Ignacio Diez de Rivera ElzaburuComo vicepresidente de la Fundación Alberto Elzaburu, Ignacio Diez de Rivera quiere transmitir el legado de una familia que se ha dedicado a la defensa de la propiedad industrial e intelectual durante cuatro generaciones. Este será uno de los grandes objetivos que perseguirá la fundación recientemente creada. ¿El otro? la tutela promoción de la innovación. Considera que estos son los dos pilares fundamentales para poder fomentar el desarrollo económico en España y sacar a nuestro país del bache. Este abogado, socio de Elzaburu Abogados y experto en antipiratería, nombres de dominios y protección de la marca, está convencido de que esta crisis que sufrimos está provocada, además de por la convulsión financiera e inmobiliaria, por el gran cambio del modelo económico y laboral que han desencadenado las nuevas tecnologías. Ahora hay “otras formas de hacer las cosas”, afirma.

¿Cuáles son los objetivos de la Fundación Elzaburu?

La fundación supone un reconocimiento a la figura de Alberto Elzaburu que es el continuador de una tradición profesional que remonta al siglo XIX. El es la cuarta generación de la familia y una personalidad en el mundo de la propiedad intelectual e industrial, a la que lleva dedicado cerca de 60 años en cuerpo y alma. A través de la fundación pretende transmitir su legado. Esta se constituyó el 22 de octubre de 2012. Hay un patronato y consejo asesor compuesto por miembros del despacho y destacados miembros de la sociedad civil como Carlos Espinosa de los Monteros, embajador la Marca España; Rafael Benjumea, de la Fundación Marcelino Botín; la ex ministra Isabel Tocino; Ignacio Vicens, arquitecto y profesor de la Universidad Politécnica; Manuel de Desantes, que ha sido el primer español vicepresidente de la Oficina Europea de Patentes o José Antonio Gómez-Segade, una de las máximas autoridades académicas en materia de propiedad industrial. Los objetivos que persigue son el fomento y la promoción de la innovación y la propiedad industrial e intelectual. Estamos convencidos de que son los dos ejes o motores que fomentan el desarrollo económico, el empleo y en definitiva el progreso social. Estos son dos objetivos que hoy en día, más que nunca, nos pueden sacar a España de la situación en la que estamos de dificultad.

¿Por qué?

Cuando se habla de crisis económica, mucha gente entiende que es una crisis de sistema, fundamentalmente de sistema financiero e inmobiliario. Sin embargo, lo que los ciudadanos no siempre se dan cuenta es que, además de esos factores, lo que ha habido es un cambio en el modelo económico y laboral. ¿Por qué? Fundamentalmente por las nuevas tecnologías, por las nuevas formas de hacer las cosas y porque por la revolución digital, ha arrasado directamente sobre algunos sectores, como el audiovisual, medios de comunicación, musical o agencias de viajes. En otras actividades afecta menos, un 20% o 50%, pero a todas los afecta. En la medida de que no somos capaces de entender eso y adaptarnos a los nuevos modos de hacer las cosas nos vamos quedando atrás. Frente a esta situación, la solución es la innovación y la propiedad industrial e intelectual como intangibles que lo que hacen es crear algo. Sobre lo viejo se crea un sistema nuevo. Ahora está de moda hablar de emprendedores o nuevos proyectos. Lo que ha pasado es que mucha gente ha tocado suelo y, entonces, no te queda otra que levantarte y crear algo nuevo porque lo viejo ya no se sostiene. En resumen, lo que este país tiene que hacer es innovar, desarrollar unas ideas, entender que ahora se trabaja de otras maneras y adaptarse. Y aquí es muy importante también la formación. Sin formación un país no puede desarrollarse y en España uno de los problemas que tenemos es que el mercado laboral no hay esa adaptación entre oferta y demanda porque en parte falta formación en los trabajadores. Se están demando nuevos puestos que no son ocupados porque no hay esa adaptación a las nuevas tecnologías.

¿Algún objetivo más persigue la fundación Elzaburu?

Sí, hay un fin que también ha sido un de los objetivos de toda la trayectoria profesional de Alberto Elzaburu y que es el amor a España y a nuestra lengua. En este sentido, entre los fines de la fundación también está la defensa del español como lengua en esta nueva era digital. La tecnología debe estar accesible en castellano. No podemos renunciar a ello y aceptar sin más un sistema de lenguas dominantes donde no esté el español. No podemos olvidar, además, los vínculos de España con Iberoamerica y con Europa. España es una encrucijada de culturas y tenemos que defender nuestra lengua.

¿Qué pasos se han dado ya en la fundación?

