Después de dos años de intensos trabajos y de estudiar cómo iban a presentar sus actividades en el campo de la responsabilidad social de la abogacía, Caixafórum, un lugar abierto a todo el mundo y preparado para eventos especiales, fue el sitio elegido para asistir al primer evento sobre Pro bono en el seno de la abogacía española. Teniendo como padrino  a Antonio Hernández-Gil, decano del Colegio de Madrid e impulsor desde hace cuatro años del CRSA, Centro de Responsabilidad Social de la Abogacia en esta institución colegial, esta jornada sirvió para chequear la actividad de de Pro bono en tres niveles; lo que hacen las grandes firmas, aquello que se impulsa desde voluntarios y bufetes más sencillos y, como colofón, la experiencia práctica de dos despachos punteros de Nueva York en esta actividad filantrópica

En medio de toda esta organización, la colaboración recíproca de siete bufetes en la confección de esta interesante jornada: CMS Albiñana & Suarez de Lezo; Cuatrecasas, Gonçalves y Pereira, Garrigues, Gómez & Acebo.Pombo; Pérez Llorca, Ramón y Cajal Abogados y Uría Menéndez; en el auditórium, muchas caras conocidas vinculadas a esta actividad, que se conjugaban con representantes de fundaciones y ongs, habituales usuarios del asesoramiento jurídico de estas y otras firmas legales.

Antonio Hernández-Gil, que tuvo que ausentarse por coincidir este evento con el Pleno del CGAE; entidad a la que pertenece, recuperó su perfil de  profesor universitario para, en su documentada intervención hablar de los orígenes del Pro bono en la historia del Colegio que el dirige. De hecho recordó que ya en aquel siglo XVI, fecha de arranque de lo que es hoy la institución madrileña de los abogados, ya se hablaba de ayudar a aquellos sin recursos.  En estos cuatro años como decano recordó que fomentar el compromiso social de la abogacía era uno de sus objetivos. Y hablo del CRSA, como entidad creada hace cuatro años para impulsar este tipo de proyectos e incentivar a los 450 abogados que ya están operativos como voluntarios para esta entidad

El decano del ICAM subrayó el compromiso de su institución con la formación en esta actividad de claro realce social y señaló que en el futuro que ahora se abre, tendrá la abogacía que dar un paso adelante, ante la reducción de subvenciones y ayuda pública para el fomento de estas iniciativas: ·”En este contexto considero que el Colegio puede ser el elemento equilibrador entre la diversidad de organizaciones profesionales y despachos existentes. Además, estamos dispuestos a ayudar al abogado del pequeño despacho a que se integre en algún proyecto  y realice la actividad de Pro bono que quiera”

Al final de su intervención dejó claro que Pro bono y asistencia jurídica gratuita son dos iniciativas diferentes, si acaso complementarias en determinadas situaciones. Y avanzó a los asistentes una buena noticia; la organización en el propio ICAM durante el próximo mes de octubre de un evento internacional, http://bit.ly/zU2oba  , celebrado en noviembre del pasado año en la ciudad de Berlín, y en donde acudieron una notable representación de despachos españoles para explicar lo que hacen en esta actividad.

Todo sobre Pro bono

Tras su intervención  tuvo lugar la primera mesa redonda en la que compartieron tiempo y mesa de debate, Constanza Vergara, de Pérez-Llorca, como moderadora, y que contó como ponentes a  :  Javier Escudero, de Garrigues, Javier Carvajal, de Cuatrecasas Gonçalves Pereira, Carmen Pombo, de Gómez-Acebo & Pombo y José Pérez Santos, de Uría Menéndez. (ver foto inicial) A lo largo de esta sesión se fue explicando de forma sencilla y práctica qué es el Pro Bono y como se implementa en un despacho de abogados

En este sentido fue Carmen Pombo, directora de la Fundación Fernando Pombo, quién se encargo de definir esta práctica. Desde su punto de vista es una parte importante, pero no la única, de la responsabilidad social de la abogacía. “Son actividades de asesoramiento jurídico que se prestan a otras entidades sin coste alguno para la entidad , sin que colisione su puesta en marcha con la justicia gratuita que imparten los colegios de abogados” De alguna forma, lo que se pretende es, que la vida de esas personas  desfavorecidas cambie a través del derecho.

