Por Josep Herrero, responsable Asian Desk, y  Paloma Martínez, abogada  de Roca Junyent en Shangai


A la hora de entablar relaciones comerciales en China, uno de los puntos principales es anticipar y minimizar riesgos en relación a los posibles conflictos o controversias que puedan surgir. Por ello, resulta esencial  formalizar la relación comercial y contar con los instrumentos necesarios que doten de una protección efectiva a las partes. Dependiendo de las particularidades de cada caso, se plantean distintas vías para la resolución de controversias relativas a cuestiones comerciales relacionadas de algún modo con China: negociación, arbitraje, proceso judicial.

 

De forma habitual, cuando se plantea la opción de arbitraje, una sociedad o individuo extranjero generalmente, a la hora de negociar con su socio chino, intentará que en el caso de someter las posibles controversias que surjan a raíz de la relación comercial a una institución de arbitraje, esta sea extranjera. En principio con la adhesión de China a la convención de Nueva York sobre Reconocimiento y la Ejecución de Laudos Arbitrales (1958) en 1987 los laudos arbitrales de cortes arbitrales en el extranjero son ejecutables en China, si bien su adhesión contiene dos salvedades: serán ejecutables los laudos procedentes de países contratantes de la convención únicamente, y sólo en aquellas cuestiones que se refieran a relaciones comerciales. De este modo, en teoría un laudo arbitral obtenido de una institución de alguno de los estados contratantes de la convención de Nueva York debería ser plenamente ejecutable en China. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que sólo será ejecutable un laudo extranjero cuando se refiera a una cuestión que entrañe algún elemento extranjero, bien ya sea una de las partes, que el contrato haya sido ejecutado en el extranjero etc…..puesto que en los supuestos en los que se trate de una cuestión entendida como doméstica o local es decir, entre otras cuestiones, que las partes de la relación comercial sean ambas chinas, el contrato se haya ejecutado en China, los tribunales chinos podrían considerar inválido en su caso dicho laudo extranjero.  Respecto a las dificultades que plantea un laudo arbitral extranjero, a priori y en la práctica totalmente ejecutables en China, es necesario tener en cuenta dos puntos: la complejidad de obtener medidas cautelares, que pueden ser útiles para garantizar en última instancia el pago en el caso de obtener un laudo favorable y los problemas para la ejecución en si misma.  La ejecución forzosa de un laudo arbitral extranjero será necesario solicitarla en cualquier caso ante los tribunales chinos que si bien tienen, dada la convención de nueva York, escaso margen para revisar el fondo del laudo y solamente podrían plantear objeciones por cuestiones formales, requerirán la presentación de numerosa documentación traducida y legalizada,  proceso que puede demorar la ejecución y que puede suponer costes elevados.

 

Ante esta situación, de forma habitual a la hora de elaborar un acuerdo de arbitraje o elaborar la cláusula de resolución de conflictos de un contrato, la parte extranjera plantee someter cualquier controversia a arbitraje en Hong Kong SAR, ya que implica ciertas ventajas con respecto a procesos de arbitraje en otros países extranjeros por su relación especial con China continental, y aún así sigue considerándose por las partes extranjeras como un lugar más neutral y cercano a sus intereses que China continental.

 

Hong Kong SAR tiene su propio acuerdo con China en relación al reconocimiento mutuo de laudos arbitrales, que en resumen permite la ejecución de un laudo de cualquier institución de arbitraje con sede en Hong Kong (Hong Kong International Arbitration Centre (HKIAC), International Court Of Arbitration (ICC)) de acuerdo a las mismas reglas que la Convención de Nueva York. Es decir, los tribunales chinos disponen de escaso margen para cuestionar y rechazar la ejecución de dicho laudo y sólo podrán objetar a su ejecución aduciendo cuestiones formales: que no se haya notificado a la otra parte en el proceso debidamente, el laudo abarque cuestiones no sometidas por las partes a arbitraje, el acuerdo de sometimiento a arbitraje no sea válido, el proceso de arbitraje no sea conforme a lo acordado por las partes, el laudo no sea firme, o la cuestión sometida a arbitraje no sea susceptible de ser referida  a arbitraje de acuerdo a la ley del país en el que se pretende ejecutar el laudo o la ejecución de dicho laudo fuese contraria a la seguridad pública de dicho país. La ejecución de laudos emitidos por instituciones de arbitraje de Hong Kong resultan más sencillas puesto que de forma general los tribunales chinos no exigen en estos casos la presentación de la documentación traducida o legalizada, aspecto que reduce los costes y tiempos de forma notable. En cualquier caso, es necesario tener en cuenta que la adopción de medidas cautelares es de difícil aplicación.

