Actualmente, existen pocas dudas acerca de la eficacia de la tecnología en la detección de actividades delictivas. Procesos que, hace apenas pocos años, se realizaban de forma manual se han conseguido modelizar y automatizar para hacer frente a un aumento del volumen de información, fruto del mundo globalizado en el que vivimos. 

Un ejemplo es la normativa sobre Prevención de Blanqueo de Capitales y Financiación del Terrorismo (PBCFT), de actualidad gracias al anuncio de la futura creación de la Autoridad Europea contra el Blanqueo de Capitales (AMLA), cuyas competencias vayan más allá del sector financiero.  

La preocupación de la Unión Europea en este sentido por los continuos casos de blanqueo y el reto añadido que ha supuesto el aumento de la operativa online a partir de la pandemia, refuerza la obligación de hacer foco en el desarrollo de tecnología que ayude a sujetos obligados, Estados y organismos supranacionales a hacer frente a un reto como éste. 

Imagen: Esteban Calderón. Responsable del área de Customer Services AMLcheck. Prosegur AVOS

Actualmente, los avances tecnológicos en el campo del PBCFT permiten ayudar a las entidades financieras a automatizar el análisis de comportamientos sospechosos para una correcta detección y posterior reporte. Y resulta fundamental ya que, en muchos casos, estos comportamientos requieren del análisis de un volumen alto de información. 

Trabajamos en la modelización de estos comportamientos en procesos automáticos que revisen dichas casuísticas para que se genere una alerta tan pronto como se produzca la sospecha. 

¿Cómo podríamos, si no, detectar, por ejemplo, ingresos recurrentes de dinero en diferentes cajeros automáticos, realizados por la misma persona durante varios días? Es un caso real que detectamos gracias a la tecnología. El comportamiento sospechoso, unido a la imposibilidad de demostrar el origen de los fondos, es una casuística que permite a la entidad aplicar los protocolos definidos y cancelar la relación contractual con el cliente.  

De igual manera, es fundamental revisar regularmente las alertas generadas para ajustar la configuración con el objetivo de mejorar la eficiencia de estos controles. Como solemos decir, el compliance está vivo. La tecnología debe adaptarse con eficiencia y celeridad no solo a los cambios normativos, sino también a los contextuales y comportamentales en el ámbito financiero y, por supuesto, a los intentos cada vez más sofisticados de transgredir las normas para blanquear dinero o destinar fondos a la financiación de actividades terroristas. 

Afortunadamente, no solo estos intentos son cada vez más sofisticados. La aparición de tecnologías disruptivas como el Machine Learning y la Inteligencia Artificial suponen un paso adelante en la mejora de los procedimientos de gestión del riesgo adherido al blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. Son nuevas herramientas que nos permiten ser cada vez más exhaustivos en la detección y análisis de comportamientos sospechosos. 

Tras unos años más teóricos, ya estamos viendo aplicaciones prácticas muy interesantes que nos permiten seguir siendo competitivos en esta carrera en la que Gobiernos, Sujetos Obligados y compañías tech compartimos un único objetivo: luchar contra la financiación de actividades ilícitas.


Autor: Esteban Calderón. Responsable del área de Customer Services AMLcheck. Prosegur AVOS

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