Todos los asistentes reconocieron que esta práctica está más estructurada y avanzada en el mundo anglosajón, que en España,donde es un movimiento incipiente pero con  grandes perspectivas, visto el éxito de convocatoria de este evento. Preguntados por este periodista, en el turno abierto, tras escuchar estas  exposiciones, si sería necesario en el futuro que exista una entidad reguladora del Pro bono, a modo de los clearing house americanos,  que sirven de ayuda a los despachos norteamericanos para gestionar estos asuntos, Javier Carvajal, abogado de Cuatrecasas, reconoció que esa figura se podría contemplar en el caso  de que el escenario fuera más máduro del que es hoy en la actualidad.

En su intervención, Carvajal recordó que este tipo de actividades que impulsan en su firma no se hace ni por marketing; notoriedad o interés. “Siempre se lo explicamos a los letrados más jóvenes: creemos que tenemos un compromiso moral con la sociedad que saldar”. También señalo que este movimiento en la mayor parte de los despachos es un movimiento que se desarrollo de abajo a arriba, nunca impuesto por la dirección de la firma. Otra confidencia que nos reveló es que muchos de sus letrados, ya implicados en actividades que se organizan desde Cuatrecasas en materia de Pro bono, ya realizaban actividades similares con anterioridad de forma individual.

Oferta amplia y  organizar la demanda

Por su parte José Perez Santos, abogado de Uría Menéndez, recordó que los despachos allí reunidos en este macroevento, al final representaban a más de 4000 profesionales deseosos de ser solidarios. A su juicio, hay una oferta notable de actividades y “es lógico reconocer que nuestros abogados están bastante preparados”. Sin embargo, considera que es necesario acotar la demanda de este tipo de asesoramiento jurídico y hacer un uso responsable de los recursos para llegar a más entidades sin ánimo de lucro y de mejor forma.  “en muchas ocasiones es fundamental tener una guía para conocer mejor esa asociación con la que vas a colaborar”

Finalizó esta mesa redonda Javier Escudero, abogado de Garrigues, quien explicó cuál es el proceso de puesta en marcha de una actividad Pro Bono en una firma legal. En su opinión, siempre es bueno tener un procedimiento para canalizar esas ofertas. “En el momento que nos llega esa posible colaboración, un Comité de Abogados de la firma lo valora; se trata de saber la transparencia de la entidad y, lo que es más importante que no genere un conflicto de interés en la firma”. Luego se trata de tratar el asunto con la misma calidad y profesionalidad que cualquier otro. “

En el turno de preguntas, los asistentes cuestionaron ciertos aspectos como por ejemplo la decisión de algunos despacho s de poner en marcha su fundación, para así canalizar esta iniciativa. “Ese ha sido nuestro caso, comentó Carmen Pombo; “desde aquí impulsamos la actividad de los abogados de Gómez-Acebo& Pombo; en nuestro caso estas horas de Pro bono son computables de igual forma a las h oras que los abogados del despacho tienen que facturar a lo largo del año”, confesó

Por su parte, Javier Escudero, recordó que en este tipo de servicios que se prestan a estas entidades no se debe cobrar IVA y  esbozó la consulta V2396/09 de la AEAT donde queda reflejado este supuesto. Otra de las dudas de los asistentes fue en relación con el tiempo y motivación de los abogados para que realicen estas prácticas altruistas, en opinión de José Perez Santos a veces puede más la ilusión que el tiempo real que uno tiene. Y recordó que Uría Menéndez dispone de una Guia de Voluntariado, elemento de ayuda para que sus letrados hagan estas prácticas no retribuidas

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