Fernando Escura es escéptico cuando se nombra la palabra modernización. Se remonta a Pi y Margall para argumentar que este término se acuña desde el siglo XIX como si fuera la clave para resolver todos los problemas del sector de la justícia sin tener ni siquiera un concepto definido de lo que exactamente significa. Escura prefiere sustituirla por racionalización. Defiende que hay que usar mejor los medios. Y teniendo en cuenta la actual coyuntura económica que pasa factura también a muchos despachos de abogados, considera que es necesario adaptarse a las nuevas exigencias del mercado que en su opinión, pasan por globalizarse sin perder las características de la asistencia jurídica local. Una combinación en la que creen desde el despacho Escura, del cual es socio director, y que han puesto en marcha también en Hispajuris, una sociedad de características únicas en nuestro país. Creada hace 16 años como una agrupación de despachos de abogados, Hispajuris ha ido avanzando hacia un proceso de integración que culminó hace aproximadamente un año y medio cuando empezaron a trabajar verdaderamente como un único despacho de abogados. Hoy, miran hacia el futuro con otros grandes retos sobre la mesa: afianzar la Fundación Hispajuris y avanzar a nivel internacional, con el objetivo de ampliar esta red de abogados a otros países.

Fernando Escura preside Hispajuris desde hace ocho años y es además socio director del Despacho Escura, uno de los pocos bufetes del país que puede presumir de haber recibido este año tres premios internacionales: el Best Lawyer, el Legal 500 y el Chamblers. Licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona con grado de Sobresaliente, Escura es experto en derecho fiscal y  urbanístico. Es también asesor jurídico de diversas patronales. Además lleva a cabo la tarea de estar al frente de Hispajuris, lo cual no es sencillo, pues se trata de una sociedad que agrupa a más de 600 trabajadores de los cuales casi 400 son abogados.

¿Qué le sugieren los cambios en la justícia que propone el ministro Gallardón? 

Creo que en la primera república de 1870, Pi y Margall ya decía que la justícia se debía reformar. Desde entonces, lo han hecho todos los que han entrado, empezando por los cuatro presidentes de la República y acabando por el nuevo ministro. Yo soy un poco escéptico con estas reformas precisamente porque lo han dicho todos. Lo que necesita este sistema es estabilidad, métodos más racionales, que dotemos la justícia correctamente y que respetemos a sus funcionarios. Haciendo esto la justícia funcionaria mejor y todo sería más sencillo. El problema es que pretendemos cambiarla a base de titulares, de modificaciones de leyes, y en definitiva de cosas que luego muchas veces no son aplicables por falta de medios.

¿Y si le pregunto por la modernización?

Me sugiere lo mismo. Que se explique qué partida presupuestaria irá destinada a modernización, y entonces podemos hablar de si creo o no en una determinada reforma. Porque a lo mejor modernización es comprar un millón de ordenadores para dárselos a un millón de funcionarios de justícia. Y eso sin embargo no sirve para nada. Lo que debemos hacer es dejar de hablar de modernización para empezar a hablar de la racionalización de la justícia. Eso es lo que falta, usar mejor los medios.

¿Cómo afronta la crisis el Despacho Escura?

Lo afrontamos como un reto, como un período de cambio. Tengo la sensación que parte de la abogacía no es consciente que estamos en un proceso de transformación absoluto, que los servicios están cambiando. Si tomamos por ejemplo los datos del Instituto Nacional de Estadística de 2008 a 2011, la abogacía concretamente ha caído un 30 por ciento acumulado. Es evidente que cuando un sector se contrae de una manera tan significativa, o te transformas o lo pasas mal. Y yo creo que la transformación debe enfocarse hacia la globalización de los servicios y hacia la calidad, no creo que haya más alternativa.

Y además ustedes forman parte de Hipajuris. ¿Cómo explicaría lo que es?

Hipajuris es una necesidad. Del mismo modo que necesitamos el aire para respirar, los despachos actualmente necesitan ser globales. Y lo necesitan porque lo quiere el mercado.

Con un ejemplo se entiende muy rápido. Muchas compañías hoy en día quieren que un mismo despacho les represente en toda España, quieren concentrar servicios legales porque no tienen capacidad para gestionar 100 abogados, y porque a lo mejor la compañía ha rebajado el presupuesto jurídico un 30 por ciento. Nosotros, los abogados, somos un proveedor más aunque a veces parece que seamos distintos. Y si el cliente es global, tenemos que darle una respuesta global. Y si no se la damos el cliente cambiará de proveedor. Hispajuris responde a este modelo de acompañar al cliente en sus necesidades y servicios globales.

