Reconoce sin rubor que arrancó la oficina de Broseta Abogados en Madrid, en plena crisis. “El proyecto de la expansión nacional de la firma nació en un momento de recesión general”, comenta Jesús Avezuela responsable del despacho en la capital de España, “pero por eso tiene mayor mérito lo que estamos haciendo y nuestro crecimiento que sigue siendo estable”. En la actualidad esta firma española dispone en Madrid de 30 profesionales juristas y su facturación supone más de 2.6 millones de euros, algo menos del 20 por cien del total de este despacho. “Nuestra idea era clara y creo que lo estamos consiguiendo; dejar de ser un bufete regional para convertirnos en una entidad de carácter nacional”, comenta Avezuela. “Para ello decidimos fichar de forma progresiva a diferentes profesionales que destacasen en sus sectores de actividad. Tres años después podemos decir que hemos consolidado el objetivo”.

Nuestro interlocutor es Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia (1994), y Doctor en Derecho por la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid, 2009). Además es Fellowship de la German Mashall Found (Washington, D.C., 2001) y Letrado del Consejo de Estado en activo desde 1998.

Es también Profesor de Derecho de la Universidad Rey Juan Carlos y de la Escuela de Práctica Jurídica de la Universidad Complutense. Imparte también docencia en otros centros de formación de negocios como el Instituto Superior de Derecho y Economía o el Instituto de Empresa. Presidente de la Fundación de Estudios Internacionales y Patrono d eotras Fundaciones como la de Ciudadanía y Valores y Conexus. Árbitro de la Corte Civil y Mercantil de Arbitraje (CIMA).

Autor de numerosas monografías y artículos, y ponente en multitud de conferencias y seminarios.

Señor Avezuela, es evidente que la progresión de su firma es notable, pese a la crisis global que vivimos, pero,¿cuál es su estrategia para combatir la reducción del gasto legal de las empresas en estos momentos?

Pese al momento tan duro de nuestra economía no hemos tenido que llegar a la reducción de nuestros honorarios a nivel general. Somos un despacho muy de cliente; más que de la gran operación específica. Por este motivo si alguno de nuestros clientes nos ha pedido un precio especial por el mal momento financiero que pasa, lo hemos hecho sabiendo que nuestra relación profesional tendría la continuidad necesaria para recuperarse. Además, entiendo que somos de las firmas punteras en nuestro país quizás con la mejor relación calidad precio existente

En situaciones como la vivimos es notorio destacar que la facturación por horas se ha visto dañada desde luego, pero no eso no significa que tengamos que sacarla fuera de juego y que ya no valga. En estos asuntos el cliente intenta apretar un poco más a su asesor legal, aunque todo depende del asunto y del cliente en estos momentos.

Broseta Abogados es una firma independiente, no adscrita a ninguna red y organización de forma notoria. ¿Cómo se mantiene este status en un contexto de fusiones y recesión como en el propio sector legal?

Nuestra apuesta por ser una firma nacional ha sido siempre clara. Creo que gracias a nuestros ratios de crecimiento lo estamos logrando sin prisas y de forma progresiva. En ese contexto es evidente que los crecimientos de nuestras oficinas de Madrid y Valencia han sido dispares, pero nos han ayudado a consolidarnos como firma nacional. En Valencia hemos apostado por la promoción interna para desarrollar el bufete; muchos de nuestros letrados han acabado siendo socios mientras que en Madrid la necesidad de crecer no nos permitía esperar tanto tiempo, de ahí que hemos optado por fichar a buenos profesionales con mucha experiencia y muy reconocidos en el mercado como es el caso de Carlos Dieguez o de Isidro del Moral, experto mercantilista en el sector inmobiliario o de Julio Veloso y Javier Morera, reputados profesionales mercantilista y fiscalista, respectivamente, en el private equity.

¿Cuál es la evolución de sus profesionales a nivel interno de despacho?

Cada profesional tiene su Plan de Carrera que procuramos vaya cumpliendo de forma flexible eligiendo la velocidad de cómo quiere cumplirlo. La Formación es un pilar esencial en nuestro Plan Estratégico. Que muchos de nosotros demos clases en al Universidad no es casual, desde esta perspectiva. El hecho de tener esta vinculación con la Universidad hace que esos programas formativos tengan un plus para el propio abogado. El carácter de nuestra formación siempre es integral, abordando todas las áreas que atañen al profesional.

Además, pese al momento que se vive en la actualidad nuestro nivel de rotación es bastante bajo. Nuestros abogados están satisfechos dentro de nuestra firma. Es el caso de nuestra oficina de Valencia donde la mayoría de nuestros socios proceden de la promoción interna, habiendo sido antes durante años abogados en sus diferentes estadios profesionales. La verdad que estamos muy orgullosos de estos datos que ahora le estoy comentando.

