El estudio afirma que esta vía, si bien incrementaría el gasto público a corto plazo, también originaría unos beneficios potenciales en términos de empleo y de producción que permitirían un retorno de la deuda pública a niveles anteriores a la crisis en el mediano plazo.
Desde el Instituto se advierte de que «la economía mundial está dando signos alentadores de recuperación», pese a lo cual «la crisis del empleo continúa y podría incluso emporar si no se adoptan las medidas adecuadas».
Según sus cálculos, unos 5 millones de trabajadores corren el riesgo de perder su empleo en la actualidad, ya que las empresas han mantenido empleados a millones de trabajadores gracias, en general, a la ayuda gubernamental.
«Si las empresas dejan de ser viables, los gobiernos retiran su ayuda o la recuperación económica no es suficientemente fuerte, estas personas también pueden perder su empleo», añade.
El informe indica que «el recorte un recorte mal programado del gasto afectaría a muchos empleos que se salvaron gracias a las medidas de estímulo anteriores, pero que todavía están en peligro».
«Una retirada temprana de las medidas retrasaría asimismo la recuperación del empleo y agravaría el riesgo de desempleo de larga duración, así como el de exlcusión del mercado laboral», sentencia.






