Tanto la Consejería de Justicia de la Generalitat de Cataluña como el Tribunal Arbitral de Barcelona (TAB) han coincidido en la necesidad de unificar la calidad del arbitraje en Cataluña, donde coexisten hasta una decena de cortes arbitrales. En este sentido, la consejera de Justicia de Catalunya, Pilar Fernández Bozal, ha querido transmitir “el encargo de trabajar para coordinar el esfuerzo de toda Cataluña que permita mantener la calidad de las instituciones arbitrales”. Más allá ha ido el presidente del TAB cuando ha reclamado “la necesidad de replantear el modelo de futuro y apostar por una fusión de las instituciones arbitrales”, ha dicho Jesús de Alfonso.

 “Entendemos la importancia de crear una institución fuerte, potente y profesional para poder servir a la sociedad mediante profesionales de prestigio”, ha dicho la consejera de Justicia de la Generalitat de Catalunya, Pilar Fernández Bozal, que ha remarcado la importancia de un “crecimiento ordenado para que el arbitraje logre dar sus frutos”.

 Además de la decena de cortes arbitrales que existen en Cataluña, en todo el Estado “parece que cada día se añade alguna a la larga lista, amparándose en una idea de especialización que genera un exceso de oferta”, ha denunciado el presidente del TAB Jesús de Alfonso. Precisamente, en el ámbito de la especialización, el presidente de esta institución arbitral de referencia, ha reclamado que “recaiga en los árbitros, que deben ser profesionales reconocidos en sus ámbitos, más que en las instituciones arbitrales, que deben trabajar para la imparcialidad y la transparencia”.

 A parte de reclamar este cambio de modelo que avance hacia la fusión de las cortes arbitrales, Jesús de Alfonso, también ha reclamado una ampliación de la relación universidad y arbitraje que debe aportar una mejora de la posición social, económica i jurídica de esta disciplina. En este sentido, la consejera de Justicia Fernández Bozal ha señalado la idoneidad de dotar a la ciudadanía de “herramientas como el arbitraje que permiten resolver conflictos privados a través de procedimientos privados, efectivos, y eficientes”.  

 En febrero de 1989, la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Barcelona, el Ilustre Colegio de Notarios de Barcelona, el Consejo de la Abogacía Catalana y el Colegio de Abogados de Barcelona impulsaron la fundación de la Asociación Catalana para el Arbitraje, de la que depende el Tribunal Arbitral de Barcelona (TAB). En 2009 se incorporó como miembro de pleno derecho el Decanato Autonómico de Registradores de Cataluña.

 El TAB es un centro de administración de arbitrajes, sin ningún tipo de límite geográfico. Cuando dos partes en conflicto han incorporado una cláusula en el contrato o hacen un acuerdo de someter al arbitraje, el TAB se encarga de administrar el arbitraje y de nombrar los árbitros que deberán resolver la controversia. El arbitraje es un mecanismo de resolución de controversias alternativo de la justicia ordinaria.

Sus ventajas (flexibilidad procesal, especialización, rapidez, economía) han favorecido que una parte muy significativa de litigantes lo prefieran: unas veces por desconfianza hacia la estructura del procedimiento judicial, otras por el interés que hace que el árbitro sea una persona experimentada en las complejas relaciones empresariales de hoy en día y otros, por preferir la rapidez de una sola instancia a las garantías de los largos recursos judiciales.

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