Así se desprende de la circular que ha puesto la CNMV en consulta pública sobre operaciones en instrumentos derivados de instituciones de inversión colectiva.

Esta circular, que admite comentarios hasta el 1 de febrero de 2010, sustituye a la Circular 3/1998 que publicó la CNMV sobre el mismo asunto.

Una de las novedades del nuevo texto normativo es la inclusión del término VaR como una medida de gestión de riesgo de las carteras. El VaR (del inglés value at risk) es un sistema estadístico de medición de riesgo para delimitar la probabilidad de sufrir unas pérdidas determinadas en un periodo concreto de tiempo, en condiciones normales de mercado.

Un fondo con objetivo VaR 4 a un año del 98% significa que hay un 98% de posibilidades de que el inversor no pierda más de un 4% en el plazo de un año, por ejemplo.

La Circular en consulta pública amplía el uso de derivados para aquellos fondos de inversión que utilicen métodos de gestión de riesgo VaR. El texto exige que las primas pagadas para la contratación de derivados no pueden superar el 10% del patrimonio bajo gestión del fondo. Pero si la institución de inversión colectiva aplica el método VaR en la gestión del riesgo, podrá aplicar un coeficiente del 0,2 sobre el precio de adquisición de cada una de las opciones para calcular el porcentaje pagado en primas sobre el total del patrimonio. Por ejemplo, si la opción vale 11 euros y el patrimonio del fondo es de 100 (un 11%), al utilizar el método VaR, la prima pagada podrá contabilizarse como 2,2 euros.

A la hora de valorar la cartera, la circular exime a los fondos que usan el método VaR de desglosar los diferentes derivados utilizados en la construcción de carteras. El texto normativo permite cubrir las posiciones largas (alcistas) con posiciones cortas (bajistas), siempre que la cobertura se realice con el derivado de un activo similar (renta variable o renta fija, por ejemplo) y siempre que sea un tipo de cobertura generalmente aceptada.

La CNMV, a cambio de flexibilizar el uso de derivados en los fondos con gestión de resto VaR, exige una autorización previa del supervisor para este tipo de gestión, basado en una serie de requisitos como la calidad del equipo administrativo y de gestión de riesgo de la gestora; que el uso de la gestión de riesgo VaR sea cotidiano en la gestora o que realice simulaciones extremas de concentración de riesgos de manera periódica (stress tests).

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