El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía condenó ayer al juez de Familia número 7 de Sevilla, Francisco Serrano, a dos años de inhabilitación por un delito de prevaricación culposa, en relación con su decisión de ampliar el régimen de visitas para permitir que un niño de 11 años saliera de paje en una cofradía de La Madrugada de la Semana Santa de Sevilla de 2010.

La condena al juez Serrano se produce en relación con el artículo 447 del Código Penal, que contempla una pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público de dos a seis años para el «juez o magistrado que por imprudencia grave o ignorancia inexcusable dictara sentencia o resolución manifiestamente injusta».

El fallo del TSJA, hecho público ayer por la mañana, absuelve no obstante al magistrado de un delito de prevaricación dolosa, por el que la acusación particular había pedido hasta 20 años de inhabilitación, y plantea que se le conceda el indulto y se reduzca la condena a seis meses de inhabilitación.

La sentencia, que ya ha sido notificada a la acusación y a la defensa del magistrado, se produce después de que  la Fiscalía del Alto Tribunal andaluz retirara los cargos contra el juez durante la última sesión del juicio y pidiera la absolución al entender que no ha quedado acreditado que el delito que se atribuye al juez se cometiera con dolo o intención, sino de una «manera imprudente».
La Fiscalía, que había llegado a pedir una condena de diez años de inhabilitación para el juez Serrano, añadió entonces que la decisión de ampliar un día y medio la estancia del niño con su padre para que pudiera salir en la cofradía no fue «todo lo rigurosa» que debía, por cuanto limitaba los derechos de la madre, que no fue escuchada antes de decidir sobre la medida. La acusación particular que ejerce la madre del niño sí mantuvo su petición de condena, en la que solicita 20 años de inhabilitación para el magistrado.
Por último, el abogado Miguel García Dieguez, que representa al juez, pidió su libre absolución por considerar que el magistrado no cometió ningún delito con su decisión, que fue además avalada en dos ocasiones por la Audiencia de Sevilla. En el ejercicio del derecho a última palabra, el juez Serrano insistió en que actuó ante una situación «de urgencia y necesidad» y puso de manifiesto el «sufrimiento y dolor» que le ha causado su procesamiento.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.