve iniciativas y políticas públicas para velar por el cumplimiento del derecho constitucional a la alimentación. Los parlamentarios continuarán abordando en las agendas públicas esta problemática que va en aumento.

 

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