Para el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, «lo peor ya ha pasado por ahora», pero «todavía no ha llegado el tiempo para retirar las medidas de estímulo fiscal». E insistió en que cuando llegue este momento deberá hacerse de manera coordinada.

Los responsables de Economía lograron un amplio consenso sobre la necesidad de lograr una recuperación sostenible. El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios Joaquín Almunia, indicó que la reunión de este fin de semana en Londres tratará de «cómo reaccionar de manera coordinada para mejorar el aumento de la demanda global». En este contexto, Estados Unidos presiona para que sean Europa y China los que impulsen esa demanda.

La vicepresidenta del Gobierno y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, explicó a la salida del Consejo que el cambio de posición de la Comisión, que planteaba diseñar ya la estrategia para la salida de la crisis, era debido a que «sólo tres países de la zona euro (Francia, Alemania y Grecia) han registrado un crecimiento positivo y a la creciente preocupación por el aumento del desempleo».

Salgado precisó: «No estamos en caída libre, pero la situación es difícil y tenemos que ser prudentes». En su opinión, los ministros coincidieron en que «no se pueden retirar las medidas de apoyo y deben mantenerse bajos los tipos de interés». El único compromiso sobre las ayudas es que «se mantendrán todo el tiempo que haga falta hasta que se consolide la recuperación».

El consejo coincidió con la publicación de los datos de la evolución de la economía europea en el segundo trimestre, durante el cual el producto interior bruto (PIB) de la zona euro registró un descenso del 0,1% (0,2% en el conjunto de los Veintisiete) respecto al trimestre anterior. España, con una contracción del 1,1%, sufrió la peor marca de la zona euro. En el conjunto de la Unión, las caídas más fuertes las soportaron Lituania (9,8%) y Estonia (3,7%). En tasas anuales, la Unión retrocedió el 4,8% respecto al segundo trimestre de 2008.

La aplicación de los planes de estímulo fiscal por parte de los distintos países de la UE, durante 2008 y 2009, ha supuesto una cantidad equivalente al 5% del PIB comunitario. A ello hay que añadir la movilización de recursos para salvar el sistema financiero, que han totalizado un 31,2% del PIB, de los que un 12,6% se han aplicado de manera efectiva.

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