competició mootSeis universidades españolas han participado en la quincuagésima cuarta edición de la prestigiosa competición internacional Phillip C.Jessup Internacional Moot Court Competition. Un torneo en el que varios estudiantes de derecho se dividen por equipos para simular un juicio ante un Tribunal formado por un cuerpo de juristas y expertos en la materia. La sede de Cuatrecasas en Barcelona ha acogido durante tres días las rondas nacionales de este torneo que en España se celebra por vez tercera y que es la antesala de la gran final que se celebra en Washington D.C.

 El Moot Court Competition se celebra en en más de 80 países y participan medio millar de escuelas de derecho. Se trata de una competición que se celebra, en primer lugar, a nivel nacional cuyo ganador accede después a las rondas finales que se celebran en la capital estadounidense.

La prestigiosa firma de abogados Cuatrecasas ha acogido el torneo, que en su tercera edición española ha duplicado los participantes.
Las oficinas del bufete en el Paseo de Gracia de Barcelona se han llenado durante tres días de estudiantes de la Universidad Carlos III de Madrid, de ESADE, la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Barcelona, la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y la Universidad de Navarra. Cada universidad forma un equipo “el nuestro está formado por 4 personas”, dice Patricia López, una de las participantes” y la verdad es que ha sido un trabajo de grupo muy importante. Sobre todo al principio, en el momento del Brainstorming inicial. Después ya nos dividimos por partes el trabajo: demanda y contestación a la demanda”.

De este modo durante los dos primeros días se celebran rondas de juicios, hasta que el último día se celebra la final española que en esta edición ha coronado a la Universidad Autónoma de Madrid como ganadora.

Los estudiantes de derecho han acudido a la cita con una meticulosa preparación. “La verdad es que lo han hecho todos muy bien”, asegura el doctor en derecho y socio de Roca y Junyent Eduard Sagarra, que valora de manera muy positiva esta iniciativa. “Es una forma de incentivar a los jóvenes profesionales a afrontar un caso difícil y sobre todo a pensar que lo importante es no ganar, sino convencer”.

Tras la intensa preparación de los estudiantes llegaba el momento más importante: exponerlo en la sala, y algunos de ellos confesaban que los nervios pueden jugar en contra “Yo he llegado a tirar una botella al mover un papel”, dice con una pequeña sonrisa otro estudiante “supongo que eran los nervios, pero lo cierto es que a medida que pasan los minutos te vas relajando y estoy muy contento en general”. Además, los participantes señalan que el caso no era en absoluto sencillo, una afirmación que comparte Sagarra.

El caso
Se trata de un país imaginario que se encuentra con problemas que tenía problemas de que el mar va comiendo terreno. Otro país que tiene delante, en la misma bahía, le da un crédito para poder hacer vallas, una especie de pared en el mar para que no entren las olas. Finalmente desaparece el país y los habitantes deben trasladarse como refugiados a este otro país que les había dado un crédito. Este les considera inmigrantes ilegales, y los traslada a otro país – pequeño país – en el que los derechos humanos no son avanzados. Les tienen, por decirlo de algún modo, en un centro de internamiento.

“Es una situación en la que se plantean varios problemas: si este país sigue siendo Estado, si ha desaparecido o no, y si tiene competencias desde el punto de vista internacional para relacionarse como tal”, dice Sagarra, que define como “muy interesante lo que los alumnos han expuesto de la jerarquía normativa que en derecho internacional es distinta. Y además – apunta – plantea una novedad desde el punto de vista jurídico internacional: el si pueden existir o no refugiados por culpa de la contaminación”.

Las valoraciones

Tras las primeras rondas, ha habido un receso en el que el tribunal ha valorado a los alumnos y es ha dado consejos de cara al futuro. Las palabras de Sagarra han girado alrededor de una idea: la ilusión, tanto individual como colectiva. “Además, bajo mi punto de vista los profesionales deben tener otras tres virtudes: conocimiento de idiomas, porque es fundamental para la comunicación, mundología, porque es importante saber estar i en último lugar algo muy importante que es la coherencia”.

José Luis Ituarte, otro de los estudiantes que ha participado de las jornadas valoraba y mucho estas palabras. “Tener la posibilidad de estar con unos jueces tan reconocidos que nos están ofreciendo el disfrutar de un ambiente jurídico y a la vez, disfrutar de compañeros de otras universidades que también comparten nuestros intereses es una gran oportunidad que recomendaría a cualquiera. Estamos muy agradecidos”.

Finalmente, y después de tres días de competición, hay que escoger un ganador que eligen los distintos jueces que han participado de estas jornadas. Ahora, el siguiente paso será hacer las maletas y cruzar el charco para asistir a las rondas finales de este torneo en el que participa un equipo de cada país y de donde saldrá el ganador mundial de la competición.