Nessrin el Hachlaf BensaidLicenciada en Derecho y Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid, la trayectoria profesional de Nessrin el Hachlaf Bensaid, la candidata del grupo ‘Abogados Jóvenes 12.0’ a presidir el Grupo de Abogados Jóvenes de Madrid, comenzó en 2010 cuando se colegió en el Colegio de Abogados de Madrid (ICAM), y donde, inmediatamente entró, a formar parte del Observatorio de Justicia, concretamente en la Mesa de Trabajo de Extranjería. Posteriormente, accedió al Tribunal Constitucional donde obtuvo una de las seis becas que anualmente otorga este organismo, en el Departamento de análisis doctrinal. Su carácter inquieto le ha llevado a lo largo de los años a participar y colaborar en diferentes entidades sin ánimo de lucro, distintas asociaciones de inmigrantes, y en el Centro de Responsabilidad Social de la Abogacía del ICAM. Incansable activista en defensa de los derechos humanos, ha participado activamente como ponente en diferentes ocasiones tanto a nivel nacional como internacional, una tarea que compagina con su labor de letrada desde su propio despacho, especializado en las ramas de extranjería y penal.

Las elecciones, a las que se presentan dos candidaturas completas y una de individual, para un mandato de tres años, tendrán lugar el próximo lunes, 28 de octubre, desde las 10:00 a las 19:00 horas, en el Salón de actos del Colegio de Abogados de Madrid. 

¿Cómo y cuándo nace Abogados Jóvenes 12.0?

Abogados Jóvenes 12.0 nace hace relativamente poco, al menos como nombre tal cual; concretamente surge con la convocatoria de las elecciones a cubrir los puestos de la Junta de la Agrupación de Jóvenes Abogados de Madrid. Sin embargo, los componentes del grupo nos conocemos hace tiempo por haber coincidido en nuestra lucha y metas comunes.

Muchos de nosotros nos conocimos en cursos que se impartían en el propio ICAM, cursos de acceso al Turno de Oficio por ejemplo, y otros compartimos estancia en el Observatorio de Justicia durante nuestros primeros años de colegiación. De ahí surge una amistad, que nos lleva a crear un equipo de trabajo, que comparte unos ideales, entre ellos: ayudar a aquellos que como nosotros empiezan su andadura profesional.

¿En la presentación de la candidatura habláis de que vuestra meta es “llegar a ser excelentes profesionales” para lo que “necesitáis que el Colegio de Abogados esté a la altura de tan gran objetivo”. ¿Creéis que actualmente que el ICAM no está a la altura que exigen los nuevos tiempos y la creciente competencia?

En esta candidatura pretendemos que exista una mayor conexión entre el Colegio de Abogados y la Agrupación de Jóvenes Abogados (AJA), ampliando nuestras relaciones para dar cumplimiento, con las mejores garantías, de nuestro programa. Actualmente existen cosas que pueden mejorarse, pero no porque se estén realizando mal las cosas, sino porque existen nuevas exigencias y hay que adaptarse a la época de crisis que nos está tocando vivir, pero no por ello cesaremos en nuestro esfuerzo en cumplir con las inquietudes de los jóvenes abogados de Madrid.

¿Se ha quedado obsoleto el Colegio de Abogados de Madrid en su filosofía y forma de operar?

Nosotros como Candidatura aspirante vemos en el Colegio de Abogados de Madrid nuestra oportunidad de poder interactuar, pretendiendo adaptarnos a todas las necesidades. De esta forma, entendemos que la forma de operar del Colegio es un guión que estamos dispuestos a seguir pero adaptándolo a todas las inquietudes planteadas por los jóvenes abogados durante la campaña electoral.

¿Cuáles crees que son los principales problemas con los que os encontráis los jóvenes abogados?

La abogacía joven vive actualmente tres dificultades que podemos resumir en:  Inexperiencia: por ello proponemos el acceso a los cursos eminentemente prácticos del Turno de Oficio, de manera absolutamente gratuita el primer año.

Orientación Profesional: hay que generar un espacio público de debate, de colaboración, punto de encuentro e intercambio de experiencias e inquietudes entre los abogados jóvenes (red de colaboración) y potenciar los programas de orientación profesional (especialidades) del Colegio.

Formación: Me remito a la respuesta dada en la primera pregunta. El joven letrado necesita de una formación de calidad orientada al ejercicio profesional, dado que, a menudo, en las universidades no se nos enseña la parte práctica que es la que más necesitamos en realidad. Por eso, desde nuestra candidatura vamos a exigir que se ofrezca una formación de calidad a la altura de nuestras necesidades y nuestros bolsillos; y para ellos, abogaremos por que se nos impartan cursos gratuitos para el acceso al turno de oficio, cursos subvencionados y becas, entre otros.