 

Por su parte, China cuenta con una ley de arbitraje desde 1994 promulgada por el Comité Permanente del Consejo que permite la posibilidad de someter controversias comerciales a arbitraje en China excluyendo en cualquier caso, la modalidad de arbitraje ad hoc. Optar por arbitraje ante una institución en China puede ofrecer ciertas ventajas ya que, por ejemplo, a diferencia de procesos de arbitraje en el extranjero, permite la posibilidad de adoptar medidas cautelares. Estas se solicitarán en todo caso ante la institución de arbitraje que deberá coordinarse con el juzgado competente para su realización. La ejecución de laudos si bien deben solicitarse igualmente ante los tribunales chinos, es más directa ya que no es necesario la presentación de traducciones o legalizaciones de documentos. En cualquier caso, cuando se solicita la ejecución de un laudo con intereses extranjeros (una de las partes sea extranjera, el contrato se haya ejecutado en el extranjero etc) al igual que cuando se solicita la ejecución de laudos extranjeros, los tribunales pueden plantear objeciones con las limitaciones mencionadas anteriormente planteadas en la Convención de Nueva York. En estos supuestos, es necesario proceder de acuerdo al “sistema de informes”, mediante el cual,  el juzgado de primera instancia que considere que existe alguna cuestión que invalida el laudo debe informar al Alto tribunal de la provincia correspondiente. Dicho tribunal revisará el caso, y en el supuesto de que esté de acuerdo con las conclusiones del juzgado de primera instancia deberá someter su recomendación a examen por parte del Tribunal Supremo. Si bien este sistema ha sido en algunos casos duramente criticado por su opacidad, puesto que es un sistema de revisión interno y por tanto no es público, lo cierto es que generalmente las objeciones planteadas por los juzgados en primera instancia son en se gran mayoría rechazadas por los altos tribunales y procediéndose en consecuencia a la ejecución de un alto porcentaje de los laudos cuestionados.

 

Dentro de China la institución que se considera más profesionalizada y sensible a los intereses extranjeros, con la posibilidad de nombrar a árbitros extranjeros, la Comisión China de Arbitraje en Economía y Comercio Internacional (CIETAC), cuyas normas han sido objeto de revisión recientemente y entrarán en funcionamiento el próximo 1 de mayo.

 

Si bien debe establecerse de forma específica en el acuerdo de arbitraje, cláusula de resolución de conflictos en el contrato o que haya en todo caso acuerdo entre las partes, las normas de CIETAC permiten que el proceso de arbitraje se desarrolle en inglés así como se permite nombrar a árbitros fuera del panel de árbitros de CIETAC. Por lo general, los costes son más elevados que en un proceso judicial en China si bien los tiempos son más reducidos, existiendo la posibilidad incluso de un proceso abreviado para, principalmente, reclamaciones inferiores a 2millones de yuanes chinos (RMB) o en el caso de que ambas partes así lo acuerden explícitamente.

 

Al igual que en el arbitraje, en el recurso a la vía judicial para la resolución de controversias comerciales, existe la posibilidad de recurrir a tribunales extranjeros o bien a tribunales en China. En general, la tendencia natural a la hora de negociar con el potencial socio chino es tratar de imponer la jurisdicción de los tribunales españoles, siendo sin embargo esta en la práctica una opción compleja.

 

A diferencia del arbitraje, no existe un tratado internacional de reconocimiento de sentencias extranjeras por lo que es necesario remitirse a los tratados bilaterales de los relativos a asistencia judicial y reconocimiento de sentencias de los que China es firmante: Tratado con España sobre asistencia judicial en materia civil y mercantil, (1992), Arrangement with Hong Kong SAR on Reciprocal Recognition and Enforcement of Judgments in Civil and Commercial Matters, (2006). Aún existiendo un tratado bilateral, la ejecución de sentencias resulta altamente compleja. Igualmente, en el tratado bilateral con España se excluyen ciertas materias, por lo que sentencias españolas referentes a dichas materias, como por ejemplo cuestiones concursales, no serían ejecutables en China.  Por ello, si bien existen excepciones, como en los casos en los que el potencial socio chino posea activos en España, en el caso de recurrir a los tribunales se suele recomendar el recurso a los tribunales chinos. En cualquier caso, salvo que se haya especificado de forma contraria en el contrato, los tribunales chinos podrían declararse competentes cuando se trate de una cuestión vinculada de algún modo al país, alguna de las partes sea china, tenga intereses en china, el contrato haya sido ejecutado en china etc. Los procesos judiciales en China, aún existiendo la posibilidad de un procedimiento abreviado (3 meses), se demoran evidentemente en la práctica más que el proceso de arbitraje fundamentalmente porque es posible apelar la sentencia en cualquier caso. Igualmente, aunque en los últimos años se ha hecho un esfuerzo y se percibe una mayor profesionalización de los tribunales chinos, contando con tribunales especializados en ciertas materias como puede ser propiedad intelectual,  continúan existiendo barreras para la parte extranjera en el proceso que pueden acentuarse o atenuarse dependiendo del lugar del proceso y de la materia entre otros aspectos, ya que resulta evidente que en la zona este del país y principalmente en grandes ciudades se encuentran más familiarizados con la inversión extranjera y las particularidades de los procesos correspondientes.

 

 

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.