La violencia vicaria en México es una forma de violencia de género donde el agresor utiliza a las hijas o hijos para manipular, dañar o controlar a la madre

La violencia vicaria es considerada tanto de acción como omisión, cometida en contra de una mujer, por la persona con la que tenga o haya tenido una relación de matrimonio, concubinato o relación de hecho, con la intención de causarle cualquier tipo de daño o sufrimiento, separarla de sus hijas e hijos y causar desapego en el vínculo materno-filial.

Se clasifica dentro de la violencia de género, ya que los casos más habituales son aquellos en los que el padre agrede o mata a los hijos para causar dolor a la madre. La violencia vicaria se manifiesta mediante la sustracción de menores, la retención ilícita, el impedimento de convivencia o la manipulación emocional.

La palabra vicario proviene del latín vicarius, que significa «sustituto» o «reemplazante». A su vez, deriva del sustantivo latino vicis (cambio, turno o vez). Etimológicamente, designa a quien hace las veces de otra persona, ostentando su poder y facultades.

La violencia vicaria está reconocida en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, y ya se encuentra tipificada como delito en 29 entidades federativas (incluyendo la Ciudad de México, el Estado de México y Puebla).

Diversas instancias, incluida la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), han reforzado la protección de niñas, niños y adolescentes en estos casos. Las autoridades familiares están obligadas a suspender la guardia, custodia o régimen de convivencia del agresor y dictar órdenes de protección urgentes para restituir a los menores.

La violencia contra la mujer en México y todo el mundo se puede ejercer de diversas maneras, que van desde el aspecto psicológico y emocional, hasta las agresiones físicas; sin embargo, en los últimos años se ha concientizado sobre la violencia vicaria, considerada una de las formas más crueles de daño, por incluir a los hijos de la víctima y el agresor.

El agresor realiza violencia vicaria utilizando a los hijos como herramientas para controlar y manipular a la madre, afectando su bienestar emocional. A través de amenazas, manipulación y aislamiento, busca destruir el vínculo materno y castigar a la mujer.

La violencia vicaria es un tipo de violencia psicológica que generalmente se da en la pareja, ya que el abuso o la agresión tiene lugar entre dos personas que tienen o habían tenido una relación. El agresor busca causar el máximo daño a la víctima, utilizando para este fin lo que ésta más quiere: sus hijos.

Este tipo de violencia es la expresión más cruel de la violencia de género. Consiste en dañar a los hijos para causar un sufrimiento irreparable a la madre. El peligro principal radica en que el agresor instrumentaliza a los menores, poniendo en riesgo su integridad física, psicológica y emocional.

Los principales peligros y manifestaciones incluyen, entre los casos más extremos, terminar con el asesinato de los hijos como el método máximo para destruir la vida de la madre.

En otros casos, los niños sufren amenazas, manipulación, alienación parental y coacción, lo que les genera un trauma profundo. Los agresores utilizan las custodias y denuncias falsas como arma para seguir ejerciendo control y coacción, alargando el conflicto. Busca someter a la mujer bajo la premisa de «hacerle daño donde más le duele», silenciándola por el miedo a que sus hijos sufran.

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