Daniel González

Daniel E. González es Codirector del departamento internacional de litigios y arbitrajes de Hogan Lovells, firma de la que es socio en la oficina de Miami. Especialista en arbitraje comercial, The Miami Herald lo denominó como uno de los cinco abogados especializados en arbitraje más prominentes en el Sur de Florida. Ha litigado en países como Argentina, Brasil, Chile, El Salvador, Ginebra, Londres o Venezuela.

En esta entrevista conversamos sobre el futuro del arbitraje internacional, sobre la posibilidad de crear una corte de arbitraje especializada en conflictos hispanos o sobre las ventajas e inconvenientes de este método alternativo de resolución de conflictos. En este sentido, González lo tiene claro: la posibilidad de reconocer un laudo arbitral prácticamente en todo el mundo es la razón por la que las empresas lo eligen frente a la clásica vía judicial. 

En un artículo publicado recientemente, usted sostiene que el arbitraje no es necesariamente un sistema más barato y más rápido que la vía judicial. Sin embargo, estas son precisamente las ventajas que suelen citarse más a menudo al hablar sobre él. 

La realidad es que, si uno mira la primera fase de cualquier caso complejo, la demora hasta llegar a la primera sentencia es más o menos la misma en el arbitraje que en la vía judicial. Sin embargo, la corte tiene que ser eficiente. No hay duda que si estás en una jurisdicción donde la corte se demora cinco o seis años a llegar a una sentencia de primera instancia, el arbitraje será más eficiente.

Ahora bien, la diferencia es que el arbitraje no incluye en su naturaleza la posibilidad de una apelación completa del caso. Y en este sentido, sí que es mucho más rápido.

Por ejemplo, yo he tenido un caso en Latinoamérica donde una parte estaba sujeta a arbitraje y se terminó más o menos en dos años, mientras que parte del mismo caso estaba sujeta a una corte latinoamericana y todavía sigue viva después de 12 años. En ese sentido sí es más eficiente el arbitraje.

En definitiva, si asumimos que corte y arbitraje son eficientes, la primera instancia va a correr más o menos en el mismo plazo.

¿No supone cierto riesgo para las empresas saber que no podrán recurrir esa primera resolución?

Suele depender mucho de las partes. Hay clientes que, ciertamente, lo ven como una desventaja, pero hay otros que lo ven como una ventaja precisamente porque entonces se mueve más rápido el caso.

En cualquier caso, la razón por la que típicamente las empresas -especialmente las que están funcionando internacionalmente- prefieren el arbitraje, no es por eficiencia. No es por menos coste. Es porque un laudo arbitral tiene la ventaja de poder confirmarse y ejecutarse mundialmente en todos los países que hayan aprobado y confirmado la Convención de Nueva York o la de Panamá. Ese es el beneficio más grande y la razón por la que el arbitraje internacional ha cogido tanta fuerza en los últimos años.

¿Cómo se explica que se haya llegado a un acuerdo más amplio para reconocer laudos arbitrales que sentencias?

La convención a la que me refiero es del año 1958 y sobre todo en los últimos años, muchos países la han reconocido precisamente para beneficiar a las partes a invertir internacionalmente. En los últimos 15 o 20 años han habido más inversiones internacionales y el uso de esa convención se ha hecho mucho más fuerte.

Hablando sobre arbitraje de inversión, ¿qué percepción existe de España desde Estados Unidos con respecto al estado actual de seguridad jurídica?

Yo creo que España es un país jurídico sofisticado, con leyes sofisticadas y con una población de abogados y jueces muy importante. La proliferación del arbitraje no creo que responda a un mal funcionamiento de las cortes. La demora en la resolución de los casos, por ejemplo, es un problema mundial.

En cualquier caso, que nosotros practiquemos el arbitraje internacional no significa que yo le diga a todo cliente que el arbitraje es siempre la solución. Muchas veces no necesariamente va a ser beneficioso para él. Ahora bien, si te encuentras en un proceso, por ejemplo, internacional, en que tienes inseguridad de si las cortes en esa jurisdicción se van a demorar mucho, por ejemplo, entonces sí que el arbitraje internacional supone una alternativa que puede no ser perfecta pero es más eficiente o controlable que la corte.

También hay que tener en cuenta que, por ejemplo, si estamos hablando de un proyecto que tenía defectos de un equipo de una maquinaria sofisticada, en el arbitraje tienes el lujo de poder escoger tus árbitros. Así puedes elegir árbitros que tengan experiencias particulares relacionadas con ese tipo de problemas. A diferencia de las cortes, donde normalmente estás sujeto al sistema que pueda existir para decidir qué juez se va a encargar de ese caso.

Siguiendo con el arbitraje de inversión, se ha hablado bastante de la posibilidad de crear un tribunal de arbitraje especializado en conflictos hispanos. ¿Cree que es conveniente que exista esta corte? De ser así, ¿cuál sería el lugar más idóneo para emplazarla?

Creo que es muy pronto para saber si eso va a ser oportuno o si va a tener éxito. Es cierto que, por el momento, un porcentaje bastante importante de arbitrajes inversionistas están ocurriendo en Latinoamérica. Y es cierto, también, que en muchos casos se trata de hispanos. Pero, a su vez, el inversionista puede estar partiendo de otra parte del mundo como Norteamérica, Europa u otros países en que no se habla español.

Por tal razón, lo que hay que ver es si crear esta corte es algo que va a atraer nuevas inversiones. Hay que estudiar si eso, de verdad, va a beneficiar el proceso completo y la creación de inversiones o si lo va a perjudicar. Y hasta que no se vea como se va a diseñar, por el momento creo que las cortes actuales dan cierta seguridad.

¿Qué futuro tiene el arbitraje internacional comercial?

Me parece que el crecimiento se tiene que analizar partiendo de si pensamos que el mundo va a seguir haciéndose más pequeño y de si se van a ir creando más y más oportunidades de consumo. Y creo que, efectivamente, va a ser así.

Por ejemplo, los países latinoamericanos están empezando a realizar inversiones importantes con China. Esta son la clase de proyectos y acuerdos que van a estar sujetos al arbitraje internacional. El mundo cada día se está haciendo más chiquito y todos esos países están participando en artitraje comercial internacional por las necesidades que van surgiendo.

¿Cree que existe competidor para la Corte Internacional de Arbitraje Comercial de París? ¿Podría ser Miami?

Sí, es cierto que Miami se encuentra entre las dos o tres ciudades más destacadas del arbitraje internacional. De hecho, el año que viene, en abril, se va a celebrar aquí el congreso de la ICCA (International Council for Commercial Arbitration).

La última vez que se celebró en Norteamérica fue el 1987, en Nueva York. Y esta vez, en 2014, se eligió a Miami precisamente porque se está viendo como uno de los centros más importantes de arbitraje internacional. Miami se encuentra en el centro entre Norteamérica y Sudamérica y es un mercado muy seguro y muy favorable al arbitraje.

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