Convencidos de la necesidad de adoptar medidas urgentes tendentes a paliar la crisis económica que estamos viviendo, los gobiernos pertenecientes al G-20, han lanzado un paquete de iniciativas para estimular la economía a través de inversiones en infraestructuras. Estas medidas se centran especialmente en inversiones en carreteras, vías ferroviarias, y energías renovables. Según una encuesta realizada por Allen & Overy a los principales agentes del mercado de las infraestructuras, cuyos resultados concluyen que la mayoría de los encuestados valoran positivamente esta iniciativa, aunque consideran que los efectos no se notarán antes de dos o tres años vista.

Uno de los aspectos principales de este sondeo es la elección del país en el que se va a invertir, los Estados Unidos seguido de los principales mercados europeos, Reino Unido, Alemania, Holanda y Francia, conforman los primeros cinco países preferidos para realizar la inversión en infraestructuras.

Los inversores tienen claro que a la hora de invertir en un país u otro no quieren asumir riesgos y prefieren hacerlo en aquéllos que tengan un sólido Estado de Derecho, con seguridad jurídica, que ofrezca garantías a su inversión frente a las atractivas rentabilidades de nuevos mercados de dudosa regulación. Asimismo, los gobiernos pueden aumentar las posibilidades de atraer a nuevos inversores si definen concursos públicos transparentes, bien estructurados y que se resuelvan o adjudiquen en plazos razonables. Otros factores determinantes a la hora elegir un país donde invertir son su histórico de proyectos acabados, la posibilidad de financiación internacional y apoyo por parte del gobierno frente a una gran lista de oportunidades o el hecho de estar presente en un mercado local.

Los gobiernos deberían analizar exhaustivamente qué paquete de medidas estimularían más el atractivo de su país como lugar de inversión e incentivar a los inversores hacia aquellos sectores que garanticen el cumplimiento de las prioridades políticas definidas. Quizás aquellos Gobiernos centrados más en rentabilidades a corto plazo (más bajas pero estables e históricamente constatadas) se vean desbancados por otros países y sectores de mayores rentabilidades.

En cuanto a la preferencia de las inversiones, hemos podido observar que esta batería de medidas ha tenido distinta acogida según cada país, analizando uno por uno, las carreteras son la inversión preferida por EEUU, Alemania, Holanda, España e India. Las energías renovables son el activo más atractivo para España, ocupando el segundo lugar para EEUU, Alemania e India. Sin embargo, el Reino Unido que ya desarrolló este modelo, antepone inversiones sociales, como educación, salud y vivienda a las de infraestructura ferroviaria y de carreteras. Y en Oriente Medio, las inversiones en proyectos de energía se reducen a favor de otras infraestructuras especialmente las terrestres.

Por último, en este estudio se observa que estas medidas surtirán efectos positivos desde diversos aspectos, no solamente mejorará la situación financiera de estos países, sino que además provocarán una mayor confianza y seguridad en las propias infraestructuras, que se verán mejoradas, enriquecidas y actualizadas. Asimismo, repercutirá de forma positiva a la creación de puestos de trabajo como al enriquecimiento general del país.

Ahora solamente nos falta esperar que los gobiernos conscientes de la necesidad de estas medidas, inicien a la mayor brevedad posible las acciones necesarias para ponerlas en marcha y ojalá que la finalidad y objetivos que persiguen, tengan su efecto lo antes posible.

Puede consultarse el estudio en Allen & Overy

Anne Baldock

Directora del equipo de Proyectos, Energía e Infraestructura de Allen & Overy

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