El exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, señaló que armas que vienen de Estados Unidos matan a los mexicanos
El exembajador plantea que la violencia transnacional y el flujo de armas y fentanilo son problemas que ninguna nación puede resolver en solitario.
Frenar las muertes provocadas por armas provenientes de los Estados Unidos exige la cooperación del gobierno estadounidense.
El diplomático reconoció que, desde la llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum, y bajo la dirección del titular de Seguridad, Omar García Harfuch, México ha hecho “bastante”.
La propuesta central de Ken Salazar implica construir alianzas de seguridad en “marcos durables y legales”, con el modelo del T-MEC. Si el comercio logró un marco para los 500 millones de habitantes de América del Norte, dijo, la seguridad también debe tenerlo.
La violencia transnacional entre Estados Unidos y México constituye una crisis de seguridad compartida, estructurada principalmente por un flujo bidireccional donde las armas estadounidenses fluyen hacia el sur y los narcóticos ilegales (como el fentanilo) viajan hacia el norte. Esta dinámica genera altos índices de letalidad en territorio mexicano y una crisis de salud pública por sobredosis en suelo estadounidense.
La situación actual se define a través de varios ejes críticos de tensión, operativos y estrategias diplomáticas bilaterales:
Armas de EE. UU. en México: El propio exembajador estadounidense Ken Salazar reconoció públicamente que el armamento proveniente de EE. UU. «mata a miles de mexicanos». La facilidad de acceso a armas de alto poder en el mercado estadounidense abastece directamente la capacidad de fuego de las organizaciones criminales mexicanas.
La crisis del fentanilo: Esta sustancia sintética provoca más de 100,000 muertes anuales en Estados Unidos. Washington presiona constantemente a México para que desmantele los laboratorios clandestinos y las estructuras de los cárteles dedicados a su producción y exportación.
La administración de Donald Trump mantiene bajo su doctrina de seguridad nacional el nombramiento de ocho organizaciones criminales mexicanas como Organizaciones Terroristas Transnacionales (FTO), argumentando que representan una amenaza directa a la seguridad civil e interna de EE. UU.
Las relaciones bilaterales enfrentaron un serio bache diplomático a raíz de un incidente en abril de 2026, «CIAgate», cuando dos agentes de la CIA murieron en un accidente en la Sierra Tarahumara (Chihuahua), desatando cuestionamientos mutuos sobre las operaciones de agencias estadounidenses en territorio mexicano.
En octubre de 2026, tras denuncias del Comando Norte de EE. UU. sobre presuntos disparos hacia una patrulla de la Guardia Costera desde el lado mexicano en el Río Bravo, se movilizaron unos 500 militares estadounidenses hacia el valle del Río Grande. Para mitigar las fricciones y evitar violaciones de soberanía, ambos países implementaron «operaciones espejo», en las que cada ejército patrulla estrictamente su propio lado de la frontera compartiendo inteligencia en tiempo real.
Así mismo, el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. (DHS) lanzó una campaña fronteriza para neutralizar e inhabilitar los drones tecnológicos utilizados por los cárteles de la droga para el contrabando y la vigilancia.