¿Cómo se ayuda al profesional a conciliar su vida laboral con la personal, sabiendo lo dura que es la profesión de abogado?

Desde nuestra área de Desarrollo Profesional, que sería el Dpto de RRHH en cualquier empresa, tenemos muy en cuenta el concepto de flexibilidad. Nuestros profesionales tienen que hacer una seria de horas facturadas, pero somos muy flexibles en dónde y cómo las realicen. Por este motivo hemos impulsado el teletrabajo para ayudar en estas tares de conciliación. Somos flexibles en las entradas; intermedios o salidas del despacho. Siempre que se cumplan los objetivos y los ratios de calidad que demandan nuestros clientes. Hasta ahora por el crecimiento logrado parece que nuestra forma de ver el negocio de la abogacía es correcto

¿Cómo se convierte un buen abogado en un profesional que sepa captar clientes?

No es sencillo contestar a esa pregunta. Es lógico pensar que los letrados no siempre les es sencillo tener aptitudes comerciales. Dicho esto tengo que subrayar que en cualquier proceso de selección abierto las dotes comerciales del candidato las tenemos muy en cuenta. No se puede hacer una conversión en el mundo comercial de forma directa. Hay que diseñar actividades que fomenten el tránsito al profesional legal a estas materias. La propia formación hará pulir esas dotes y ver si el profesional puede ayudarnos a crecer de forma directa.

¿Cuál es su opinión sobre el sector legal en la actualidad, donde se han producido diferentes fusiones de bufetes?

Nosotros tuvimos nuestro momento hace años, quizás por nuestro despacho más reducido éramos más deseados por las firmas grandes del sector. Optamos por nuestra independencia y la verdad es que no nos ha ido mal. Ahora las tornas han cambiado de forma evidente por nuestra facturación y número de abogados creo que estamos en otra tesitura. Quizás estemos más pendientes de alguna integración de un despacho pequeño más que de incorporarnos a una gran estructura. Con esa posible adquisición nos ayudaría a seguir completando nuestra expansión nacional. Hay un dato muy a tener en cuenta y es que entre Valencia y Madrid somos más de 80 abogados con una previsión de facturación para este año por encima de los 15 millones de euros. Sin embargo nos interesa crecer más por la integración de equipos que de propios despachos, tal y como reflejado en nuestro Plan Estratégico.

Se acaba de celebra en el Colegio de Abogados de Madrid una cumbre europea de abogados, donde como siempre llama la atención la falta de profesionales españoles en estas citas. ¿Cómo cree que se puede cambiar esa mentalidad del abogado español?

Es evidente que el futuro de las firmas legales pasa por la internacionalización. Tienes que seguir a tus clientes allá donde vayan. Pero de ahí a integrarte en una red internacional con carácter exclusivo nos parece que hay un trecho importante. Nosotros, como ya le comentaba antes, somos un despacho muy de cliente y tenemos que darle ese servicio que nos pide, por lo que principalmente nuestra estrategia se ha venido ajustando a la figura del best friend con diferentes despachos que conocemos a nivel internacional

En estos momentos escenarios como Asia y Latinoamérica, especialmente Brasil y México, parecen ser los nuevos lugares donde la abogacía puede hacer negocio con cierta facilidad y éxito.

Es cierto, son mercados emergentes tanto por su potencialidad como por la presencia allí de firmas legales competidoras. Nosotros ya tenemos alguna presencia en ellos a través de diferentes operaciones que hemos hecho en Brasil y México, alguna en Asia, siempre justificado por nuestro cliente. Nuestra política nunca ha sido lanzarnos al vació y pensar que podemos posicionarnos sin problemas en determinado país. En todo este tipo de estrategias empresariales hay que ser muy prudente. Hasta el momento el perfil de nuestro cliente suele ser el de empresa española que decide internacionalizarse, cuando lo hace, vamos con ellos para darles el asesoramiento que necesiten.

Su firma tiene una presencia importante en el Derecho Concursal, con concursos como los de Martinsa y Marsans que llevan sus profesionales. ¿Cómo se ve la evolución de los concursos en nuestro país y una posible modificación por segunda vez de su Ley?

Nuestra firma -a través de nuestra socia Antonia Magdaleno- tiene un reconocido prestigio en el Derecho Concursal que viene desde hace años. Incluso antes de que fuera glamouroso (ríe). Nosotros estamos muy posicionados antes del boom de este sector. Por ello, no creo que sea una cuestión casual que llevemos grandes procesos concursales. También nos hemos ocupado de asuntos como Llanera, primera inmobiliaria de peso que llegó a concurso; el Levante CF, aparte de los ya mencionados de Martinsa y Marsans. Los concursos como puede ser el del Levante son diferentes en muchos sentidos al de constructoras o inmobiliarias como Martinsa (en ambos somos administradores concursales), más centrado en el sector inmobiliario y con muchas ramificaciones en otros pequeños concursos. Todo eso hace que sea más complejo diseñar el plan de viabilidad de ambas empresas.

