Ecuador está atravesando una grave crisis política y económica, lo que llevó al gobierno de Lenín Moreno decretar un “paquetazo” de medidas que desató las protestas.

 

Tal como ocurrió en otros países de América Latina, durante la época del expresidente Rafael Correa, Ecuador tuvo una bonanza económica derivada del aumento en el precio de las materias primas.  Eso provocó un fuerte crecimiento económico y al mismo tiempo un alza del gasto público con déficit fiscal que escaló a cerca del 7% volviéndose insostenible.

Lenín Moreno se vio obligado a reducir el déficit público ahorrando US$1.500 millones para cumplir con el acuerdo firmado con el FMI. El plan de austeridad tiene como fórmula recortar el gasto público y aumentar la recaudación.

El último capítulo del plan de ajuste, conocido entre los ecuatorianos como “el paquetazo”, forma parte de un acuerdo con el FMI para obtener créditos por US$4.209 millones a cambio de reducir el déficit fiscal.

José Hidalgo, director general de la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes), explicó a la BBC News que tras generarse un crecimiento “insostenible” de la deuda pública, Ecuador empezó a prevender el petróleo, a colocar bonos soberanos en el mercado internacional a tasas de interés sumamente altas (en torno al 10%) y a utilizar al Banco Central como prestamista del gobierno, pese a tratarse de una economía dolarizada.

José Hidalgo destacó que hasta ahora nadie se había atrevido a eliminar el subsidio a los combustibles, “fue una decisión fiscal, de alguna manera valiente, pero políticamente muy costosa”.

A su vez, Mark Weisbrot, codirector del centro de estudios Center for Economic and Policy Research, declaró que el detonante de la crisis política y económica de Ecuador es el rol que está jugando el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el gobierno de Moreno, vaticinando que Ecuador sufrirá recesión este año, provocando “una reducción en el crecimiento, mayor desempleo y mayor inestabilidad macroeconómica”.

El plan del FMI le exige a Ecuador eliminar un conjunto de políticas exitosas que, a lo largo de los últimos años, lograron estimular el crecimiento económico y reducir la desigualdad, bajando la pobreza 38% y la extrema pobreza 47%.

Tras el último anuncio del “paquetazo”, Ecuador se sumergió en un sinnúmero de protestas callejeras por la eliminación de los subsidios a los combustibles, lo que puso fin a 40 años de ayudas financieras para mantener bajos los precios de las gasolinas y el diésel.

Esta semana fue detenida la producción de tres pozos petroleros en medio de manifestaciones que se oponen al plan de ajuste económico anunciado por el presidente. Economistas señalan que el recorte en la producción petrolera, el principal producto de exportación del país, podría tener un fuerte impacto en las finanzas.

Tras una semana de protestas contra las medidas de austeridad, con carreteras bloqueadas en 17 de las 24 provincias, el país ha comenzado a ver los primeros efectos económicos de la crisis política: desabastecimiento de gasolina en algunas zonas del país, escasez de productos en mercados callejeros, especulación en el precio de alimentos y fletes, además de un aumento del precio del pasaje del transporte urbano en algunos municipios.

Desde fines de la semana pasada, la gasolina extra subió de US$1,85 el galón a US$2,30, mientras que el diésel registró un aumento de US$1,08 a US$2,27, marcando un alza de más del 120% lo que probablemente genere un aumento de la inflación, que en los últimos años ha demostrado tasas negativas.

Weisbrot fue contundente al decir que este plan de ajuste no funciona, así como tampoco funcionó en Argentina. “Desafortunadamente, la austeridad golpea con mayor fuerza a los trabajadores y a los más pobres. Probablemente hará que el nivel de vida sea más precario para muchos ecuatorianos”, precisó.

Fuente: BBC News Mundo