Sin embargo, no lograron ponerse de acuerdo sobre los puntos más conflictivos, como por ejemplo qué activos pueden beneficiarse de estas ayudas, cómo ponerles precio y durante cuánto tiempo estará vigente este nuevo plan de rescate bancario.

La comisaria de Competencia, Neelie Kroes, confirmó su intención de presentar en las próximas dos semanas unas líneas directrices para encuadrar la actuación de los Estados miembros.

Por su parte, el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, pidió controles por parte del Ejecutivo comunitario para garantizar que la creación de ‘bancos malos’ en otros países de la UE para sanear a las entidades con problemas no acabe perjudicando a los bancos que no tienen dificultades como las españolas.

El comisario de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, anunció que las líneas directrices que presente el Ejecutivo comunitario fijarán “un marco claro sobre la valoración de estos activos, la lista de activos que pueden beneficiarse de estos planes (que no deben ser únicamente los “tóxicos” sino también los que sólo están “dañados”) y las condiciones para los bancos que reciban apoyo a través de la compra o la garantía de activos dañados y para las reestructuraciones cuando sean necesarias”.

Los principios acordados por los ministros de Economía de la UE para tratar los activos tóxicos son los siguientes: que se realice una valoración correcta y coherente de los mismos para garantizar la igualdad de trato; que los bancos beneficiarios mantengan una parte del riesgo y se impongan condiciones a los directivos; que se garantice la transparencia a la hora de seleccionar los activos que se puedan beneficiar y que se controle de cerca la aplicación de estas medidas por parte de la Comisión.

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