Convocados por la fija ECIJA tuvo lugar ayer el Desayuno sobre “Gestión y control del uso de las nuevas tecnologías por los empleados”, que ha aglutinado a representantes de más de cuarenta de entidades procedentes del todos los sectores de la economía.

La utilización de las nuevas tecnologías de la información y comunicación en el ámbito laboral está permitiendo un amplio abanico de posibilidades de desarrollo empresarial y una mayor flexibilidad en la prestación tanto laboral como profesional, facilitando al tiempo la conciliación de la vida personal y laboral del trabajador.

Los trabajadores cuentan cada día con más medios informáticos y de acceso a Internet para  e l desarrollo de su prestación laboral. Por este motivo la racionalización y gestión del uso de estas tecnologías en el ámbito laboral debe ser una máxima empresarial para mejorarla eficiencia en el proceso productivo y no perder el histórico poder de dirección sobre el empleado y su trabajo, en ocasiones diluido por la falta de presencia física del empleado, antela irrupción de figuras como el teletrabajo.

Pero esta flexibilidad en el desarrollo de la prestación laboral lleva lamentablemente acarreado, en ocasiones, el abuso de los medios tecnológicos por parte del trabajador, que puede hacer un uso negligente de los equipos informáticos a su disposición o acceder de manera irresponsable a Internet, en perjuicio de su propio rendimiento profesional o del prestigio profesional de la empresa. Así, la presencia de trabajadores en redes sociales como Twitter o LinkedIn puede resultar muy provechosa para la empresa cuando ésta es realizada bajo unos límites responsables, pero puede implicar graves consecuencias para la empresa en caso de que tal presencia se realice de manera incontrolada e irresponsable.

Respuestas juridicas a la flexibilidad laboral

Así, la jornada celebrada en el día de ayer tenía como objeto el análisis de las distintas respuestas, tanto del ordenamiento jurídico como de la actual jurisprudencia, sobre la utilización laboral de las nuevas tecnologías de la información y comunicación en el ámbito laboral.

Siendo conscientes de la problemática pragmática que plantea una prohibición absoluta del uso personal de estos medios tecnológicos (ordenador, internet, correo electrónico..etc) se ha pretendido ofrecer unas pautas y recomendaciones con el fin de posibilitar de una forma legítima la vigilancia y control empresarial del uso de estos medios de trabajo.

Por este motivo es importante disponer de protocolos o políticas empresariales de reglas de uso de estos medios tecnológicos puestos a disposición del trabajador, así como de la existencia de controles, precisamente para evitar abusos o usos irregulares no vinculados con la prestación laboral. El criterio jurisprudencial actual es la posibilidad de realizar controles y vigilancia sobre la utilización de estos medios informáticos y de comunicación, siempre y cuando se le haya advertido previa y fehacientemente al empleado. En estos casos, la actuación del trabajador que sobrepase las líneas de la buena fe contractual, podrá ser objeto de despido, o cualquier otra sanción laboral, siempre y cuando la medida sancionadora fuera proporcionada a la infracción cometida.

En lo que se refiere a las redes sociales, es importante conocer que éstas ocupan, desde hace un tiempo, un lugar privilegiado en el mapa de las relaciones personales de ciudadanos de todo el mundo. Sin embargo, una realidad orientada en origen a sujetos individuales, se ha tornado en los últimos tiempos en gran atractivo para empresas, que ven en las redes sociales un inigualable escaparate desde el que promocionar sus productos  y servicios.

Más allá de tal circunstancia, el advenimiento de las nuevas tecnologías, unido a la democratización de dispositivos móviles de acceso a Internet, han hecho que este tipo de redes de comunicación masiva planteen nuevos retos jurídicos, inexistentes tiempo atrás, y que requieren de nuevas soluciones jurídicas. Por tal motivo, se viene haciendo cada vez más necesario en el ámbito laboral que aquellas empresas que optan por dar el salto a la web 2.0 opten por diseñar políticas que guíen a sus empleados en el acceso a redes sociales, exponiendo a éstos los riesgos y consecuencias jurídicas del uso de redes sociales asociado a laesfera profesional.

Tales circunstancias toman especial sentido respecto de aquellos profesionales que, por la naturaleza de su puesto o por su natural exposición al público, son identificados por terceros en el uso de redes sociales como parte integrante de su empresa. En tales casos, la adopción por el empleador de un manual de uso de redes sociales, en el que se prevea de manera expresa la responsabilidad de sus trabajadores por un uso negligente de las redes sociales, se antoja cada vez más necesaria.

En este concreto ámbito, si bien es cierto que el propio Estatuto de los Trabajadores dispone en su artículo 54.2.d) que el contrato de trabajo podrá extinguirse por decisión del empresario, mediante despido basado en un incumplimiento grave y culpable del trabajador, entendiéndose por tal “la transgresión de la buena fe contractual”, lo cierto es que es cada vez más habitual, a efectos de objetivizar un posible despido disciplinario, el diseño por el empresario de un manual de buenas prácticas cuya transgresión por el trabajador conlleve su despido disciplinario.

Dichos manuales, que encuentran su origen en el Derecho Anglosajón, están cada vez más presentes en todos los ámbitos profesionales, y empiezan a prever la posible resolución contractual laboral en el caso de que, de manera grave, sean infringidas por el trabajador las pautas de comportamiento deontológico fijadas en el acceso a redes sociales.

Por todo lo anterior, resulta cada vez más importante la concienciación y diseño por parte de las empresas de políticas de acceso a redes sociales, aplicables a aquellos profesionales que de algún modo puedan estar vinculados a aquéllas y sean potencialmente identificados por terceros como parte de ellas.

Desde ECIJA, como firma legal que asesora a sus cliente se señala que, » venimos aplicando una estrategia multidisciplinar, para superar retos a los que se enfrentan las organizaciones en estas situaciones y ofrecer una respuesta eficaz a nuestros clientes, aunando y alineando los aspectos legales y técnicos con soluciones flexibles y escalables.»

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