La Asociación española de accionistas minoritarios (Aemec) celebró recientemente su III Congreso en Madrid, en el que examinaron especialmente el papel del movimiento asociativo europeo y su contribución al reconocimiento de los minoritarios. A lo largo de esta jornada participaron destacados miembros de asociaciones de toda Europa que trabajan en el terreno de la protección de los accionistas minoritarios. En opinión de Javier Cremades, su Secretario General y socio director del despacho Cremades & Calvo Sotelo, “Quizá la mayor preocupación actual del accionista minoritario sea la de recuperar la confianza en los mercados. En este último congreso hemos querido poner el acento en esta cuestión, apostando por el reforzamiento en la transparencia de los mercados así como por una mayor supervisión y regulación en defensa de los intereses del pequeño inversor, y por tanto del mercado mismo.”

Aemec aprovechó la clausura del citado acto para entregar sus premios anuales en reconocimiento a la excelencia empresarial en la relación con los accionistas minoritarios siendo la principal novedad el premio «Euroshareholder Friendly» que reconocerá a empresas europeas con las mejores prácticas en relación con los accionistas minoritarios y que fue otorgado a la empresa española Iberdrola. Su presidente recibió este galardón de la Asociación Española de Accionistas Minoritarios de Empresas Cotizadas (Aemec) en reconocimiento a su política activa y atención de inversores y su implantación de una política específica de información de accionistas estable. A este premio estaban también nominadas Total (Francia), Eni (Italia), Daimler Chrysler (Alemania) y HSBC (Reino Unido).

¿Podría hacernos un balance de estos cerca de cinco años de vida de esta entidad? ¿Qué logros se han conseguido de cara a reconocer la labor y peso de los accionistas minoritarios?

Aemec es una asociación que entre otras cosas se caracteriza por ejercitar un activismo responsable. Hemos procurado hacernos oir en todos aquellos casos en los que entendimos que se producían vulneraciones de las reglas del juego en perjuicio de los intereses de los accionistas minoritarios.

En este contexto, ¿qué valoración puede hacernos del último Congreso celebrado hace unos días en Madrid?

El congreso ha resultado todo un éxito, tanto por el número de participantes como por la implicación de las empresas presentes. Ello es una buena prueba de que la realidad del accionista minoritario y su consideración en el mundo empresarial, va ganando peso en el conjunto de la sociedad y de los sectores implicados.

¿Considera que es sinónimo de Buen Gobierno en cualquier empresa la protección y la voz del pequeño accionista en cada entidad? ¿Cómo se garantiza ahora esta situación en cada empresa?

Nosotros entendemos que el fin último del buen gobierno no es otro que una mejor protección del accionista minoritario. Los accionistas mayoritarios son normalmente parte del gobierno de la empresa y por tanto sujetos pasivos de las normas de buen gobierno.

¿Qué diferencias existen a la hora de funcionar entre Aemec y cualquiera de las otras organizaciones europeas similares que existen en la actualidad?

Tal como se ha evidenciado en este último congreso, Aemec se halla plenamente integrada en el movimiento europeo de accionistas minoritarios. Existen frecuentes intercambios de información y puestas en común de recíprocas experiencias el objeto de poder actuar coordinadamente en un mercado globalizado como el que tenemos actualmente.

Desde esta perspectiva, ¿qué cambios legislativos son necesarios para que el pequeño accionista se vea protegido realmente?

Existen bastantes pasos por dar desde la óptica legislativa en aras de una mayor y mejor protección de los accionistas minoritarios. Uno que venimos reivindicando desde hace tiempo es el propio reconocimiento legislativo de las asociaciones de accionistas minoritarios al objeto de legitimar su estatus de entidad de tutela de intereses difusos como los de los pequeños accionistas.

¿Cuáles son las principales preocupaciones del pequeño accionista en la actualidad? ¿Cómo le está afectando la crisis económica a nivel de representación y cómo pueden evitarse situaciones como el autocrédito de la familia Salazar en SOS?

Quizá la mayor preocupación actual del accionista minoritario sea la de recuperar la confianza en los mercados. En este último congreso hemos querido poner el acento en esta cuestión, apostando por el reforzamiento en la transparencia de los mercados así como por una mayor supervisión y regulación en defensa de los intereses del pequeño inversor, y por tanto del mercado mismo.

Se acaba de dar el fallo de los premiados a los galardones que impulsa AEMEC. ¿Qué importancia tiene que una empresa española como Iberdrola recoja un premio avalado por los pequeños accionistas europeos?

Es la constatación de la globalización. Una empresa como Iberdrola, o podríamos decir cualquier otra del Ibex, posee hoy día una dimensión que trasvasa claramente nuestras fronteras. En este contexto sus prácticas han de ser analizadas no sólo por los inversores españoles, sino por inversores de otros países, con especial consideración, claro está, a los europeos.

Desde fuera se observa lo hiperregulado de la actividad económica española. ¿No cree que esta normativa cambiante y a veces sometida a impulsos políticos no estimula la inversión y crea confusión en el empresario?

Nosotros entendemos que es la mala regulación la que dificulta el desarrollo de las empresas y la creación de valor. Los mercados, como cualquier otro hecho económico o social, no puede vivir al margen del derecho. Este sin embargo debe limitarse a intervenir en aquellos puntos en los que sea preciso y entre ellos lógicamente está la defensa de los intereses de los pequeños accionistas.

Ha sido noticia recientemente la jubilación millonaria del Consejero Delegado del BBVA. ¿Cree que este tipo de situaciones deberían tener una regulación mas específica?

Sin duda que uno de los temas que debe ser objeto de reflexión profunda, y la reciente crisis financiera así lo ha puesto de manifiesto, es el de las remuneraciones de los directivos de las grandes empresas y en particular el sistema de bonos. Para nosotros el sistema de remuneración por incentivos más adecuado, sería aquél en el que corrieran parejos los intereses de los accionistas con los de los gestores.

En una época de crisis como la que vivimos, ¿recomienda acudir a los métodos extrajudiciales, más baratos y rápidos para solventar las disputas mercantiles y entre socios?

Al margen de los mecanismos judiciales existen múltiples formas de resolución alternativa de conflictos. Cada uno tiene sus particularidades sin que se pueda en términos generales afirmar la primacía de unos sobre otros. Lo importante es disponer de buenas normas sustantivas, que luego se puedan exigir por unas u otras vías.

Por último, denos sus claves para que la Justicia actual proteja al pequeño accionista.

En primer lugar una concienciación de que existen unos derechos mínimos inderogables para todo accionista que deben ser respetados tanto por las mayorías como por los equipos de gestión de la compañías. En segundo lugar, una potenciación del asociacionismo accionarial que permita de una forma efectiva hacer valer tanto en las compañías como fuera de ellas los legítimos intereses de los accionistas minoritarios.

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