En su último Informe de Estabilidad Financiera, el instituto emisor español recalca que el crecimiento de la tasa de impago no depende sólo de la posición cíclica de la economía, en recesión desde finales de 2008, sino también de la política desarrollada por cada entidad.

Aunque reconoce que el “rápido e intenso” aumento de la morosidad es “coherente” con el escenario recesivo, el Banco de España incide en que “no todas las entidades están demostrando la misma capacidad para gestionar el entorno mucho más complejo que existe desde agosto de 2007”.

Recalca que no todas las entidades han realizado la misma selección del riesgo de crédito ante el sustancial deterioro de la economía real, que implica una mayor cautela en la concesión de préstamos dado el aumento del perfil de riesgo de los prestatarios.

Para el organismo que preside Miguel Ángel Fernández Ordóñez, las entidades financieras españolas han de afrontar mayores ratios de morosidad y mayores presiones en sus cuentas de resultados y en su capital, en un entorno en el que la actividad no va a crecer a ritmo del pasado.

La economía española ha experimentado un ajuste muy severo en los últimos meses que se ha reflejado en un repunte acusado del desempleo y ha aumentado la proporción de agentes bajo un elevado grado de presión financiera, “lo que se ha reflejado en un importante aumento de la morosidad”, incide.

Esta situación “no es previsible que mejore durante los próximos trimestres”, a la luz de las últimas proyecciones macroeconómicas del Banco de España, que muestran una caída del PIB del 3% en 2009 y del 1% el año próximo.

El crecimiento de los activos dudosos y la moderación del crédito situaron la tasa de mora en el 2,48% a finales de 2008, y en un contexto macro como el actual “esta tendencia persistirá en el futuro”, vaticina el Banco de España.

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