El Despacho de Abogados Toda & Nel-lo ha elaborado esta guía de todos los escenarios relacionados con la empresa que podrían verse afectados por el Coronavirus. Hoy, os hablaremos de las cuestiones mercantiles que pueden verse gravemente afectadas, en un artículo del Socio de Área Mercantil, Josep María Balcells.

1. ¿Es un caso de fuerza mayor que justificaría no suministrar a mis clientes por no recibir materia prima o producto de los países afectados (China, Italia, etc.)?

Es preciso analizar caso por caso y verificar, primero, si existe contrato de suministro
y, en ese caso, cómo se regula en él la fuerza mayor. En derecho español “nadie responderá de aquellos sucesos que no hubieran podido preverse, o que, previstos, fueran inevitables”. Además, deberemos examinar la ley aplicable al contrato: si no fuera la española, las consecuencias por fuerza mayor podrían variar de un país a otro según como la interpreten sus jueces. Siempre será clave informar inmediatamente al cliente de la imposibilidad de atender los pedidos, la causa y el tiempo estimado, y así acotar el riesgo de daños y perjuicios que nos puedan reclamar. La dificultad estriba en determinar el grado de imposibilidad de suministrar o intensidad de la fuerza mayor.

2. ¿Me puede un cliente exigir que compre las materias primas más caras de proveedores situados en terceros países si no puedo abastecerme desde China?

Salvo que el contrato lo prevea o sea fuerza mayor (imposibilidad de suministrar), como proveedor deberé seguir abasteciendo a mis clientes incluso si mi margen empresarial se resiente (o entra en pérdidas) por el encarecimiento de materias al tener que acudir a otros mercados fuera de China (cuestión distinta sería si hubiera una carencia absoluta de esa materia a nivel mundial). Ahora bien, estas situaciones de empeoramiento de las condiciones (“hardship”) tienen un límite, cuando el cumplimiento del contrato deviene imposible y suele reconducirse a una renegociación de las condiciones.

3. Y, como cliente de empresas chinas, ¿es definitivo el certificado del gobierno chino acreditando motivos de fuerza mayor?

Aunque pueda constituir una prueba útil de la existencia de fuerza mayor en China,
para nada se debe considerar definitiva o incontrovertible, por no tratarse necesariamente el gobierno chino de una parte imparcial, ni tener reconocida una autoridad global como sí tendría la OMS. Por lo tanto, habrá que estar a lo que, en cada caso, termine dictaminando el tribunal o corte arbitral competente. Sea como fuera, recomendamos ser sensibles (sin descuidar el aspecto comercial por proteger en exceso el jurídico) al estrés que, en las próximas semanas, sufran nuestras relaciones cliente-proveedor, tan frecuentemente basadas en la confianza mutua y el largo plazo.

4. ¿Queda cubierta la fuerza mayor en mi póliza de seguro, como para resarcirme de los daños que me cause la pérdida de clientes o para indemnizar a terceros los daños que cause mi empresa por no atenderos los pedidos?

En principio y como regla general, las pólizas de seguros suelen excluir tantos los
supuestos de fuerza mayor y los casos de empeoramiento de condiciones (“hardship”) de sus condiciones generales y particulares. No obstante, es importante revisar las pólizas que tengamos vigentes, especialmente si cubren la exportación, para determinar exactamente qué supuestos se excluyen. Es posible que una póliza excluya la fuerza mayor, pero cubra los retrasos en el suministro antes de que sea declarada oficialmente la fuerza mayor. Por tanto, es preciso examinar tanto la naturaleza de la fuerza mayor como su extensión geográfica y su duración temporal.

5. Si un proveedor no nos ha informado de la rotura de su cadena de suministro y simplemente deja de servir los pedidos sin más justificación ¿Podremos reclamarle daños y perjuicios?

Como hemos expuesto anteriormente, el deber de diligencia y buena fe es la mejor justificación para mitigar o eludir los daños y perjuicios que se causen. El proveedor que prevea su imposibilidad de suministrar en tiempo y forma los pedidos en curso ha de comunicarlo lo antes posible a su cliente y establecer las medidas necesarias para mitigar al máximo los perjuicios que pueda ocasionar. Aunque teóricamente la causa de fuerza “se arrastra” de un proveedor a otro, ello no puede servir para exonerar la responsabilidad de cada cual para actuar con diligencia y prontitud a efectos de reducir el daño en lo posible. Una actuación negligente y despreocupada de un proveedor puede ser objeto de una bien fundada reclamación de los daños y perjuicios generados. Daños y perjuicios que podrían incluir no solo los daños directos o también los indirectos y no sólo el lucro cesante sino también el daño emergente si no pueden ampararse suficientemente en una causa de fuerza mayor.


Sobre el autor

  • Josep María Balcells
  • Socio responsable del Area de Derecho Mercantil y Derecho Internacional
  • Toda & Nel-lo

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