Bueno llevamos sólo meses. En principio lo que se ha creado es la estructura, se ha hecho la página web y se están empezando a llegar a acuerdos de colaboración. Por ejemplo, con la Fundación Mapfre. También con universidades y centros tecnológicos, algunos de ellos ya avanzados. Dentro del plan de acción está prevista la concesión de becas para la formación e investigación. Convocatoria de certámenes o premios en materia de investigación y la organización de jornadas, seminarios y cursos de formación. Además queremos colaborar en la edición de publicaciones sobre innovación y propiedad intelectual e industrial.

En los últimos tiempos con la crisis económica de fondo parece que la marca España ha perdido fuerza…

Afortunadamente, en los últimos tiempos, están saliendo noticias más positivas. Ha habido algún momento en que nos hemos dejado llevar por el negativismo y por una especie de complejo de no creer en nosotros mismos. Pero ha habido una reacción centrada, sobre todo, en el potencial que tiene España como país para exportar un montón de iniciativas, tanto a nivel de empresas, particular o colectivo. El potencial de nuestro país es enorme y no podemos permitir que se manche ese nombre con noticias que son un poco transitorias, que no constituyen de verdad lo que es ese proyecto común que es España.
Existe el Comité de la Marca España y después asociaciones como el Foro de las Marcas Renombradas que agrupa a las firmas más importantes, que trabajan para impulsar la imagen de nuestro país. En el fondo, lo que ha pasado en los últimos tiempos es que como internamente no se podía crecer lo que se ha hecho es salir hacia fuera, como se ve en la balanza comercial. Se produce este fenómeno no sólo a nivel de empresa sino también a nivel de mercado de trabajo. Cada vez hay más gente que sale fuera de España, lo que tiene su parte buena. Al exportar mercado de trabajo, aparte de aportar capital a España, hay un gran beneficio vía conocimientos cuando estos ciudadanos vuelven. Estamos en un momento de optimismo hemos tocado suelo y aunque la situación es mala las expectativas son buenas. Antes pasaba lo contrario. La situación no eran tan mala pero las expectativas eran muy negativas.

¿Entonces desde el despacho percibís ciertos ‘brotes verdes’?

Lo peor se produjo a finales del año pasado. Aunque nosotros trabajamos principalmente con clientes internacionales y tenemos una visión más global, nuestra percepción es que el suelo se ha tocado. Este trimestre ya ha empezado mejor y confiamos que se siga ese camino.

¿Es España ahora un país de oportunidades?

Tenemos marcas emblemáticas como Inditex, líder mundial en un sector altísimamente competitivo, como es el textil. Es algo para sentir orgullo. En empresas de ingeniería, España está presentes en China, EEUU, Europa, Iberoamérica… Otro ejemplo: la tecnología de Indra en controladores de vuelo se exporta a muchos países. El 40% del tráfico aéreo en China está controlado por esta empresa española. Tenemos también compañías hoteleras por el mundo y artistas y deportistas que triunfan. Todo es reflejo del dinamismo que tiene España. Además, si siempre hemos pensado que somos un país de individualistas ya se ha visto que en los deportes colectivos también triunfamos y tenemos una presencia destacada para el tamaño de nuestro país.

¿Qué problemas crea internet y las nuevas tecnologías en lo que a propiedad intelectual e industrial se refiere?

Internet es un mundo nuevo. Las cifras de comercio electrónico crecen año a año y se van planteando nuevos problemas ya que no ha habido reglas hasta ahora. Por otro lado, la Red ha abierto un mercado sin barreras físicas ni territoriales, con lo que la circulación de bienes es más difícil controlar. Nosotros actuamos principalmente en el campo de la antipiratería, porque internet es un medio muy proclive para que circulen productos falsificados que, en el fondo, lo que hacen es perjudicar al consumidor y engañarle. En aduanas todos los años intervenimos cientos de envíos que son falsificados y comercializados por la web y que pueden implicar problemas de seguridad y salud. Ahí están, por ejemplo, los medicamentos que han producido problemas de envenenamiento e intoxicaciones o los juguetes falsos que contienen materiales que son tóxicos, piezas cortantes o maquinas que pueden explotar… Esto es para nosotros el pan nuestro de cada día.

¿Hay suficientes leyes para controlar el trafico de productos en internet?