Pero ya no es sólo una red de abogados, ¿no?

Hemos ido más lejos. Esa fue la primera fase de Hispajuris, que consistió en que unos 35 despachos estaban relacionados para intercambiar experiencias. Hoy, gracias a Dios, ya la hemos superado. Desde hace un año y medio trabajamos como un despacho único. Se trata de un salto muy complicado de hacer, porque conlleva usar procesos estándares.
Por poner un ejemplo, si un gran banco de carácter nacional necesita que un despacho le lleve las recuperaciones de crédito de una área determinada, no va a querer varios interlocutores. Quiere uno. Y además, quiere entrar a ver los expedientes como si fueran de un único despacho. Nosotros desde Hispajuris lo que hacemos es designar un responsable de cuenta para ese cliente, y este responsable se encarga de homogeneizar los procedimientos para todos los despachos internos. Además, hemos creado una plataforma informática exclusiva desde la cual entramos todos los despachos y vemos los expedientes de la misma manera. Esto creo que es un salto cualitativo importante. En la primera fase Hispajuris no era capaz de aportar esto, ahora que ya no somos una red o agrupación, sino que funcionamos como bufete de abogados, nos damos cuenta que es un éxito absoluto.

En Hispajuris se utiliza mucho el término global pero también el local

Y creemos que esa es nuestra fuerza. El servicio global prestado con carácter local.
Aunque dicho así, puede resultar difícil de entender. Si partimos de la idea de que las empresas quieren servicios globales, Hispajuris puede ser un buen proveedor para ellos, porque tenemos más de 30 bufetes en toda España. Pero el otro día por ejemplo, me reuní con una empresa que ha firmado con Hispajuris. Y ellos me comentaban que no quieren una empresa que se llame global y que lo que haga sea subcontratar a un despacho para que lleve el asunto de una ciudad en la que no tienen sede. Porque además, ese despacho cobrará tarifas de Madrid o Barcelona cuando lo único que ha hecho ha sido subcontratar.
Pues bien, Hispajuris presta globalidad pero además con un servicio próximo. Creo modestamente que somos los únicos capaces de ofrecerlo. Porque nuestro cliente va a tener un único interlocutor, un programa que unifica todas sus reclamaciones pero además, un abogado de nuestra red que conoce las características de la zona, los tribunales, los jueces, los procedimientos, etc. Es decir, que puede ofrecer también la calidad del servicio local. Ese es su gran valor.

Han creado además la Fundación Hispajuris. ¿Qué es exactamente?

Es un proyecto maravilloso que nos llena de orgullo. Nosotros somos abogados, somos gente de nuestros despachos, pero además como abogados tenemos la vocación de revertir en la sociedad parte de los que hemos recibido. Ahora hemos creado la fundación y empezamos a dotarla de contenido. Por ejemplo, con el premio Hispajuris. Se está notificando a todas la universidades de España para que todos los alumnos que quieran se presenten y entreguen un trabajo. Al ganador se le dará un premio económico, se le publicará el trabajo y además se le ofrecerá una plaza en uno de nuestros despachos para que pueda empezar a practicar.
Otra labor de la fundación por ejemplo, será colaborar en temas docentes con las universidades, y en ese sentido ya hemos cerrado varios acuerdos especialmente en materia de arbitraje. Estoy seguro que se oirá hablar de esta fundación.

¿Y cuáles son los retos de cara al futuro?
Básicamente se centran en tres. En primer lugar, la fundación, que es un proyecto que nos ilusiona. En segundo lugar Hispajuris Internacional. Esto consiste en que todos los despachos de Hispajuris pongan en común sus contactos internacionales. Si lo conseguimos, nos convertiremos en el primer despacho de España en número de convenios firmados con despachos de terceros países. Ya hemos hablado con más de 50 despachos de primer nivel que nos han pedido información. Si finalmente presentamos esto en el próximo Congreso, pues no hay que ponerle mucha imaginación para ver que alguien que tiene 50 despachos en 50 países diferentes, pues evidentemente tendrá un peso específico.Y el tercer gran reto es el día a día. Conseguir presentar Hispajuris a los grandes conglomerados empresariales y que estos vayan confiando en nosotros como una alternativa lógica, próxima y de calidad para sus necesidades de servicios jurídicos diarios.

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