La NASA muestra cómo el cinturón de sargazo se extendió a niveles récord por el caribe mexicano

Nuevos datos satelitales confirman una expansión sin precedentes del cinturón de algas en el Atlántico, con máximos históricos y crecientes consecuencias ambientales, sanitarias y económicas para la región.

El sargazo es un género de macroalgas marinas de color parduzco (Sargassum) que flota libremente en el océano sin necesidad de estar fijas al fondo marino.

Cuando llega en grandes cantidades a las costas y playas —un fenómeno conocido como «marea marrón»—, forma mantos densos que alteran el paisaje y el ecosistema.

El sargazo en las playas de México se debe a una combinación de factores naturales y humanos que potencian su crecimiento y lo arrastran hasta las costas del Caribe mexicano.

La llegada masiva de fertilizantes agrícolas, aguas residuales y descargas de grandes ríos (como el Amazonas y el Mississippi) aportan grandes cantidades de nitrógeno y fósforo al agua, actuando como un fertilizante natural que acelera la reproducción del alga. A esa situación se suma el aumento de la temperatura de los océanos favorece que el sargazo crezca más rápido y sobreviva por más tiempo en el Atlántico tropical.

Por otro lado, también se observan cambios en los patrones de circulación oceánica y los vientos empujan las grandes acumulaciones de sargazo desde mar abierto hacia el oeste, impactando directamente en las costas orientadas hacia el mar Caribe (como Tulum, Playa del Carmen, Mahahual y Cancún).

La NASA, junto con la Universidad del Sur de Florida, detectó que el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico alcanzó niveles históricos de acumulación en el Caribe y el Golfo de México.

En junio de 2026 se midieron aproximadamente 33,6 millones de toneladas de sargazo cruzando el océano, siendo el segundo año con mayor biomasa registrada en la historia (detrás de 2025).

Al llegar a la costa, el sargazo asfixia los corales y pastos marinos, libera gas sulfuro de hidrógeno al descomponerse y afecta gravemente al turismo y a la pesca local.

Resolver el problema del sargazo requiere una estrategia integral que combine la prevención, la contención en el mar, la recolección adecuada y el aprovechamiento de la biomasa

Además del monitoreo del crecimiento del sargazo, se pueden utilizar barreras flotantes especializadas en el mar (diferentes de las usadas para derrames de petróleo) para desviar o detener el sargazo antes de que colapse la costa.

También se pueden emplear barcos y sistemas tipo «pontón-rampa» para levantar el alga mientras está viva y activa en el agua, lo que evita que se hunda, contamine el fondo marino o llegue a pudrirse en la playa.

Una vez que la masa llega a las playas, se puede actuar retirándolo mecánicamente. Para ello se utiliza maquinaria ligera que levante únicamente el sargazo y minimice la extracción de arena, evitando la erosión costera.

En la tarea de recolección es importante proteger a los trabajadores del sulfuro de hidrógeno (un gas tóxico y maloliente que libera el sargazo al descomponerse) mediante equipo de protección adecuado y horarios regulados.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.