Hemos aprovechado su experiencia en el sector asegurador para poder conocer la situación actual de esta actividad en plena reconversión. Joaquín Ruiz Echauri, socio de Hogan Lovells en Madrid, recogió hace unos dias en Londres el premio al mejor abogado español de Seguros por ILO Client Choice Awards 2012.  Se da la circunstancia que otros socios de la firma Sharon Lewis y Paolo Ricci,  fueron distinguidos como mejores abogados de Seguros y Reaseguros en Francia e Italia, respectivamente.  Este premio, que data del 2005, combina tanto las nominaciones de otros colegas como las opiniones de los propios clientes. La práctica mundial de Seguros y Reaseguros de Hogan Lovells está formada por 70 socios y 150 asociados. En Madrid el área cuenta con un destacado equipo liderado por los socios Joaquín Ruiz Echauri y Luis Alfonso Fernández Manzano y está especializada en el asesoramiento tanto en temas regulatorios y contenciosos como en operaciones del sector asegurador.

Sr Ruiz Echauri, desde su perspectiva, ¿en qué momento se encuentra el sector asegurador en nuestro país y como le afecta la crisis?

Todos los observadores coinciden en la solidez del Sector Asegurador en estos tiempos de crisis. Piénsese en ese sentido que el que ya antes del arranque de la crisis las inversiones inmobiliarias representasen sólo un pequeño porcentaje del total de las inversiones del Sector, unido a la longevidad ya de las normas que exigen diversificación y dispersión en las inversiones de activos representativos de provisiones técnicas, han supuesto dos excelentes colchones de robustez financiera a largo plazo para las Compañías, incluso en la turbulenta zona Euro.

Quizás el primer gran envite a esa solidez ha venido de la crisis de la deuda soberana, reto en el que ahora mismo Sector y reguladores están activamente trabajando para reconocer cómo y de qué manera deben aflorarse las minusvalías existentes. En todo caso, en general puede decirse que a diferencia de otros subsectores del mundo financiero, el Sector Asegurador en España es un oasis de seguridad, dónde los ahorros de los particulares, por ejemplo en productos de vida, están incomparablemente situados.

¿Qué brecha existe entre nuestro sector asegurador y los anglosajones que hasta la fecha han marcado la pauta?

En realidad, más que de brecha puede hablarse de enfoques diferentes. Creo que al Sector español está por venir una revolución en materia de comportamientos del consumidor en la compra de seguros, con un modelo en el que bancaseguros y mediación tradicional, siendo importantes, verán como las técnicas de comunicación a distancia y la compra directa les roban terrenos que hasta la fecha han sido exclusivamente suyos. El consumidor que salga de la Gran Crisis en la que nos encontramos sumidos es, sin lugar a dudas, un perfil de comprador totalmente distinto al existente en 2006. Otros aspectos, como la capacidad adaptativa de mercados como el Lloyds, siempre en busca de nuevas ofertas para nuevas demandas, van a seguir allí, enfrentadas con las grandes Compañías continentales, más enfocadas al gran consumo de seguros y a la cobertura eficaz de riesgos masa.

¿Qué tipo de asesoramiento  le piden a su despacho las empresas del sector?

Un asesoramiento de lo más variado. Las tres patas que lo forman, si se me permite la expresión, son el asesoramiento corporativo (consistente en compraventas de compañías, carteras, acuerdos de distribución en bancaseguros o entre Compañías, fusiones y adquisiciones, etc.), el regulatorio (dónde el papel de interlocución con la Dirección General de Seguros que tiene nuestro despacho, así como un know-how muy variado en tendencias de mercado y de operadores en el mercado son piezas capitales), y el litigioso (con una gran especialidad en siniestros industriales, siniestros de RC, líneas financieras y disputas sobre coberturas, en general), son cómo vasos comunicantes.

Dependiendo del momento y de las necesidades de los clientes oscilamos más de un tipo a otro de trabajo –por ejemplo, el período 2007-2009 fue un tiempo dónde el asesoramiento corporativo y regulatorio tuvieron un tremendo peso por la segunda oleada de acuerdos de bancaseguros y el trabajo que estaba dando la normativa de mediación de 2006, mientras que en 2010-2011 nos hemos centrado en reorganizaciones estratégicas de grupos aseguradores internacionales, con fusiones transfronterizas como reacción preventiva a Solvencia 2, o en mayor actividad en líneas financieras directamente relacionada con la crisis en la que nos encontramos-, pero en todo caso nuestra apuesta es por ser asesores de cabecera de nuestros clientes, con los que aspiramos a compartir visión estratégica de negocio, valores y aspiración por resultados de crecimiento y calidad.

¿Hasta qué punto es interesante para una firma legal contar con un área especializada en esta materia de seguros y reaseguros?

La especialización es una apuesta siempre en el largo plazo. Un despacho puede optar, o no, por enfoques de especialización, pero el mercado siempre es selectivo y el cliente totalmente clarividente a la hora de detectar algo tan básico como esto: “quién sabe y quién no sabe”. No necesariamente tener un determinado cartel o especialidad garantiza que el despacho en cuestión tenga de verdad know-how técnico-jurídico sobre determinada área, pero en mi opinión es siempre un buen comienzo. Concretamente el mayor problema que los clientes perciben en ciertos enfoques que hacen los despachos, en mi opinión, no viene de la especialización, sino de la amalgama de especializaciones.

Por ejemplo, el cliente se pregunta hasta qué punto un especialista en Derecho Sanitario y Farmacéutico, por poner un ejemplo, puede ser al mismo tiempo experto en Derecho Deportivo, Medioambiental o Fiscal… y esas situaciones suceden. Al mismo tiempo, sucede que difícilmente puede vivir el especialista sin tener a su lado especialidades que le complementen y permitan diferenciarse. En nuestro caso, por ejemplo, el tener a nuestro lado el mejor equipo en materia de Nuevas Tecnologías y Protección de Datos, Derecho Laboral o Derecho Bancario, nos permite diferenciarnos de la boutique tradicional, enfocada más que en otra cosa en el simple asesoramiento litigioso al Sector.

En el actual contexto de crisis y dentro de la experiencia que tienen respecto de siniestralidad en el Sector, ¿Qué porcentaje de casos se solventan vía extrajudicial, arbitraje y o  mediación?

El arbitraje y la mediación son, salvo en casos muy puntuales –como por ejemplo algún gran conflicto surgido de rupturas o incumplimientos de acuerdos de bancaseguros-, excepciones en el Sector. Bien puede ser que tras satisfacer la indemnización que corresponda en un siniestro industrial, el asegurador herede una acción sometida a arbitraje al ejercitar la subrogación frente al tercero causante, pero no hay una tendencia mayor o menor en ese sentido. Los acuerdos extrajudiciales siempre son buscados y deseados por el Sector, cuya actividad procesal es mucho más renuente de lo que podría pensarse –las Compañías son las primeras que prefieren un arreglo antes que un pleito, por múltiples y variadas razones-, pero digamos que en muchas ocasiones no se puede dar ese deseable final a toda disputa.

 

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