Hay leyes para los productos físicos, pero para los medios intangibles como la música y las películas es más difícil porque es una cuestión tecnológica que mientras que no se resuelva es difícil de encauzar. Hay una guerra de las propias empresas que crean esos dispositivos técnicos para frenar esa piratería y esa circulación de bienes protegidos. Desde el punto de vista jurídico se produce una revolución en los fundamentos del propio derecho porque el derecho está fundamentado en la territoriedad y la jurisdicción. En la medida en que Internet es un campo en el que esos límites no existen pues se producen situaciones que son muy difícil de perseguir. Por ejemplo, yo trabajé en un caso de unos ciudadanos de Israel que montaron una empresa en Andorra para vender su producto en Austria a unos ciudadanos polacos y, claro, cuando acudes a los tribunales y el juez ve que tiene que establecer comisiones rogatorias con todos esos países ve que entra en un camino de difícil salida. En definitiva, es necesario crear un nuevo marco de derecho basado en acuerdos internacionales y rompiendo esa territorialidad tan estricta y cerrada que ha existido hasta ahora en el derecho internacional. A nivel europeo, Europa es un ejemplo de modelo jurídico que ha costado tiempo construirlo. Una orden judicial en Europa tiene efectos en los 27 países y eso facilita mucho las cosas. Es algo que están tomado como referencia en otras áreas territoriales como Iberoamérica.

¿Los empresarios españoles cuando salen al exterior con que problemas principales se encuentran?

El desconocimiento. En España no estamos acostumbrados a salir. Es algo que se ve muy bien con el tema del futbol, ya que hasta hace 15 años había jugadores extranjeros que venían a España pero ningún español salía fuera. Me acuerdo de Martín Vázquez que fue uno de los primeros que salió a un club italiano. Ahora, en cambio, tenemos cientos de jugadores fuera. Eso pasa un poco en todos los sectores. La gente está empezando a salir. Estos programas universitarios como Erasmus hacen que la gente ya vea como algo normal que en sus estudios se incluya una salida al extranjero. Los jóvenes de ahora están mucho más predispuestos para salir y como consecuencia de eso las exportaciones también están saliendo. Quien mueve la economía son los jóvenes.

¿Y Elzaburu también está internacionalizándose?

Sí. Hemos abierto recientemente una oficina en China. Tenemos una persona en Pequín, un español que lleva ocho años y que habla el idioma. Creemos que este ha sido un movimiento estratégico fundamental para contactar con las empresas chinas que cada vez salen más al exterior. Es un país relacionado con la falsificación aunque creo que ha mejorado mucho en su sistema jurídico en su modelo empresarial. Cada vez más este gigante asiático también está cuidado la innovación y están, poco a poco, siendo actores de los sistemas de protección industrial e intelectual. China ha suscrito el convenio de la Organización Mundial de Comercio se ha adherido al protocolo de Madrid del Intituto Internacional de Marcas…

Pero algunas empresas españolas fracasan en su intento de hacerse un hueco en el mercado chino

Sí, todavía un empresario español tiene que superar muchas dificultades allí: los permisos, la burocracia pero es algo que va mejorando aunque despacito.
Creo que China es la apuesta más estratégica. El crecimiento mayor va a venir de ahí y eso se ve en el número de marcas y patentes de titulares chinos que esta habiendo en las oficinas más importantes del mundo (europea, americana, coreana, japonesa y china). Ha habido una autentica explosión de solicitudes chinas de patentes y eso es un reflejo de su gran actividad económica y de lo que nos viene. Es un pueblo muy trabajador, tienen problemas del mercado de trabajo todavía pero están mejorando, poco a poco. Poseen gran capacidad de organización, de formación. Pero por otro lado, en su cultura copiar es algo arraigado, incluso un tema de honor. Necesitan un tiempo para adaptarse.

Ultimamente hay voces desde distintos sectores de la sociedad que hablan de falta de seguridad jurídica en España. ¿Cree que es así?

No, en España tenemos tradición de un sistema jurídico muy bueno. Hemos contado siempre con unos jueces y abogados con mucho prestigio. Pero hay un problema de gestión de medios. Nosotros hemos implantado aquí el expediente digital y esto realmente ha supuesto una mejora de la eficiencia muy importante. En la Administración de Justicia, a día de hoy, no puedes presentar un escrito electrónicamente. Lo tienes que hacer en papel. Las oficinas judiciales están buceando en un mar de papeles. Por ejemplo, en un concurso de acreedores de una empresa grande que tienen cientos de documentos, buscar un informe concreto es una tarea casi imposible. ¿Qué pasa? que hay un retraso muy importante. Los procesos judiciales duran mucho y cuando la justicia tarda en parte deja de ser justicia. Ese es el aspecto que creo que debemos ponernos en serio. Mientras no nos demos cuenta de que ahora las cosas se hacen de otra manera no podemos avanzar. Es importante que los políticos tengan visión a largo plazo no cortoplacista, que normalmente da lugar a resultados inconvenientes. Hay que tener las miras más altas. La Administración de Justicia es fundamental para el desarrollo de un país. Tiene que haber un sistema jurídico que funcione y sea rápido.

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