Hasta ahora la persona que era pillada fumando un porro y hasta en posesión de una ‘china’ (cantidad mínima de droga) terminaba procesada en la Justicia e iba a parar a prisión. La ley antidrogas 23.737 reprime la tenencia, aunque sea en dosis mínimas, y la comercialización. Muchas veces los ‘porreros’ se zafan de la represión sobornando a los policías.

El fallo de la Corte declaró inconstitucional el segundo párrafo del artículo 14 de la ley de estupefacientes 23.737, que textualmente reza: “La pena será de un mes a dos años de prisión cuando, por su escasa cantidad y demás circunstancias, surgiere inequívocamente que la tenencia es para uso personal”. A partir de ahora, esta norma queda automáticamente derogada y no será de aplicación por la Justicia.

La causa concreta tomada por el máximo tribunal ha sido la llamada ‘caso Arriola’. En ese expediente consta que el 16 de enero de 2006, en la ciudad de Rosario, la policía detuvo a cinco jóvenes, cada uno de los cuales llevaba en sus bolsillos, sin exhibición alguna, entre uno y tres cigarrillos que contenían cada uno de 0,16 a 0,30 gramos de marihuana. Los jóvenes recurrieron la condena y el caso llegó hasta el Supremo.

La Corte marca una tendencia liberal, de resguardo de la privacidad, mediante un caso que establece una clara línea divisoria entre el consumidor y el ‘camello’. Sebastián Arriola y Mónica Vázquez, que habían vendido los cigarrillos de marihuana a los cinco jóvenes, fueron condenados por comercialización de drogas a penas de 6, 4 y 2 años de prisión y actualmente están cumpliendo dichos castigos en una cárcel común.

El gobierno de la presidenta Cristina Fernández apoya el cambio de tendencia impuesto por la Corte y en base a este fallo se abocará a elaborar un nuevo proyecto de ley antidrogas, menos represiva hacia el consumidor. Y que contemple la asistencia sanitaria pública a los adictos –ahora casi inexistente-, así como regulaciones sobre la producción y tráfico de los precursores químicos.

En cambio, la Iglesia se opone frontalmente. “Hay que dificultar el acceso y el consumo, no facilitarlo. El fallo de la Corte puede leerse como que ‘todo está bien’ y ése es un mensaje contradictorio, perjudicial”, dijo el obispo Jorge Lozano. Y el Episcopado sentenció que “la droga es sinónimo de muerte; la Iglesia apoya toda iniciativa que ayude a alejar a las personas de la droga y no acuerda con las que facilitan el consumo”.

El inicio en Argentina de una era más permisiva con las drogas genera temores en algunos sectores, pues creen que reforzará la creciente presencia de narcos en el país, que se ha convertido en el principal mercado del Cono Sur. Cada día hay más noticias en relación al tráfico de estupefacientes. Tres empleados de la Secretaría Nacional Antidrogas fueron procesados y detenidos como presuntos narcotraficantes, pues habrían intentado vender 7 kilos de cocaína que transportaban en una furgoneta oficial.

Además, en los últimos 15 días la Justicia decomisó casi 9 toneladas de efedrina, una sustancia importada de Asia y usada aquí de materia prima de las drogas sintéticas o exportarla a México. Más de una decena de mexicanos están detenidos en Argentina. E incluso, han arribado sicarios de Colombia y Perú para acribillar a cinco paisanos suyos que habían buscado refugio en Buenos Aires.

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