Rodeado de una gran expectación y como primer ponente del Foro Antonio Fontán, Miquel Roca, uno de los padres de la Constitución del 78, y presidente del bufete del mismo nombre, no defraudó a los asistentes. En una intervención cargada de ironía pero no exenta de realismo Roca manifestó en varias ocasiones en su discurso la necesidad de un pacto institucional entre las principales fuerzas políticas “para que las reformas que estamos emprendiendo sirvan para algo y se consoliden”

Ausente Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, aún recuperándose de sus problemas de salud, fue Rafael de Mendizábal, dos veces presidente de la Audiencia Nacional y expresidente de la Sala Tercera del Tribunal Supremo quien glosó la figura de Roca, “una de las figuras claves de la transición española” y del propio Foro organizado por Nueva Revista ” porque el espíritu y las enseñanzas de Antonio Fontán no deben olvidarse”

En su intervención, Miquel Roca subrayó que nos estamos situando en un nuevo escenario propiciado por la crisis. Un nuevo entorno en el que todos tendremos que adaptarnos.”Hemos vivido por encima de nuestras posiblidades, comento “y ahora hay que realizar una serie de reformas profundas que necesitan del consenso institucional. Si no se lograra ese acuerdo, es evidente que el futuro de nuestro país sería muy incierto. ”

En este contexto de incertidumbre también aludio a la necesidad de potenciar la formación académica a todos los niveles. Que la Formación Profesional deje de ser el lugar de los fracasados escolares y reorganizar la propia Universidad. “Es fundamental que el país se forme y preparado para ser subsidiado. De esta forma, cuando se acabasen los subsidios siempre quedaría la fortaleza de un país formado e instruido”

Preguntado por el debate existente entre Madrid y Catalunya, Roca fue tajante al señalar que el no observa que exista discriminación linguistica en Catalunya “pese a que pueda existir esa percepción desde el Gobierno Central”. También comento que el propio fallo de la sentencia del Estatut habría podido crear en los catalanes un sentimiento de desafección “palabra que utilizó el expresidente Montilla en algunos de sus discursos”, recordó porque todo ese proceso previo al fallo fue muy político “porque no podemos olvidar que la sentencia dictada sobre el mismo fue por un organismo el TC que ya había agotado su mandato”.