Photo1Association of Corporate Counsel (ACC), la asociación internacional que vela por los intereses de los abogados internos, va a celebrar el próximo mes de mayo en Barcelona su congreso europeo. María Jesús Alonso, presidenta de ACC Europa, es la artífice de que este importante cónclave recale en España.

¿En qué va a consistir este congreso?
Es el encuentro europeo anual de los abogados internos de empresas y organizaciones. Cada año se celebra en un país de Europa y este año lo celebramos en Barcelona. Estoy especialmente contenta de haberlo traído a España porque es el vigésimo congreso europeo, es decir, que ACC Europe tiene un recorrido, una estabilidad y un prestigio, ya que es una asociación formada por abogados internos y para abogados internos específicamente, y que responde a las necesidades de esta forma específica de ejercicio de la abogacía.  En Europa ahora haremos 20 años, pero en el mundo -estamos en 75 países- llevamos ya 30. Este año precisamente estamos celebrando el trigésimo aniversario. El Lema del congreso de este año es «No esperes a que cambie:¡hazlo cambiar! El abogado interno como motor del cambio».

¿Cuáles son hoy en día los retos de los abogados de empresa?
Precisamente acabamos de publicar una encuesta realizada a más de 1.100 responsables de departamentos jurídicos de 36 países distintos y nos indican que los principales retos a que se está haciendo frente hoy en día es ética y cumplimiento, seguido muy de cerca por los cambios regulatorios o incluso de política sectorial, así como la privacidad de la información. Además, como es lógico, las empresas aplican la reducción de costes a todos los departamentos, incluido el jurídico y el abogado interno. En ese papel doble de ejecutivo en la empresa así como de asesor jurídico, tiene que ser capaz de conjugar ambas necesidades.

¿Cuál es la situación del abogado in-house en España?
Habría que distinguir entre la situación de las grandes empresas españolas que tienen su sede social en España y tienen departamentos jurídicos grandes, las multinacionales que tienen oficinas aquí y con departamentos jurídicos muy pequeños o incluso de una sola persona, y las empresas medianas y pequeñas que han decidido tener un abogado interno esperando reducir costes de abogados externos. La situación es muy distinta, pero en todos ellos se nota la presión por la reducción de costes y por demostrar la efectividad y la eficiencia de estos departamentos jurídicos internos. Pero en todos los casos suelen tener una relación muy directa y fluida con la dirección general e incluso con el consejo de administración.

¿Y en comparación con otros países?
Hace unos años en España había muy pocos abogados internos. Casi sólo los tenían los bancos y las inmobiliarias. En estos momentos, en España aún hay menos abogados internos pero hay una tendencia a aumentar este tipo de posiciones. En los sectores altamente regulados siempre han existido abogados. En estos momentos hay muchas modificaciones de todas las regulaciones, hay una especial por el cumplimiento normativo, el denominado compliance, y la ética en los negocios, por lo que se tiende a disponer de abogados internos incluso en empresas que tradicionalmente no disponían de ellos.

¿Las empresas son cada vez más conscientes de la importancia que juegan los abogados internos?
Sí, son mucho más conscientes, y es que los abogados internos aportan un conocimiento interno del negocio y del funcionamiento de la empresa, que permite al abogado detectar muy rápidamente y de manera fácil los posibles riesgos o implicaciones, no sólo de las disposiciones nuevas, sino de las propias actuaciones comerciales u operativas de la empresa. Adicionalmente, enfocan de manera muy eficiente las posibles consultas a los abogados externos para que la respuesta de éstos se ajuste a las necesidades o dudas específicas de la empresa y no pueda recibirse una respuesta más genérica o no aplicable. Con ello la efectividad del trabajo de los abogados externos es mayor y la utilidad del dinero invertido en la consulta a estos abogados externos se maximiza también.

¿Cómo valoran su trabajo con respecto a los abogados externos?
Cada una de estas formas de ejercicio aporta elementos diferentes a la empresa y a los órganos de dirección de la empresa. Ya hemos comentado el doble papel del abogado interno, y en cuanto al abogado externo la relación no debe ser mala ni distante, ya que ambos se complementan y aportan el conocimiento y asesoramiento legal que la empresa necesita en cada momento.

¿Cómo suele ser esa relación?
Suele ser una relación muy buena. Además el abogado interno debe sentirse cómodo con el abogado con el que en cada momento trate del despacho o bufete que sea.  Si no existe química entre ambos, difícilmente se realizará un buen asesoramiento a la empresa, ya que en muchas ocasiones el abogado interno actúa de traductor entre las necesidades de la empresa y el asesoramiento del abogado externo.

¿Sigue existiendo una brecha salarial?
Según reflejan los resultados de la encuesta que comenté antes que hemos realizado a más de 1.100 responsables de departamentos jurídicos, un 38% ganaba unos 250.000 USD de media.  Habría que hacer la trasposición de salarios a datos en España. Realmente no dispongo de datos en España, aunque varían mucho de unos casos a otros y en especial cuando el abogado interno además lleva la secretaría del consejo de administración, fundamentalmente en entidades cotizadas.  La variación de nivel de responsabilidad supone también un rango salarial muy amplio.

¿Qué aspectos se tienen en cuenta a la hora de contratar un despacho externo?
Siempre se consideraba la flexibilidad para adaptarse a las necesidades de la empresa en el modo de prestación del asesoramiento legal. Actualmente, esa flexibilidad incluye de manera muy importante la capacidad de realizar la facturación de manera cerrada, por presupuesto o por proyecto. El modo de facturación por horas ya no es aceptado en Estados Unidos, ni en la mayor parte de Europa. Es incontrolable por la empresa cliente y premiaría la ineficiencia, lo que no quiere decir que no se valore el tiempo invertido por el asesor externo, pero la efectividad es esencial, del mismo modo que también se le exige al abogado interno. Hay muchas fórmulas novedosas de facturación que resultan muy interesantes para los despachos.

¿Y qué servicios se externalizan?
Depende mucho de cada empresa. Hay algunas que externalizan el trabajo rutinario y dedican sus abogados internos a cuestiones más específicas y para ellos de más valor añadido. Sin embargo, otras tienen muy estructurado su trabajo y sus abogados internos realizan el trabajo habitual o rutinario de manera muy eficiente y sólo externalizan las cuestiones excepcionales. Algunas empresas prefieren grandes despachos internacionales que les dan apoyo de manera homogénea en casi todos los países y otras empresas prefieren utilizar despachos más pequeños, especialmente locales, que les aportan la especificidad que buscan y suelen ser más flexibles en procedimientos y se adaptan a cada necesidad concreta.

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