La caída del euro con respecto al franco suizo acumula ya un 33% desde 2007, lo que supone un encarecimiento del saldo vivo de los préstamos que se contrataron en esta divisa, en los años 2007 y 2008.

coronavirus - diario juridico

La crisis vivida por el coronavirus y la vuelta a valores refugio de divisas como el franco suizo suma una muesca más en el historial de perjuicio económico que sufren los que mantienen una hipoteca multidivisa referenciada en francos suizos. Esta semana, el euro frente a la divisa se sitúa en valores del 1,07 frente al 1,6 que alcanzaba en 2007; por el camino, una caída del 33%.

En las hipotecas multidivisa, comercializadas ampliamente durante los años previos a la crisis financiera hasta 2008, cualquier fluctuación de la moneda impacta sobre la cuota y salvo vivo a amortizar de la deuda, que está referenciada en la moneda extranjera. Como se aprecia en la simulación, una hipoteca media suscrita en 2008 por 200.000 euros en francos suizos mantiene un saldo vivo de 189.945 euros, mientras que ese producto análogo, suscrito en euros, desciende a 126.554 euros. 

La tipología de la multidivisa no beneficia a los clientes si quieren hacer un cambio al euro, tal y como permite la ley de crédito inmobiliario aprobada en 2019 ya que consolida los incrementos de deuda: por ejemplo, ese 33% de más que fija hoy el cambio de francos con respecto a 2007. A juicio de Patricia Suárez, presidenta de ASUFIN, “la mejor solución habría sido la prohibición de estos productos para los clientes minoristas”. El mayor problema que han tenido los afectados por multidivisa, explica Suárez, “es que no fueron informados de que el riesgo de tipo de cambio no solo impactaría en la cuota mensual, sino en el importe total del préstamo”.

Más de 2.000 demandas 

La batalla de ASUFIN contra estas hipotecas tuvo un hito fundamental el 15 de noviembre de 2017, cuando el Tribunal Supremo dio la razón al consumidor en la primera demanda ganada, a la que han seguido cinco más, a favor de los socios de ASUFIN. 

A los más de 2.000 procedimientos individuales presentados, ASUFIN ha interpuesto tres demandas colectivas para conseguir la expulsión del mercado de este producto nocivo para el consumidor bancario medio. La última de ellas, interpuesta contra Barclays (hoy CaixaBank), está juzgándose en estos momentos en el Mercantil 3 de Barcelona. 

De hecho, el Supremo, en la citada sentencia de 2017, estableció que “un consumidor medio, normalmente informado, no necesariamente conoce, sin la información adecuada, que la variación del importe de las cuotas debidas a la fluctuación de la divisa puede ser tan considerable que ponga en riesgo su capacidad para afrontar los pagos. Esta exigencia de información adecuada cobra especial relevancia cuando el consumidor no percibe sus ingresos en la divisa en cuestión, y debe ser reforzada en lo que hace al riesgo del recálculo al alza de la equivalencia en euros del importe en divisa del capital pendiente de amortizar”.

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