Por Alvaro Antón Luna. Vicepresidente de Forensics, Arbitration & Corporate Recover. Accuracy

Las tres agencias de rating, las americanas Standard & Poors (S&P) y Moodys, y Fitch, de capital francés, actualmente están en boca de todos, y, especialmente, por la falta de la oportunidad temporal de sus decisiones de rebajar los rating de los distintos países de la Unión Europea. Aunque no era un país, el primero en levantar las alarmas por los métodos de calificación, fue la caída de Lehman Brothers. Su “default” no solo no fue previsto en modo alguno por dichas Agencias, sino que éstas calificaban las emisiones de deuda del Banco de Inversión con la mejor nota el mismo día de su quiebra (AAA).

Los ratings, hasta la semana pasada han sido determinantes para, al menos, tener la oportunidad de buscar financiación, especialmente en los mercados internacionales. Así, la semana pasada, a pesar de la rebaja de rating, las emisiones de deuda fueron colocadas incluso a un tipo de interés inferior al de emisiones anteriores. Aunque no es condición necesaria, el rating es exigido por todos los inversores a nivel internacional, por aumentar la trasparencia. Adicionalmente, los efectos de una rebaja del rating de un país, pueden llegar a tener efectos muy significativos en las corporaciones del mismo, especialmente en estos momentos de falta de liquidez.

Así, sobre todo desde finales de 2010 y en el año 2011, las rebajas de rating parecen ser indiscriminadas, y, en algún caso, con aparente falta de criterio, y, sin lugar a dudas, a destiempo (los casos de Italia y Portugal lo ponen de manifiesto). Así la semana pasada, y el mismo día se rebajaba en uno o en dos escalones la calificación de deuda emitida por nueve países de la Unión Europea.

De forma gráfica, se compara los rating de las principales potencias europeas en 2011 y 2012, que refleja que estas rebajas llegan tarde, ya que demasiados países han sido “Matrícula de Honor” hasta 2011. En concreto a los españoles nos hace recordar tiempos pasados de un escenario idílico defendido hasta bien entrado el año 2010: en España no había crisis.

Fuente:  Raings Standard& Poors. Bloomberg y Reuters. Elaboración propia

 

Los efectos generales de estas rebajas: inestabilidad-caos y coste superior de la deuda

A posteriori, es fácil concluir que las Agencias de Rating (i) presuntamente no hicieron sus deberes en el momento en el que estalla la crisis en 2008 y en su evolución posterior (ii) y no fueron todo lo estrictas que debieron ser. Es, sin embargo ahora y, por sorpresa, cuando más se necesita su apoyo para salir de la crisis, cuando dichos ratings están siendo rebajados. Las revisiones a la baja están siendo más exhaustivas, fomentando desde estas Agencias la desestabilización económica y monetaria. Y no solo a nivel de países, sino que el propio Fondo de Rescate (“FEEF”), uno de los mecanismos específicamente creados para salir de la Crisis, con la reciente rebaja de calificación, tiene que sostener un coste de financiación superior.

A nivel general, se podría decir que el rating es casi directamente proporcional al coste financiero de las emisiones de deuda por el incremento de la prima de riesgo (de impago). Son muchos los efectos de las rebajas, pero, adicionalmente, destacamos los siguientes (i) especulación en los mercados y (ii) aquellos países y sociedades que estaban calificadas, han sufrido más con sus nuevas calificaciones y “downgrades”.

Las excepciones confirman la regla. En concreto, Estados Unidos, a pesar de la rebaja de rating, a día de hoy paga menos por su deuda.

El futuro de las Agencias de Rating: más competencia, transparencia y valor añadido

Inicialmente, desde nuestro punto de vista, el problema de las Agencias no reside en el criticado Oligopolio Americano que ostentan las mismas. Así, otros Oligopolios con carácter revisor y cuyas opiniones tienen total trascendencia en el mercado, como son las compañías auditoras “Big-Four”, funcionan correctamente, excluyendo claro aquellas situaciones en las que se ha incurrido en conflictos de independencia. Otros no relacionados con este sector, como el de Coca-Cola y Pepsi, funcionan correctamente por la elevada competencia entre los distintos players.