¿Actualmente, el ICAM piensa en las necesidades y problemas de los jóvenes abogados y recién licenciados o le falta sensibilidad?

Partimos de la idea que el Colegio vela por los intereses de todos sus Colegiados. Obviamente, a pesar de existir un guión que se está llevando a cabo con los mejores propósitos para la abogacía madrileña, es cierto que nuestra presencia debe resultar necesaria y si me lo permites, decisiva para el colectivo de jóvenes abogados. Decir que falta sensibilidad en la forma de actuar del Colegio no creo que sea una forma acertada de describir su importante y compleja labor, pero si cojeara en algo tan importante como en el futuro profesional de los nuevos colegiados y no tan nuevos, nuestro equipo quiere estar con los seis sentidos puestos para alcanzar nuestros objetivos.

Háblame de las principales líneas de vuestro programa.

Nuestro programa tiene nueve puntos cardinales, propuestas concretas, realistas y necesarias, que se pueden resumir en: Exigir acceso gratuito durante los dos primeros años a todos los cursos especiales para los compañeros adscritos al Turno de Oficio, como ya he comentado previamente.

Luchar por conseguir precios especiales, con un 50% de reducción sobre su precio normal, financiados hasta en 12 meses directamente por el Colegio, sin intereses, a los siguientes cursos: Curso especial de derecho de familia, curso especial de derecho penal y procesal penal (en sus dos versiones, reducida y ampliada), master especial de derecho privado.

Potenciar la Bolsa de Trabajo del Colegio para los recién incorporados, mediante la creación de las sinergias necesarias y los contactos adecuados con los despachos colaboradores de la Comunidad de Madrid.

Dignificar el inicio en el ejercicio de nuestra profesión, velando por facilitar el camino al recién iniciado, defendiendo sus intereses a través de las entidades corporativas profesionales ante las Administraciones públicas.

Crear y potenciar un programa de libre suscripción que incluya una oferta de compañeros veteranos, adscritos al Turno de Oficio, para que puedan ser acompañados por los recién incorporados en sus guardias, asistencias y juicios (en todas las áreas de trabajo del Turno de Oficio) por los recién incorporados que quieran sumarse al programa.

Lucha sin cuartel, en apoyo de las iniciativas del Colegio y junto a los colectivos y asociaciones de compañeros, por la Justicia Gratuita y las justas reivindicaciones del T.O.

Luchar por la supresión de la inconstitucional ley de tasas, junto al Colegio, el CGAE y todas las instituciones, profesionales de la Justicia y compañeros, codo con codo.

Apoyar a todos los abogados jóvenes en la defensa de sus intereses profesionales, potenciando y desarrollando actividades en el ámbito profesional, formativo, social, cultural y corporativo, que beneficien tanto individual como colectivamente a los abogados jóvenes.

Generar un espacio público de debate, de colaboración, punto de encuentro e intercambio de experiencias e inquietudes entre los abogados jóvenes (red de colaboración).

En vuestro programa veo que se insiste mucho en la formación y en facilitar el acceso a ésta a todos los colegiados ¿Por qué?

Para todo profesional de la abogacía, la formación es imprescindible dado que ésta no finaliza tras salir de la Universidad. Siempre hay que estar actualizándose, las legislaciones están en continuo cambio y nosotros como defensores de la legalidad debemos ser conocedores de esos cambios para poder dar un servicio de calidad a nuestros clientes.

Somos conscientes de las dificultades que pasan un recién licenciado, porque son problemas que hemos vivido todos nosotros, y por eso vamos a luchar para que la formación, que es tan necesaria para echar a andar en esta nuestra profesión, no sea un privilegio al alcance de unos pocos; queremos que todos los compañeros tengan la oportunidad de hacer los cursos que necesitan y quieren y que el hándicap económico no sea una barrera para alcanzar sus metas.

Habláis también de la necesidad de potenciar la Bolsa de trabajo del ICAM ¿No funciona bien actualmente?

Sin entrar a valorar la calidad de los servicios, porque siempre es mejorable -y si merecemos la confianza de los abogados jóvenes de Madrid le aseguro que la vamos a mejorar-, tengo que decir que los servicios que se nos prestan son claramente insuficientes.

