En un contexto actual donde el arbitraje también ha modificado sus reglas para seguir siendo un método atractivo de resolución de conflictos, parece tomar importancia la figura del Secretario en la institución arbitral. Hemos querido por ello, aproximarnos a CIMA, corte Civil y Mercantil creada en 1989, para conocer a través de Luis Argüello jurista, y actual secretario, desde hace más de dieciséis años,  las labores propias de esta figura. “ de alguna forma soy el órgano permanente de la Institución en el sentido de que acudo a CIMA todos los días laborables y dedico muchas horas a mi cometido en las oficinas de la Corte.” De esta forma reparte su tiempo en dos clases de funciones : a) las propiamente procedimentales, y b) las de carácter administrativo. “Por mandato Estatutario soy el actuario de todos los procedimientos arbitrales que administra CIMA y, también, por imperativo de los Estatutos debo dar fe de los actos de la Institución.”subraya

Luis Argüello Bermúdez, nacido en Las Palmas de Gran Canaria. Cursó  el bachillerado en el colegio de los Jesuitas de dicha capital. Se licenció en derecho por la universidad de la laguna y en año 1957 ingresó por oposición del Cuerpo de Abogados del Estado. Desempeñó sus funciones en las delegaciones de Hacienda y Tribunales de Baleares, Cádiz y Madrid pasando a ocupar diversos puestos en las asesorías jurídicas de organismos de la Administración central.

Finalizó su carrera administrativa como Secretario General del Tribunal Económico Administrativo Central. En la etapa comprendida entre 1981 y 1987 presidió la Asociación profesional del Cuerpo de Abogados del Estado. Una vez jubilado de la Administración se hizo cargo de la Secretaría de la Corte Civil y  Mercantil –CIMA- en cuyo puesto permanece en la actualidad. También ha estado colegiado y lo está en la actualidad en el ICAM, bien como ejerciente, bien como no ejerciente en atención a las exigencias de la Ley de Incompatibilidades.

Sr Argüello: ¿Cuál es el valor añadido que aporta CIMA al mundo empresarial?

Fundamentalmente, la posibilidad de ofrecer a las empresas y particulares un medio rápido y eficaz de solucionar sus conflictos al margen de los Jueces y Tribunales de la jurisdicción ordinaria.

Las empresas y particulares cuentan con una alternativa a la jurisdicción ordinaria encomendando la solución de sus litigios a unos Árbitros magníficamente preparados que dictarán su laudo en breve plazo (bien en los seis meses que establece en la Ley de Arbitraje, bien el que las partes hayan establecido) y que motivarán adecuadamente su decisión.

Basta ver en la página web de CIMA la lista de Árbitros de la Corte para comprobar la calidad de esos Árbitros: Abogados del Estado, Letrados del Consejo de Estado, Catedráticos y Abogados destacados de los despachos más importantes de España.

 

 ¿Cuál es el papel de una figura, como la suya, Secretario dentro de la Institución?

Podría decirse que soy el Órgano permanente de la Institución en el sentido de que acudo a CIMA todos los días laborables y dedico muchas horas a mi cometido en las oficinas de la Corte. Distinguiría en mi labor dos clases de funciones: a) las propiamente procedimentales, y b) las de carácter administrativo. Por mandato Estatutario soy el actuario de todos los procedimientos arbitrales que administra CIMA y, también, por imperativo de los Estatutos debo dar fe de los actos de la Institución.

Para cumplir el primer cometido debo recibir las solicitudes de arbitraje, tomar las previsiones iniciales que sean necesarias, dar traslado a los demandados de dichas solicitudes, adoptar las diligencias de ordenación del procedimiento, acudir a las comparecencias y pruebas, leer los laudos para corregir posibles errores de fechas, nombres, direcciones y circunstancias similares, y , por último, notificar dichos laudos.

En el aspecto administrativo me corresponde llevar los libros oficiales de la Corte, ejecutar los acuerdos de la Asamblea General, Presidente y Comisión de Gobierno así como adoptar las disposiciones sobre provisiones de fondos, tasas, honorarios y costas, amén de otras funciones como relaciones con el Ministerio del Interior y Órgano de la Jurisdicción Ordinaria, expedición de certificaciones, evacuación de consultas, cotejos de documentos, etc … y llevar la Secretaría de la Comisión de Gobierno con voz pero sin voto.

– ¿Dónde está la clave, a su juicio, de un buen arbitraje; en los Árbitros, en la elección de la Entidad …?

Tradicionalmente se ha dicho que un arbitraje es bueno si el Árbitro es bueno y esto puede predicarse también de las Instituciones. Una Corte es buena si sus Árbitros son buenos. Por eso la clave de éxito de CIMA se encuentra en la calidad de sus Árbitros a que anteriormente me referí.

 ¿Qué opinión le merecen los cambios introducidos en el Reglamento CCI de enero de este año? ¿ Cree que las Cortes españolas podrán adaptarse a su forma correcta?

Los cambios introducidos en el Reglamento de la CCI me parecen, por regla general, acertados. La CCI es una Institución de mucho y antiguo arraigo en el arbitraje y es de suponer que esos cambios han sido muy meditados y discutidos.

Cosa diferente en que todos esos cambios sean transportables a los Reglamentos de las Cortes Españolas, aunque he de reconocer que algunas de las innovaciones del Reglamento de la CCI son verdaderamente atractivas. Tal ocurre con la posibilidad de introducir una regulación del Árbitro de emergencia, las normas sobre multiplicidad de partes, multicontratos y acumulación, y quizá, aunque esto es mucho más complejo, el examen del proyecto de laudo por la Corte.

 ¿Qué debe hacer el nuevo Ministro de Justicia para impulsar el arbitraje en nuestro país? ¿Qué espera de la nueva Ley de Mediación?

Creo que el Ministerio de Justicia de acuerdo con el de Educación debería impulsar el estudio del arbitraje dentro de la universidad a fin de que los estudiantes, al licenciarse, conozcan debidamente esta institución al igual que conocen la estructura y funcionamiento de los órganos de la jurisdicción ordinaria.

También le pediría que, al igual que sucede en Madrid, con el Juzgado 101, se creen juzgados especializados en materia de arbitraje en las principales provincias españolas a fin de facilitar la marcha de los procedimientos y la ejecución de los laudos en función de las competencias que la Ley de Arbitraje concede a los Jueces.

Con respecto a la nueva Ley de Mediación creo, personalmente, habrá de esperar algún tiempo para ver su incidencia. La figura del Mediador es encomiable en su afán de conseguir un acuerdo entre partes que evite a éstas el tener que acudir a un procedimiento judicial o arbitral; pero el hecho de que una parte pueda no aceptar el acuerdo si no le conviene a sus intereses y de que cualquiera de ellas pueda abandonar la mediación en el momento en que lo desee, le resta atractivo y deja la mediación carente de verdadera eficacia.

CIMA entre sus funciones tiene estatutariamente establecida la mediación, pero en los 16 años que llevo de Secretario en la Institución solo se ha recibido una solicitud de mediación. Quizá con la nueva ley pueda producirse un cambio de signo,  pero estimo que será a lo largo de varios años.

 

 

 

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