En concreto, el 44% de los extranjeros que tenían más de 16 años cuando emigraron llegaron a España en busca de un trabajo pese a no tener una oferta cerrada, situación que se dio en el 52,5 por ciento de los varones y en el 36 por ciento de las mujeres, según la EPA.

Por contra, el 9,5 por ciento de estos inmigrantes sí contaban con un contrato previo, lo que significa que un 11,8 por ciento de los hombres y un 7,3 por ciento de las mujeres ya tenían un empleo localizado en España cuando emigraron.

La encuesta destaca que uno de cada cuatro extranjeros emigró a España «por un motivo relacionado con el reagrupamiento familiar», bien para vivir con alguien que ya residía en el país, bien para acompañar a una persona que emigraba por motivos laborales.

En este sentido, destaca la diferencia entre hombres y mujeres, porque mientras un 33,7 por ciento de extranjeras emigraron a España por reagrupación familiar, el porcentaje de varones que lo hicieron no llegó al 16 por ciento.

Una vez en el país, el 14,7 por ciento de los inmigrantes que encontró trabajo recibió ayuda de familiares y amigos para ello, especialmente en los casos de nacidos en países europeos no miembros de la Unión (el 29% recibió ayuda) y en los latinoamericanos (el 27,7 contó con este apoyo).

El grueso de los extranjeros ocupados (80%) dicen no haber recibido ningún tipo de apoyo para encontrar su actual empleo o crear su propia empresa. No en vano, el mayor porcentaje de ayuda de la oficina pública de empleo se da entre los europeos no comunitarios (3,3%) y los nacionales de países miembros de la UE (1%), conforme destaca la EPA.

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