Estuvieron callados, pero muy interesados, en todo el desarrollo de esta jornada sobre Pro bono a la que hemos asistido en Caixafórum . Todd Crider, socio de  Simpson Thacher & Bartlett LLP y  Andres Gil, socio de Davis, PolK & Wardwell LLP, en su dia formaron parte del Vance Center, una entidad que impulsa la responsabilidad social de la abogacia en Nueva York. Ellos cerrarno esta jornada con el mensaje de ánimo para el incipiente movimiento Pro bono español: “En un contexto de crisis como el que vivimos, donde las ayudas públicas van a descender notablemente, el sector privado deberá dar un paso al frente y ser el motor del Pro bono en los próximos años”,confesó Crider.

Y explicó como al inicio de esta recesión, alla por el 2008, su despacho, en lugar de entrar en la ola de despidos de otros bufetes, propuso a  algunos de sus abogados que desarrollasen esta actividad como  servicio público, con la reducción de salario y tiempo de atención.

Ambos letrados han colaborado en una de las organizaciones pioneras a nivel mundial en esta materia es el The Cyrus R. Vance Center for International Justice que está integrada  en el Colegio de Nueva York. Este institución se llama así en homenaje a la memoria de quien fuera Secretario de Estado de los Estados Unidos de América y abogado ejerciente, Cyrus Vance (1917-2002), que la dotó de fondos a través de un legado para que pudiera desarrolar su noble actividad cívica desde el ejercicio profesional de la abogacía.

En la actualidad, los grandes despachos de abogados del mundo dedican una parte de su tiempo a defender este tipo de causas. Y también hay muchos abogados que de un modo individual se implican en este tipo de causas. En unos casos como patrocinantes y en otros, también, como directamente como la parte interesada.

Para Andres Gil, “es evidente el trabajo y entusiasmo de los abogados españoles en este tema. Ahora, para seguir avanzando, es fundamental que se cree la llamada cadena de Pro bono , donde diferentes instituciones trabajan conjuntamente para su desarrollo. Asi lo hemos hecho en EEUU, desde instituciones como el Vance Center u otros clearing house y así debería empujarse en países como el de ustedes”.En este entorno de notable recesión, también coincidió con su colega de mesa en la necesidad de que la abogacía lidere este tema de forma clara y evidente, ante la falta de ayudas públicas.

Ambos letrados explicaron con todo detalle, moderados por Javier Menchén, de Ramón y Caja Abogados,  cómo se ha ido desarrollando la actividad de Pro bono en la abogacía de su país. Bucearon en la historia para dejar claro que ya presidentes como John Adams aparecía en su época como defensor de los esclavos negros.  “Hablar de Pro bono es hacerlo de un compromiso individual  y ético de cada abogado”, explico Gil.  También el propio letrado tiene la posibilidad de hacer una aportación económica del mismo importe que si fuera un servicio  de asesoramiento a esa entidad.  “Llevamos cualquier tipo de tema, defraudación de entidades hipotecarias, victimas de violencia domética etc”.

Por su parte Crider, señalo que la consolidación del Pro bono viene de la mano de la actividad de diferentes entidades, facultades de Derecho; Colegios  de abogados, organizaciones de  abogados y las ya citadas clearing houses, son parte activa de este movimiento, donde también tiene cierta presencia el propio poder judicial. “Gracias a los clearing house podemos atender ciertos asuntos que desconocemos al principio y es en algunas ocasiones, un filtro para trabajar o no ciertos temas”.

Sobre el procedimiento de activación del caso, resaltó que es muy similar al de un asunto tradicional, las exposiciones de Gil y Crider dejaron entrever que son asuntos tratados con el mismo rigor y profesionalidad que los habituales: “En EEUU, ya para estar en ciertos rankings también se tiene muy en cuenta las horas Pro bono que haya realizado tu firma. “Y señalo que los 700 abogados de su entidad habían realizado 75 horas pro bono cada uno.

Latinoamérica, otro mercado

En el turno de preguntas fueron abordados para aclarar algunos aspectos de sus exposiciones. Crider avanzó que el Vance Center, entidad en la que ha colaborado varios años, mantiene buenas relaciones con otras instituciones de América Latina:”Fundación Pro Bono de Chile, quizás sea la más conocida y activa, pero también en Colombia y Perú se está notando mucho movimiento en estos temas”. También destaco que hay una notable colaboración  en estos países entre ongs y fundaciones y los despachos de esos países. “Asi también hay Comisiones Pro bono en la barra  de Mejico; Costa Rica Brasil o Argentina”.

La llamada cadena Pro bono, es a juicio de Andres Gil, “la culpable del desarrollo de esta actividad en la abogacía de los EEUU:  “Asi nació el Vance Center, de la mano del Colegio de Nueva York para promover el trabajo pro bono  tanto a nivel nacional, como, sobre todo, en el plano internacional con entidades o colectivos de América Latina.·. En esta entidad hay representantes de quince bufetes de  Nueva York y recientemente elaboraron la Declaración Pro Bono de las Américas, donde cada abogado deja claro a que numero de horas se compromete realizar en este sentido.

Crider explicó que la recepción de asuntos es bastante democrática. “Tanto desde los clearing house como por nuestro propios abogados, recibimos bastantes peticiones de asesoramiento Pro bono. Luego nuestro Comité Pro bono se encarga de valorar, pues estas horas tienen tanto valor como las que se facturan de forma habitual”. Y confiesa un extremo que gracias a este tipo de iniciativas, sobre todo a nivel internacional, puede generarse una colaboración entre despachos diferentes, habitualmente competidores en la práctica habitual.

 

 

 

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.