Gran acierto de los organizadores de estas III Jornadas sobre Arbitraje Inmobiliario  que se han puesto en marcha desde el Consejo Arbitral para el Alquiler, contar con la presencia de Juan Fernández-Armesto, abogado y árbitro independiente, quien pudo explicar con claridad las ventajas del arbitraje como método extrajudicial y sus riegos más visibles

Armesto inicio su exposición hablando que el arbitraje es libertad y citó el articulo 280 de la Constitucion de las Cortes de Cádiz  de 1812 “, el preferido del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de esta carta Magna, como ya sábeis”, subrayó donde ya se deja claro la posibilidad de resolver los conflictos a través de jueces o árbitros que designen las partes.

El ponente fue describiendo la evolución del arbitraje en nuestro país, con sencillez no exenta de rigor. Así comentó que la época franquista fue mala para la difusión del arbitraje y que juristas de la talla de Federico de Castro, incluso lo demonizaban  de esa actividad  hablando que su uso abría la puerta a la privatización del Derecho.

“En nuestro país fue el comercio internacional quien ayudó a potenciar el arbitraje en España, país que junto con otros suscribieron las Convenciones de Nueva York y Washington. De esta forma en el 2003 se adapta la Ley Uncitral de las Naciones Unidas a nuestra legislación arbitral; indicaba Armesto “es la ley que con la reforma del 2011 se aplica a todos los arbitrajes, también los relacionados con arrendamientos urbanos”.

El riesgo de la neutralidad de los árbitros

Para este profesional que ha participado en un centenar de arbitrajes internacionales, es evidente que el mayor riesgo que se corre en el arbitraje tiene que ver con la neutralidad de los árbitros. “Hay que darse cuenta que el árbitro suele ser un jurista casi siempre abogado, con un pasado, presente y unas expectativas laborales. De ahí que en su labor de árbitro de parte no sea al final demasiado independientes”.

Desde su punto de vista esta figura es la que más problemas da y habría que ver la manera de reformularla.  “Que en los arbitrajes de arrendamientos, como los que gestiona la Comunidad de Madrid exista solo un árbitro, nombrado por la institución es una excelente decisión que elimina muchos problemas”.señaló

Otro asunto que abordó, también de especial importancia, tuvo que ver con el control del trabajo de los propios árbitros. “La publicidad de los laudos, al igual que se hace desde hace muchos años con las sentencias, ayudaría a conocer mejor el arbitraje y saber por qué esas decisiones las toman los propios árbitros. “ En ese sentido pidió a las instituciones arbitrale que trabajen en ese sentido de ofrecer una mayor transparecencia en su trabajo. “Con ello se lograría que cada árbitro respondiera de sus laudos de forma más clara”.

A este respecto, Juan Fernández-Armesto consideró necesario, tal y como queda señalado, por otro lado en la última Ley de Arbitraje, que el propio árbitro dé cuenta de aquellas incidencias que pueden menoscabar su independencia e imparcialidad sobre ese asunto en cuestión. “Bastaría con diseñar un formulario lo más completo posible para que el propio árbitro pudiera dar cuenta de si hay o no intereses en ese asunto que entran en conflicto. De esa manera las partes podrían plantearse una posible recusación del mismo si fuera necesario”.

Como colofón a su intervención, el que fuera presidente de la CNMV  y hoy árbitro de prestigio para las principales instituciones arbitrales españolas e internacionales, subrayó la necesidad “que los que formamos parte de la comunidad arbitral podamos convencer a la justicia como sistema que podemos funcionar como un servicio esencial e independiente.” Y aclaró que la brecha que existe entre políticos y ciudadanos en nuestra democracia,  no debe abrirse entre el arbitraje y la propia justicia si éste mantiene su legitimidad e independencia.

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