La Bolsa de Trabajo del ICAM es genérica y a menudo se buscan compañeros que tengan más de 10 años de experiencia; los agrupados a los que nosotros queremos representar no cumplen esos requisitos, y por eso es por lo que queremos crear una bolsa de Trabajo especial para jóvenes colegiados que tengan menos de 35 años o cinco años de ejercicio profesional. Pero insisto, se trata de complementar la Bolsa de Trabajo que ya existe.

¿Qué cambios necesita el ICAM para adaptarse a los retos a los que actualmente se enfrenta la profesión legal?

Entendemos que hay que escuchar más al abogado, sus problemas, su visión de la profesión y sus necesidades, para poder dar respuestas eficaces y a corto plazo. Pensemos que la Ley de Tasas ha sido un duro varapalo para los abogados para poder ejercer la profesión en condiciones dignas. Por ello y en colaboración con el ICAM, pretenderemos dar soluciones a ese abogado que se siente desprotegido, desorientado y preocupado.

¿Qué os parece el anteproyecto de ley de servicios profesionales?

No podemos negar que en España, en comparación con otros países europeos, necesitábamos de dicha Ley de Acceso a la abogacía en aras de conseguir una formación homogénea. En principio, esta ley debería de servir para conseguir que los futuros profesionales consigan una formación teórico-práctica de calidad que les sirva para el día a día de su ejercicio profesional y que además consiga que alcancen la competitividad que exige un mercado de libre circulación como el europeo.

Ahora bien, entendiendo la Ley 34/2006 como una disposición con intencionalidad de mejora y homogeneidad de requisitos para ejercer la profesión, debemos esperar a su aplicación práctica y a las buenas relaciones, en el sentido más amplio, de las entidades ejecutoras del contenido de la ley. Por un lado, el Ministerio de Justicia y los Colegios Profesionales de Abogados, junto con el CGAE, y por otro las Universidades y el Ministerio de Educación y Ciencia. Por ello, no se explica cómo en el artículo 3 de la mencionada ley, se establece que los cursos de formación correrán a cargo de las Universidades y de las escuelas de práctica jurídica, cuando en realidad deben ser los Colegios de Abogados quienes deben llevar la voz cantante como órganos de representación que son de este colectivo.

Por todo ello, considero que no se trata de frenar esta ley sino de limitarla y encauzarla para que sean efectivamente los Colegios de Abogados quienes se encarguen de la formación que requiere el joven licenciado; una formación por supuesto que deberá ser en todo caso subvencionada y/o becada, y no pretender dejarla nunca en manos de grandes despachos que buscan ingresos extras y becarios a bajo coste.

¿En Abogados Jóvenes 12.0 estáis a favor de la colegiación obligatoria?

Debemos partir de que existen dos modelos de colegio: un colegio al servicio de la ciudadanía, en este caso obligatorio; y un colegio al servicio del colegiado, en este caso de colegiación libre. Pues bien, para ser obligatorio el colegio debe ser un aparato de servicio público y esto solo es posible en un estado de alto contenido social y fuertemente, hablaría más de Defensor público, etcétera.  Pero este no es el caso nuestro, dado que con los recortes, con la reducción de los SOJ (Servicio de Orientación Jurídica), la aminoración del Turno de Oficio, la carencia de acciones de difusión de los valores de derecho (democracia inclusive), no cabe más que el segundo modelo y éste debe ser absolutamente libre para permitir la existencia de una pluralidad de modelos y aparatos.

¿Cómo veis desde Abogados Jóvenes 12.0 la crisis abierta en el seno de ICAM tras las últimas elecciones que dieron la victoria a Sonia Gumpert?

Desde Abogados Jóvenes 12.0 pretendemos ser independientes a los hechos que sean ajenos a la llevanza efectiva de nuestro programa. Si bien es cierto que fue una noticia que alcanzó cotas de información elevadas, no pretendemos que sea un punto negro que impida orientar y ayudar a los jóvenes abogados; es un tema que está ante los Tribunales y que son ellos quienes deben resolver. No nos compete a nosotros juzgar ni hablar de ello.

Hasta ahora la gran mayoría de los colegiados han tenido una participación muy poco activa en el ICAM, con muy baja participación electoral. ¿Pensáis que desde el Grupo de Abogados Jóvenes se puede impulsar una mayor participación?

Somos conscientes de que la participación en unas elecciones nunca es un atractivo para nuestros compañeros de profesión. Sin embargo, nosotros creemos que casi 5.000 abogados tenemos mucho que decir y mucho que exigir, y para atraer su atención es preciso utilizar las herramientas de nuestros tiempos, esto es, hacer uso de manera indispensable de internet, las redes sociales y los foros de debate.

 

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