Tony Williams Nacido en Londres, Tony Williams acumula más de treinta años de experiencia en el sector legal. Antes de dirigir la consultora jurídica Jomati Consultants, cargo que ocupa en la actualidad, Williams trabajó para distintas firmas del Reino Unido, Europa continental, Asia, Estados Unidos y Australia. En 2002 fue nombrado socio del año por la revista ‘The Lawyer Magazine’ y durante casi dos décadas ocupó parte del accionariado de la firma Clifford Chance, donde dirigió la oficina de Moscú tras haber trabajado en las sedes de Londres y Hong Kong.

Williams es también miembro fundador del ‘Halsbury’s Law Exchange‘, un thinktank legal que se define independiente y políticamente neutral, creado para contribuir al desarrollo del derecho y el sector legal en el Reino Unido.

El encuentro entre este londinense y Diario Jurídico tuvo lugar en la Feria de la Abogacía de Barcelona, celebrada hace pocas semanas, donde Williams impartió una de las conferencias centrales sobre gestión de pequeños y medianos despachos de abogados en un mundo global. En efecto, la internacionalización de la abogacía no podía encontrar mejor portavoz.

Atendiendo a lo que explicó en su ponencia, parece que para que un despacho tenga éxito en su expansión al extranjero son más importantes los detalles de índole cultural que el dominio de la ley en sí misma.

Ciertamente, la ley por sí misma es nuestro producto como abogados pero también creo que es importante visualizar el conflicto legal desde el contexto del negocio. Un cliente no quiere verte para saber qué dice un artículo concreto de la ley. Acude a ti porque quiere hacer algo o tiene un problema y necesita que la ley le ayude a conseguirlo o que le quite de en medio ese problema. Por eso hay que entender el contexto y analizar la controversia no únicamente desde un punto de vista legal. De este modo se consigue una respuesta que no es sólo correcta desde la perspectiva jurídica sino también a nivel de negocio.

¿La internacionalización de los despachos es la única forma de crecer actualmente?

Yo no diría que sea la única forma. Hay muchos modelos de negocio que pueden ser muy exitosos estando enfocados en un mercado doméstico. Creo que el problema en muchos mercados, y especialmente en Europa, es que el ámbito doméstico es el mejor en tiempos de prosperidad económica y el peor en recesión. Siempre han habido firmas que operan a nivel global pero ahora estamos viendo muchos más negocios de pequeño o mediano tamaño que, de algún modo, están mirando al exterior. Ya sea para encontrar nuevos mercados, para fabricar productos, por cuestiones de ‘know how’, tecnología… Además, usar internet como medio de ventas implica recorrer el mundo de algún modo. Actualmente, muchas cosas ya son transfronterizas de una u otra forma.

Si las firmas legales quieren seguir siendo relevantes para sus clientes al menos tienen que entender las controversias con las que estos se están encontrando. Eso no significa que deban tener oficinas por todo el mundo pero, ciertamente, sí que necesitan entender los problemas que están afrontando sus clientes.

Como comentaba, el elemento transfronterizo está cada vez más presente en la sociedad. ¿Estamos preparados para solucionar conflictos con legislaciones tan distintas?

Yo creo que es una cuestión de tener la mente abierta. De no decir: “Oye, en España esto lo hacemos así”. Esto ya lo sé y lo entiendo, pero también hay que plantearse cómo hacen las cosas en Alemania, Argentina o Chicago. No se espera que tengas el conocimiento detallado de la ley de otros países al mismo nivel que el español, pero sí se presupone que tendrás una actitud receptiva para tratar de entender por qué eso es diferente, una amplitud de miras para comprender que pueden haber sistemas legales distintos, estructuras políticas distintas, culturas y éticas de negocios diferentes… lo que sea. Se trata de abrir los ojos.

Como inglés yo no estoy asumiendo que en todas las partes del mundo se funciona igual y que únicamente hablan diferente. Esa percepción es simplemente errónea.

¿Cuál es la mejor forma de ampliar horizontes para una despacho español de tamaño medio o pequeño que no tiene muchos recursos?

Esa es una de las claves sobre las que te iba a hablar. Pongamos por caso que eres una empresa que no tiene ni muchos recursos, ni mucho tiempo, ni excesiva inversión. Pues bien, se trata de tener muy claro en qué mercados te focalizarás y decidir qué relaciones emprenderás. A lo mejor será suficiente con conocer un pequeño número de firmas en la zona deseada. O quizás necesitarás ir un poco más lejos a medida que eso se va desarrollando. Lo que está claro es que como pequeña empresa no puedes acudir a cien países distintos. Simplemente por cuestiones físicas no puedes hacerlo.

En definitiva, se trata de ver en qué países están interesados tus clientes, de dónde vienen las personas que están haciendo negocios en España y cómo les puedes ayudar. Es muy fácil decir: “Somos un negocio muy pequeño, no podemos hacer nada de esto”. Yo creo que eso es un error. Como pequeño despacho tienes que ser mucho más inteligente y sabio en las decisiones. Tienes que pensar mucho más y ser mucho más conciso en lo que puedes ofrecer. Pero eso no significa que no debas hacerlo.

¿Cómo valora la situación actual que vive España desde el punto de vista de un ciudadano londinense?

Claramente, el mensaje que existe es que este es un mercado difícil. Pero el Reino Unido también es una mercado duro ahora mismo. No tenemos los niveles de desempleo que tenéis aquí pero también hemos tenido problemas con nuestros bancos y dificultades serias. Creo que desde el Reino Unido se está mirando a la zona euro con preocupación para ver cómo se resuelve todo porque, obviamente, es nuestra zona de actividad comercial más importante.

La posibilidad de que los bufetes se financien a través de bolsa ha generado mucha polémica en Reino Unido y ni siquiera se plantea en España. ¿Qué opinión tiene sobre este tema?

Esto no es algo que quisieran los abogados sino que lo impuso el gobierno. Los primeros negocios fueron autorizados durante en el último año y creo que necesitaremos un largo proceso antes de ver muchos cambios. Hemos visto una firma jurídica de Inglaterra cuyo mando ha sido relevado por la australiana Slater & Gordon y hemos visto algunas financiaciones privadas mediante acciones pero creo que es demasiado pronto para ver un impacto. Creo que mucha gente de toda Europa está atenta para ver qué impacto tiene en el mercado legal, ya sea bueno o malo. Y por el momento es demasiado pronto para saberlo.

En España también se está discutiendo la posibilidad de que la colegiación sólo sea obligatoria para aquellos letrados que vayan a tribunales. ¿Cómo se regula este asunto en el Reino Unido?

Cada país es un poco diferente. Las áreas que están limitadas legalmente para los abogados en el Reino Unido son relativamente pocas. Básicamente es la litigación y algún tipo de trabajo privado pero el resto está técnicamente desreglado.

En cualquier caso, creo que tenemos que aceptar que la abogacía es una profesión y un negocio y que el sistema normativo debe mantener rigurosamente el alto nivel de integridad y profesionalidad pero no debe usarlo de una forma que sea anticompetitiva ya que eso, al final, daña los intereses del consumidor. Hay que equilibrar ambos intereses. Las reglas procedentes de colegios profesionales son necesarias para proteger al cliente y el sistema judicial y no para proteger a los intereses de los abogados. Y hay un sentimiento mayoritario de que en algunos colegios se han desarrollado normas más pensadas para los intereses de los letrados que para los consumidores.