A nuestro juicio, en relación a los problemas planteados anteriormente, en la actualidad se plantean diversas acciones que podrían ayudar a conseguir que las opiniones de las Agencias de Rating

  • Sean independientes y objetivas, siendo estos dos los valores prioritarios a conseguir,
  • No sean sorpresivas ni los cambios tan bruscos, buscando, salvo excepciones, un “soft-landing”, evitar sorpresas desagradables y una mayor previsibilidad de sus efectos, y
  • Sus opiniones no se conviertan en un mero peaje a pagar, y no sean pasadas por alto (recientemente Francia, España y Grecia se han financiado sin problema alguno a pesar de la rebaja de rating de AAA a AA+, dos escalones de AA- a A, o la calificación de Grecia como país insolvente por Fitch, respectivamente).

Entre otras, las acciones o medidas a llevar a cabo en relación a las Opiniones emitidas, podían ser las siguientes:

  • Emisiones de Opinión con periodicidad establecida (trimestrales, o semestrales), como ya sucede con las compañías auditoras.
  • Mayor transparencia y constancia en los criterios para generar estabilidad. A modo de ejemplo, Portugal e Italia han manifestado su descontento por las recientes rebajas “infundadas” e incluso han emprendido acciones contra ellas.
  • Emisión de Opiniones conjunta, consensuada y simultánea por, al menos, dos Agencias para incrementar la independencia, el valor añadido y evitar las duplicidades actuales: “cuatro ojos ven más que dos”. Las posibilidades de combinación son múltiples, entre otras, dos agencias internacionales, o una agencia internacional junto a otra con capilaridad nacional.
  • La aparición de nuevos competidores en el mercado y el incremento de la competencia, es básica.
  • Supervisión por las entidades reguladoras de los mercados, como puede ser la CNMV en España, o la AMF en Francia.
  • Otros factores como que sea el inversor el que pague por el servicio de calificación, se baraja como una posibilidad para incrementar la independencia.
  • Por último, que las opiniones emitidas por las distintas Agencias,  especialmente en los casos de negligencia o en los que se incumplan los compromisos de independencia, tengan alguna trascendencia sobre las mismas y los firmantes. Es decir, que las Agencias puedan ser acusadas de irresponsabilidad. En la actualidad la Ley Americana impide este extremo (1ª enmienda).

5 Comentarios

  1. De las medidas que mencionas, creo que la más efectiva sería el aumento de la competencia. Creo que el oligopolio de las agencias de rating es difícilmente comparable con coca cola y pepsi (el efecto en el mercado, la economía y sobre todo las finanzas públicas es muy diferente). Para garantizar más independencia en los ratings, tienen que entrar nuevas agencias al sector y competir en condiciones. Una vez exista una competencia más justa, las agencias también se esforzarán por tener la mejor calidad de los ratings.

  2. Sinceramente, creo qwue tiene toda la razon.

    Son un organisimo con muchisima fuerza e impacto en nuestra economia y es increible que no sean fiables.
    Nos vemos todos afectados, ya sean gobiernos o empresas a las que todas nuestras carteras estan expuestas, sin fundamento.

  3. Hola Miguel,

    No es el Oligopolio lo que más me preocupa! Supongo que has «leído» que la comparativa con Pepsi y Coca-C es extrema. Es un ejemplo de cuando hay «excelencia», objetividad, independencia y responsabilidad en el trabajo que se hace(que le ha pasado a Coca-C cuando ha vendido productos caducados?), no haría falta tanta competencia generada por muchos mas players (ayuda a diversificar el riesgo). Sin embargo, no podemos vivir de sueños, por ello, las opiniones deben ser emitidas por al menos dos agencias (i.e. una internacional y otra nacional)

    Me preocupa mas el hecho de que haya 3 Agencias calificando lo mismo, y al mismo tiempo (variaciones de meses o dias): se duplica el trabajo, ellas mismas se contradicen en muchos casos, no se pueden gestionar los impactos de la calificacion de cada Agencia, y vuelven locos a los inversores y mercados.

    Hablamos cdo quieras. Buen fin de semana.

  4. el pb es que todo el sistema ha atribuido a estos señores de las agencias una responsabilidad exagerada, como si tuviesen poderes mágicos. ahora descubrimos que contratos de todo tipo (de financiación sobretodo) hacen referencia a estas calificaciones y que de repente las agencias tienen un poder increible y, pero aún, que sus predicciones son tan escuchadas que causan lo que están prediciendo…

    pd: coca cola no considera a pepsi su única competencia, sino cualquier cosa líquida que ingieras: agua, agua con gas, zumos, leche, etc. ese es su mercado potencial.

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