Sobre el concurso y la futura regulación que debe modificarse puedo hacer una reflexión a titulo personal: no funciona la ley a título personal por sus carencias o porque realmente las empresas que ya acuden a concurso están en muy mal estado. La verdad es que tengo mis dudas en este asunto a la hora de decantarme por uno u otro punto de vista. Dicho esto hay algunas cuestiones que podrían modificarse en la nueva Ley que se está preparando. Hay vacios normativos en muchos temas en la citada Ley Concursal. Es el caso de las acciones directas previstas en el artículo 1591 del Código Civil. Otro asunto serían los procedimientos incidentales que complican la buena marcha del concurso, muy alejado del sistema norteamericano donde ahí el juez ayuda a la rapidez del proceso.

Se habla de la farragosidad de la Ley Concursal y de que nuestro país esta bastante regulado más que cualquier otro europeo. ¿Cómo contempla usted esta situación, donde las disposiciones normativas pueden asfixiar al empresario?

Es evidente que nuestro sistema está muy regulado pero no podemos olvidar el reparto de competencias autonómicas que existe, lo que quizás le hace más complejo de cualquier similar. En este sentido tenemos un poder legislativo nacional y otros tantos autonómicos y lo mismo podríamos decir con la Administración o con órganos como los consultivos o los defensores del pueblo o tribunales de cuentas. La propia Constitución en sus artículos 148 y 149 deja claro que no hay problema porque ciertas materias tengan una doble regulación; estatal y autonómica

De forma paralela, nuestro país también se rige por un entramado administrativo bastante especializado en diferentes materias. A este respecto me acuerdo de la tesis doctoral de Isabel Tocino que comenzaba explicando al referirse a las centrales nucleares que había cientos de normas que regulaban esta materia. Este no es tanto en verdad un problema español como de nuestro sistema napoleónico en concreto.

Vivimos un momento de mucha regulación, como usted bien comenta, pero de forma paradójica el Ministerio de Justicia apuesta públicamente por el arbitraje y los métodos extrajudiciales para aliviar la situación de nuestra justicia.

Es evidente que toda esta dispersión legislativa y complejidad normativa pueden propiciar que se susciten más conflictos. De hecho a los juzgados llegan casos muy curiosos que no deberían acabar ahí. En determinados casos es muy loable poder aplicar las técnicas extrajudiciales en supuestos muy concretos. Lo que si creo que hay que ser es más prudente y coordinado a la hora de regular. Es fundamental que mejore esa coordinación entre la Administración General del Estado y las comunidades autónomas.

Otra de las alternativas que los expertos plantean al arbitraje es el impulso de la abogacía preventiva, un servicio que los despachos suelen ofrecer y que en determinadas ocasiones son mediaciones claras, con lo cual no se llega a juicio.

Creo que se debe impulsar en él. Creemos en el concepto de abogacía preventiva y procuramos desarrollarlo todo lo posible a través de nuestros clientes. Al final como antes comentaba se puede incluso evitar un litigio si actúas con rapidez. El abogado debe evitar el pleito y asesorar a su cliente en todo lo que pueda. Un litigio no tiene porque ser la mejor fórmula para solventar las cosas.

Por último, le tengo que preguntar por el Pro Bono y la actividad de RSC de su firma, ¿cree que seguirá el debate entre los partidarios del Turno de Oficio y los del Pro Bono?

La RSC forma parte de la estrategia de nuestra firma. Desde este comentario le diré que uno de los Grupos de Trabajo de nuestro bufete se centra en la RSC. Siempre hemos considerado necesario apostar por estos activos Pro Bono y de hecho tenemos a un Socio, Alejandro Ríos, coordinador de toda esta actividad.

Tenemos diversas actividades relacionadas con la RSC; desde cuestiones medioambientales pasando a colaboraciones en programas de inmigración, como nuestra participación en la iniciativa Conoces tus Leyes de Fundación Wolters Kluwers. Además suscribimos convenios de colaboración con muy diferentes entidades como es el caso de Cáritas, desde donde vamos impartiendo un programa de asesoramiento en hipotecas para las personas más desfavorecidas.

Hay además diferentes actividades Pro Bono que ya forman parte consustancial de la firma. Es el caso de la digitalización de la oficina. Se trata de justificar nuestros desarrollos medioambientales a través de actividades como ésta, donde queda bastante reducido el consumo de papel. Hablamos del concepto de Oficina Limpia; todo el papel que llega a esta oficina se vuelca en nuestro gestor de contenidos. Esto ayuda a la flexibilidad de la que hablábamos antes para nuestros profesionales y supone que la RSC forme parte clave del día a dia de nuestra entidad. Nuestros propios clientes ven con buenos ojos lo que estamos haciendo en esta dirección.

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